Crónica y fotos de San Miguel Primavera Sound 2012 | Waaau TV


Crónica y fotos de San Miguel Primavera Sound 2012 | Waaau TV.

El Primavera Sound ha celebrado estos días de finales de mayo y principios de junio su duodécima edición. Uno de los mejores carteles vistos hasta la fecha, una climatología ideal, y la sensación generalizada de necesidad de desconexión de la realidad, fueron los tres elementos que daban la bienvenida, y las buenas perspectivas, a esta edición 2012 del festival. A continuación, un repaso a algunos de los conciertos vistos durante tres intensas jornadas en el Parc del Fòrum. Como suele decirse: no están todos los que son, pero si son todos los que están. Con más de 200 actuaciones, todo no puede ser visto en las mejores condiciones para luego ser contado. Así que éste solo es uno de los trayectos hechos entre escenarios, como tantos otros ha habido. Solo esperar que les guste ser partícipes del viaje y de sus vistas.

El jueves empezó con Archers of Loaf, que se presentaron en el escenario Ray-Ban con el sol aún muy impetuoso. La banda norteamericana afiló sus guitarras y encadenaron su musculosa serie de hits impetuosos, llenos de guitarras gruesas y melodías referencia del indie de los Estados Unidos, que tanto nos recuerda a otros nombres como Pavement. Unas decenas de incondicionales poblaron el foso del escenario con sus manos al aire, mientras una buena parte del público desentumecía sus oídos y degustaba la primera cerveza de la jornada sentado en las gradas. Por otra parte, Grimes era una de las grandes esperanzas blancas de esta edición del Primavera Sound. La canadiense empezó con unos problemas técnicos que retrasaron unos minutos su actuación. Pasado el bache, la chica empezó a desarrollar el desparpajo de sus 24 primaveras, y dejó destellos de su propuesta combinativa de pop, electrónica y tonos oscuros. Su entusiasmo, pero, quedó a veces eclipsado por los bailarines amateurs que salieron al escenario (con especial atención a la chica con blanco vestido corto, sobredosis de entusiasmo y ganas de protagonismo), y por los pasajes demasiado cortos donde daba protagonismo a su joven voz. Grimes dio la impresión de poder cautivar más al respetable. Todo llegará.

En otro orden de cosas, Death Cab for Cutie eran una de las propuestas transversales del cartel y dieron buena cuenta de ello. Dada su poca presencia en actuaciones por nuestro país y su cartel de gran banda referencial del pop contemporáneo, los de Ben Gibbard salieron al escenario MINI con la intención muy clara de aprovechar al máximo el tiempo que tenían de actuación. Y así lo hicieron. DCFC están hechos de una pasta especial y son habitantes poco comunes de los convencionalismos. Muestra de ello es que abrieran el concierto con ‘I’ll posses your heart’, single de su penúltimo disco ‘Narrow Stairs’, y que cuenta con más de cuatro minutos de introducción instrumental antes de empezar la lírica. Personalidad y marcada de paquete para empezar el espectáculo. Éste recorrió la mayoría de grandes hits de la banda, combinándolos con las piezas más celebradas de su reciente último disco ‘Code & Keys’. Un concierto que supo a poco y que quizás hubiera dado más de sí, en el escenario principal y con mayor tiempo de actuación.

La noche del jueves aún tenía grandes nombres que sacar a relucir. Uno de ellos fueron Wilco, clásicos del Primavera Sound, que bien podrían ganarse una invitación perpetua al estilo Shellac. Los chicos de Chicago salieron con su alineación de gala, dispuestos a dejar huella en el escenario San Miguel. El público, algo menor de lo esperado por la coincidencia de Beirut, esperaba ansioso otra nueva representación de la majestuosidad wilconiana. Y Jeff Tweedy y los suyos no defraudaron. Ofrecieron un repertorio nada previsible, alternando temas de su último disco –‘The Whole Love’- con clásicos entre los clásicos como ‘Jesus, etc’ o la virtuosa ‘Impossible Germany’ (incluido el monumental solo del guitarrista Nels Cline). Hasta se atrevieron con una versión algo modificada de ‘Spiders (Kidsmoke)’ que hizo las delicias de los más incondicionales. Una gran actuación de Wilco, demostrando que adjetivos como acomodados no sientan nada bien con ellos.

El siguiente plato fuerte de la jornada del jueves, casi de visita obligada, era la actuación de The XX. Los británicos volvían al Primavera Sound, dos años después de su debut en el festival y de su meteórico éxito con su primer disco. El trío oscurista por antonomasia ofreció algunas de las nuevas canciones que formarán parte de su segundo disco, y los ya clásicos de su ‘xx’ editado en 2009. The XX dieron la sensación de enfrentarse a un escenario demasiado grande. Algunos de sus temas fueron ejecutados con excesiva lentitud provocando el tedio en algunos momentos del directo. Hecho que contrasta con el entusiasmo que dijo vivir Oliver Sim, asegurando su gratitud y emoción por estar en esta edición del festival barcelonés. Los británicos, pues, fueron una de las pequeñas decepciones de este Primavera Sound. Quizás las expectativas creadas eran demasiado altas.

