Recomendaciones vitales para sobrevivir en el Primavera Sound | Waaau TV


Recomendaciones vitales para sobrevivir en el Primavera Sound | Waaau TV.

 

Hoy es el gran día. Después de tantos euros vertidos, textos escritos y leídos, incomprensibles hojas de Excel con horarios y jornadas de espera, ha llegado el primer día del Primavera Sound. Aquél en qué encaras la rampa de entrada al recinto del Fòrum con la ilusión de un cervatillo ante la primera visita a un parque con tobogán. La apertura de tres días de cervezas en vaso de plástico, de los conciertos memorables y los que no recordarás jamás, de la multitud hipster, en definitiva, de la música y sus alrededores como hilo conductor vital durante tres vibrantes jornadas. Pero tal acontecimiento no debe ser tomado como algo que viene y se va. Uno tiene que prepararse física y mentalmente para recordar a su cuerpo y su mente lo que le viene encima. Al Primavera Sound, para estar bien preparado, uno tendría que realizar previamente un stage de pretemporada a cargo del sargento instructor Hartmann, y saber a lo que atenerse. Duras cargas de trabajo mediante circuitos que potencien la preparación anaeróbica de los asistentes para soportar las colas en las barras, las caminatas desde la placa fotovoltaica hasta el escenario del litoral -que uno piensa que hará en cinco minutos-, o la sensación de qué las propias piernas están hechas de corcho después de haber pasado tres días danzando por el Fòrum. Por cierto, para elaborar una posible ruta en la edición de este año ya preguntamos a algunos habituales sobre sus recomendaciones de este año.

 

Hay varios aspectos que el Primaverista debe tener en cuenta, más allá de aquél grupo que no puede perderse o de ver por decimonovena vez a Shellac. En primer lugar, la alimentación. Comer bien antes de llegar al festival. Fruta, hidratos y barritas energéticas de las que comen los astronautas, si hace falta. Si uno vive solo se recomienda pasar por casa de su madre a recordar el rico calor del puchero en su estómago. Porqué desde que pise el Fòrum, la ingesta alimentaria va a ser escasa y dudosamente salubre. Uno hará quince minutos de cola delante una parada de perritos calientes, con la esperanza de reponer fuerzas, pero cuando tenga ese minúsculo frankfurt entre sus dedos pensará dos cosas: si con ese pan pueden hacerse suelas de zapatos, y si cuando se acabe el perrito y haya decidido que le gusta le darán el de verdad, el de tamaño real y no de muestra. Coman bien en casa o aparquen la vergüenza y llévense un bocadillo. Porqué si el episodio del frankfurt termina con el estómago desaliñado puede cometer la insensatez de acercarse al puesto de comida mejicana. Y allí pagar el precio de un Rolex por un plato de plástico con un taco grasiento y una cucharada de judías bañadas en una salsa color burdeos, con la que puede estar rememorando su personal sabor durante semanas, a base de infernales provechitos que le poblarán el gaznate.

 

En segundo lugar, y casi tan importante o más como el tema alimenticio, es cargar la batería del móvil. Bienaventurado aquél que llega sólo al recinto con un 14% de batería en su celular y espera no estar solo toda la noche. Busquen compañía, asegúrenla. Quizás Robert Smith se arranca a bailar el ‘Suave, suave’ a lo Muchachada Nui y ustedes no tienen nadie al lado con quién comentarlo. El Primaverista debe tener su móvil rebosante de energía. Para propagar por las ondas centenares de fotos lejanas de escenarios que pueblen su Instagram, Facebook y Twitter. Si uno va al Primavera Sound tiene que hacerlo saber a todos, que su dinero le ha costado. También tiene que proveer a sus amigos y conocidos de centenares de mensajes con indicaciones indescifrables sobre su posición espacio-temporal. Obligar a sus acompañantes a que le encuentren mediante lógicas señas del tipo “delante del escenario, bajo la pantalla de la derecha’ o ‘justo delante de torre de control, estoy con el móvil levantado para que me veas’. Muy bien, tú y 400 personas han mandado las mismas indicaciones. También existe el iluminado que recibe una llamada en medio de un concierto de Napalm Death y, insensatamente, la responde. Piensa que agachándose va a oír con claridad meridiana a su interlocutor, a pesar de la tormenta de decibelios que les están mandando desde el escenario. En definitiva, uno tiene que cargar bien su móvil y su paciencia, sino le será más fácil encontrar la mujer con la que decida casarse, que a sus propios amigos de toda la vida. Aunque, no hemos de llevarnos a engaño. A pesar de todo, el Primaverista debe aceptar que las prisas, la cobertura o cualquier otro imprevisto le harán ver algún concierto solo. No se zozobren, no pasa nada. Nadie ha muerto por esta causa. Incluso puede que lleguen a estar atentos al repertorio del artista que tienen delante.

 

Asimismo, hay otras consideraciones que no hay que tener tan en cuenta para sobrevivir al Primavera Sound. Entre éstas, el estilismo. No hace falta discurrir entre suspiros delante del armario decidiendo qué ponerse. Primero porqué no van a una entrevista de trabajo y, segundo, porque alguien les superará seguro. Siempre habrá un guiri más moderno o un veterano que vista más extremo. Pueden ir en pijama, si quieren. Si hay mujeres con vestidos de rejilla, sin ropa interior debajo y con cruces negras hechas de esparadrapo en los pezones (caso real), ustedes pueden llevar lo que quieran. Déjense de historias y vayan cómodos. Sin pasarse, claro está. Hay quien lleva la comodidad y el mal gusto al extremo y se planta con sus havaianas en el vasto cemento del Fòrum. Al verlo, la gente reza por la integridad de sus diez dedos y la salubridad de sus plantas palmípedas.

 

En resumen, el Primaverista no ha de tomar a la ligera las jornadas que tiene por delante. Ha de prepararse bien. Entrenamiento de boina verde para sobrevivir. Aunque la mejor preparación son los propios años y festivales a la espalda. La madurez les desproveerá de sandeces inexistentes y les dotará de buenas tácticas de combate. Por cierto, un último consejo. El lunes que viene, cuando todo haya acabado, quítense la pulsera amarilla de su muñeca. Esto es un ruego. Es un grandísima horterada dejarla apegada al cuerpo para hacer saber a todo el pueblo llano que usted ha ido al Primavera Sound. No farden de esto, que no les han dado un premio. Y si alguien se lo recrimina, no digan que se han olvidado de quitársela. No. ¿Llevan una pulsera de plástico amarillo fluorescente en su muñeca, que no permite la circulación sanguínea, y han olvidado descuidadamente de quitársela? Claro, claro.

 

Por último, los que no podáis asistir al festival os recomendamos verlo en streaming desde el cómodo sofa, via youtube. Todo facilidades para que nadie se pierda uno de los mejores y más relevantes festivales de música indie de la actualidad.

 

Oscar Villalibre

 

 

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