“Barcelona sobrevivirá, gracias a ella” (Standstill) | Binaural


“Barcelona sobrevivirá, gracias a ella” (Standstill) | Binaural.

“Barcelona sobrevivirá, gracias a ella” (Standstill)

Mis domingos son como mis lunes, son igual de desordenados…”. Esta frase es de Enric Montefusco, voz y cabeza visible de Standstill, soltada en medio de una de esas entrevistas de respuestas rápidas donde se pregunta sobre discos, libros y bares preferidos. Y ella, la frase, parece un epílogo, escueto y locuaz, del concepto que emana de Standstill. La banda donde la anormalidad bien entendida es algo común. Donde los días entre semana son dos y los fines de semana duran cinco días.

Ya son trece los años que esta banda de Barcelona lleva caminando por los tránsitos subterráneos de la música. Más de una década dedicada a hacer avanzar un concepto artístico muy propio y con una idiosincrasia muy peculiar, y de alta definición. Fue en 1998 cuando Standstill publican su primer EP, “The Tide” (BCore), con siete cortes enérgicos, balbuceantes y cantados en inglés. El grupo abrigaba las etiquetas de la escena hardcore y punk, aunque sin tampoco estar muy cómodamente en ellas. Le siguieron dos larga duración y otro EP, en este caso “The latest kiss” (BCore) en 2003, para empezar a engrosar su línea de trabajo y para marcar un punto de diferenciación notable en su apariencia sonora. Así, un año más tarde aparece el disco “Standstill” (BCore), donde el castellano pasa a ser el instrumento vocal de Montefusco. Al mismo tiempo la música se vuelve un tanto más amable, los tempos son rebajados con un poco de agua y la banda empieza la realización de un nuevo mapa conceptual melódico. Los matices se multiplican, como las metáforas, los giros, el no encasillarse.

A pesar de cambiar la disposición de los muebles, la casa donde habita Standstill parece ser la misma. La mesa sigue estando muy bien puesta. Vasos, cucharas, buenas caras. Los alimentos servidos son apetecibles. Y lo mejor, nutritivos. Ahí es donde radica el genio de este grupo catalán. Alejados de lo azaroso siempre insisten en la vuelta de tuerca. Huyendo de la obviedad como forma de supervivencia artística. Muestra de ello son algunos de los espectáculos que han ideado. Como el Rooom, que siguen paseando por los escenarios y donde presentan audiovisualmente su triple EP “Adelante Bonaparte” (Buena Suerte, 2010) y donde explican su bella metáfora circular iniciada con una muerte y finalizada con un nacimiento, veinte canciones después. Los seguidores más bregados también recuerdan el sorprendente 1,2,3, montaje que diseñaron cinco años atrás como forma de ejecución del monumental “Viva la Guerra” (BCore/Buena Suerte). Éste, se presenta como un disco de gran carga enóloga, pues el paso de los años sirve para darle cuerpo. “Viva la guerra” parece un plano diseñado por arquitectos alocados y de talento sereno, con apellidos extraños tipo Falkner, y con ganas permanentes de recordar al anónimo que todo está inventado, pero siguen existiendo maneras diferentes de contar las cosas.

Con ello recordamos que Standstill son diferentes. Quizás porqué visten camisas lisas y barbas pobladas, aunque con sumo gusto. Quizás porqué se entestan en cambiar los platos y los cubiertos al servir entrante, segundo o postre. Quizás, simplemente, por canciones como Hombre araña, 1,2,3 sol, 88:88 o ¿Por qué llamas a estas horas? Quizás por el premio de la perseverancia en la escucha del que quiere palpar con los oídos lo que lleva varias estrofas intuyendo.

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