La primera jornada tuvo otras actuaciones reseñables aunque de menor calado de lo esperado. Así, el grupo de hip hop A$AP Rocky encandiló a su público con una buena dosis de sampleados certeros y punch sangrante desde el micrófono. Asimismo, el éxtasis no fue pleno y fue cortado de cuajo cuando el rapero Rocky, después de tirarse encima del público, decidió interrumpir su actuación antes de lo previsto, mientras levantaba sus dos dedos centrales y dedicaba un sonoro ‘fuck you’ al respetable. La noche encaraba su final con una mayor presencia de cuota electrónica con actuaciones como las de John Talabot y Erol Alkan. Mientras el primero causó cierto desasosiego por su relativa dosis de bpm’s, a pesar de una impecable ejecución, el segundo consiguió poner de patas arriba el público que aún tenía ganas de porciones de hedonismo de diseño.

La jornada del viernes llegaba con el monopolio de atención que copaba la actuación de The Cure. A pesar de ello ocurrieron muchas otras cosas reseñables en el recinto del Fòrum. Por ejemplo, el brillante concierto de Other Lives, una de las bandas que consiguió mayor reconocimiento en 2011, con su fabuloso ‘Tamer Animals’. La banda de Oklahoma sacó a escena toda su artillería de instrumentos de cuerda para proyectar un impecable sonido que bañaba de elegancia su propuesta de folk calmado con tintes heroicos. Posteriormente, The Chameleons ocuparon el escenario Ray-Ban para celebrar su reaparición y su peregrinación activista por los lares del post-punk. Los de Manchester congregaron un buen número de entusiastas a pesar de lo temprano de su cita con el público. Otras de las propuestas más minoritarias pero no menos interesantes, fueron Siskiyou, que encontraron en el atardecer y el escenario ATP las coordenadas perfectas para dar un directo de rebosante belleza. La melancolía y la faceta más delicada del folk se dieron de la mano en este reconfortante directo de los canadienses.

El viernes dejó de dar sus últimas horas de luz con una de aquellas propuestas que dan carácter y sentido al Primavera Sound. Afrocubism dieron la nota de color y el toque entrañable a la velada. La orquestra afloró toda la vitalidad de sus sonidos de raíz maliense y cubana, provocando un destello de comunión dual de baile entre los asistentes, que convirtieron la explanada del escenario Ray-Ban en una sesión de fiesta mayor. Todo ello sirvió como buen preparativo para la gran cita que casi todo el mundo esperaba el viernes en el Parc del Fòrum. Justo a las 22:10h, Robert Smith salió al escenario acompañado de toda su banda al son de los hipnóticos acordes de ‘Bells’. The Cure ofrecieron un mastodóntico concierto de tres horas. Demasiado largo para celebrarse en un festival como este, aunque el trayecto no se hizo nada largo para los numerosos fans presentes. Los británicos dieron un recital completo realizando un vasto repaso a sus más de 30 años de carrera, haciendo rigurosas paradas en todos y cada uno de sus hits más populosos, y que sirvieron para que el público celebrara una gran fiesta coral. Con una inmaculada e impecable ejecución The Cure demostraron tener consolidada su condición de grandes estrellas del pop, aunque la nitidez oscura de su sonido solo tuvo como sombra la casi nula retroalimentación con los asistentes, hecho que dotó de menos misticismo el espectáculo. Asimismo, el largo repertorio de los cincuentones liderados por Smith, acabó eclosionando en el éxito antonomástico que es ‘Boys don’t cry’, obra fundamental del pop de ayer y hoy, que el público bailó como si nada más aconteciera a partir de aquel momento. Pero la espera supuso perderse los primeros instantes del concierto de M83, contando la travesía por el desierto que suponía el tránsito desde el escenario San Miguel hasta el MINI. Los franceses ofrecieron un colorido espectáculo que encandiló a todos los Primaveristas. Así pues, supieron encordar sus piezas más bailables con sus paisajes más instrumentales y pausados, desembocando en un recital equilibrado que más que un concierto se convirtió en una gran celebración. La apabullante ‘Midnight city’ fue la antesala del final de un concierto que muchos asistentes guardarán por mucho tiempo en sus retinas (y en sus rótulas).

Después de dos intensos días, el sábado se presentaba como una buena jornada de clausura. Ésta tenía a Kings of Convenience como protagonistas de la primera franja horaria. Erlend Oye y Eirik Glambek Boe aparecieron en el escenario solos, ataviados con sus guitarras, y dando cuenta de su repertorio de pop esponjoso y calma complaciente. Su recital ganó enteros con la aparición de un grupo de músicos que orquestó a la perfección las burbujeantes melodías de los noruegas, aliñadas con los estrambóticos bailes de un Oye entregado al divertimiento de todos los asistentes. Grandes hits como ‘Homesick’ fueron una gran comunión nórdica en la explanada a los pies del escenario principal. Antes de la puesta solar aún quedaban interesantes actuaciones como la de Atlas Sound, en Pitchfork. El cantante de Deerhunter apareció solo, con su guitarra, y sus múltiples pedales y efectos para crear algunas de sus músicas de texturas. Un viaje entre la canción de autor, el pop diáfano y la experimentación. Lamentar algunos problemas técnicos que no permitieron a Bradford Cox dar todo lo que su potencial y privilegiada mente le hubiese permitido. De esta forma, con la noche ahora sí ya instalada, la peregrinación festivalera llevó a los asistentes otra vez hacia el escenario MINI, donde tocaban uno de los nombres más esperados de esta edición del Primavera Sound, concretamente Beach House. Plaza grande, buen horario, y lamentable coincidencia horaria con Real Estate. Así pues una buena predisposición para uno de los grandes nombres de este 2012. Los de Baltimore no defraudaron con un sonido nítido y crepuscular, que les permitió hilar una actuación majestuosa. Todo ello a pesar de la insistencia del matrimonio con casita en la playa de permanecer en el anonimato, y mantenerse en un segundo y mal iluminado segundo plano, que casi no permitía ni verles las caras. Pero eso no impidió observar el halo de luz con tintes de chorro de la cálida voz de Victoria Legrand, y algún que otro suspiro por parte del público.

Otro de los grandes nombres del sábado era Sant Etienne. Los londinenses tuvieron que cubrir a última hora el enorme hueco mediático dejado por Björk, y el ejercicio no parecía agradecido de buenas a primeras. A pesar del vasto examen al que se tenían que someter Saint Etienne saldaron positivamente su actuación. Les restó puntos cierta deficiencia en el sonido y una puesta en escena un tanto desangelada, pero la victoria les llegó gracias a la gran cantidad de aciertos anotados por Sarah Cracknell, su fastuoso encanto y su bufanda de plumas. También aliñaron la victoria sus grandes éxitos marca de la casa, como ‘Sylvie’ o ‘He’s on the phone’, y temas de su reciente y magnífico disco ‘Worlds & Music’, como ‘Tonight’. Con todo, los reyes del electropop dieron la sensación de poder haber ofrecido más, pero su militante matrimonio con la melodía dio nuevas muestras de buena salud. Todo ello facilitó el tránsito hasta la medianoche, que  llevó hasta ciertas decepciones como The Weeknd. El canadiense Abel Tesfaye llegaba al Primavera Sound como la nueva joya del R&B, y con críticas que lo comparaban con nombres residentes en altas cuotas de calidad. Pero quizás la exagerada expectación llevó a cierto desapego. Sin contar el apagón eléctrico inicial, que no fue culpa de The Weeknd, nos encontramos con un cantante que recuerda demasiado a Michael Jackson en su voz (interpretación de versión incluida) y que interpretó un repertorio demasiado monótono y falto de curvas de intensidad. Pero el cierto desasosiego duró poco. Solo hasta pasada la una de la madrugada, cuando en el escenario San Miguel aparecieron los franceses Justice, con su habitual escenografía a base de altavoces mastodónticos y cruz iluminada. El dueto galo encadenó, sin demasiadas variaciones a bordo de los platos, todos sus grandes hits insuflando dosis poco comunes de decibelios y ritmo vertiginoso. El hedonismo tomó el protagonismo entre los asistentes, que permanecían enganchados al baile de sus cuerpos con caras que mezclaban felicidad y sorpresa por lo que estaban viviendo. Un espectáculo sin sorpresas pero con toda la calidad y potencia a la que Justice nos tienen acostumbrados.

Así pues, una edición del Primavera Sound marcada por el éxito, sin duda. Más gente que nunca, cartel diverso, cualitativo y unánimemente popular. La cuadratura del círculo para los responsables del PS. Aún así siguen existiendo lógicos peros a este gran acontecimiento cultural. Principalmente los problemas derivados de su gigantismo, como son los accesos y las aglomeraciones. Quizás las cuotas de crecimiento tengan que desacelerarse algún día, para que las cuotas de calidad sigan siendo notables, pero el futuro dirá. Así que, visto lo visto, y oído lo oído, esperamos con ganas una nueva edición del Primavera Sound, que estamos seguros seguirá sorprendiéndonos.

Oscar Villalibre
Fotos superiores: Prensa Primavera Sound
Fotos Inferiores: Xavi Torrent

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