Radiografía del #pagaloquequieras | BCore


Radiografía del #pagaloquequieras | BCore.

Este verano decidimos lanzar desde BCore una propuesta un tanto inusual y diferente. Resolvimos abrir todo el catálogo del sello a través de la plataforma online BandcampGran parte de los discos publicados por BCore estaban disponibles para quien los quisiera. Por cada descarga, el usuario proponía un precio. Podía no dar nada, o cuanto quisiera. Con total libertad. Lo hicimos como celebración de la llegada del verano; un acto más para demostrar nuestro entusiasmo para con la música, y nuestras ganas de hacernos escuchar. También era una buena manera de conocer el interés real de la gente en la música, las bandas y, en definitiva, en todo lo que defendemos desde nuestro sello.

Pasado el verano y acabada nuestra campaña toca hacer balance. Poner los números encima de la mesa, tan fríos como el acero pero tan parlantes como un estado etílico. La campaña estuvo activa desde el 26 de julio hasta el 30 de agosto. Se han descargado 11.796 discos. Ha habido un total de 315 aportaciones. O lo que es lo mismo, un 2,6% hicieron algún tipo de aportación que suma un total de 577,48 euros. Cabe destacar que, entre los que decidieron rascarse el bolsillo, abundan los que hicieron aportaciones reseñables. Incluso gente que se descargaba 4 o 5 discos y que daba algo de dinero por cada uno de ellos. Asimismo la cantidad más común entre las aportaciones era la de 1€. Con todo, nos encontramos con dos grandes perfiles opuestos: por una parte, el que decide descargar en abundancia y no da dinero; y por otra el que sí decide hacer una aportación económica, descargándose varias referencias, pero donando X por cada una de ellas. Esto nos dibuja un perfil bastante atomizado, pero las cifras, al fin y al cabo, no suelen mentir demasiado.

Por otra parte, cabe explicar que Bandcamp cobra por cada descarga por la que no se hace aportación. Así que para afrontar la campaña compramos 10.000 códigos de Bandcamp que costaron 150 dólares. Haciendo el cuento de la lechera, rápidamente podemos ver que la campaña no ha repercutido en beneficios económicos para BCore ni para las bandas (no olvidemos que las bandas tienen sus royalties por cada venta digital). Aún así podemos decir que la campaña ha sido un éxito, pues casi 12.000 descargas para un sello manufacturero como el nuestro es una cifra espléndida. Además nuestra insólita iniciativa ha despertado interés entre la gente, y hemos estado presentes en alguna conversación entre cafés mañaneros y en un buen puñado de tweets. Pero, sobretodo, lo que nos ha dejado esta campaña ha sido una sensación de duda en nuestro haber. ¿Qué podemos hacer para qué la música independiente salga hacia adelante? ¿Cómo podemos fomentar la música que nos gusta sin morir en el intento? Son preguntas que lanzamos al aire y que nos gustaría poder compartir y responder entre todos. En BCore siempre hemos querido generar debate y hablar sobre las filias y las fobias del mercado musical . Es por eso que hemos querido compartir estos datos con vosotros.

Texto: Òscar Villalibre

 

[Recomendación] Standstill – Dentro de la luz (2013) | Binaural.es


[Recomendación] Standstill – Dentro de la luz (2013) | Binaural.es.

Que a estas alturas te dé pena apagar la luz. Por primera vez. ¿Cómo puede ser? Que no acabe el día”. Estas son las palabras exactas con las que retumba ‘Que no acabe el día’, primer corte del último disco de Standstill. Premonitoria sentencia que mucho nos dice de cual debe ser la brillantez de la constelación anímica de Enric Montefusco, líder de la banda. Hombre de barba tupida y sinsabores vitales presentes en sus canciones, que decide arrancar un disco con un chorro de vitalidad conceptual (de no querer que acabe el día, porqué ha sido algo bello, algo perdurable) y una cascada aporreante de percusiones musculadas. Primer síntoma. Primera señal de qué algo ha cambiado. La habitación con penumbra, persianas a medio bajar y melancolía decorando las paredes, parece que ha sufrido variaciones. Ahora entra mucha más luz, el aire fresco mamporrea todos sus rincones y la vitalidad se hace presente. ‘Dentro de la luz’ (Buena suerte/Sony, 2013) nace, pues, con esta premisa de partida.

Asimismo aventurarse con el significado de las canciones de Standstill no es tarea fácil. Si alguien les dice que entiende perfectamente el mensaje expuesto en todos sus discos, no pongan la mano en el fuego por él. Ni el dedo meñique. Porqué la banda catalana tiene en la encriptación una de sus señas de identidad. La narración es conducida mediante sensaciones y atmósferas, más que por palabras y estribillos de fácil absorción. Los caminos creativos de Standstill siempre son un surtido mapa de referencias, intenciones, texturas y pequeños matices. Aunque realmente ‘Dentro de la luz’ parece adquirir un poco de espacio propio en la carrera del grupo. La rotundidad de las percusiones, la ausencia de líneas de bajo, y ese halo de vitalidad llevan a este trabajo a tener carácter propio. Así pues, adentrándonos en él, encontramos exquisiteces como ‘Me gusta tanto’, un sendero rítmico que va creciendo como el gas de una botella de cava, que después de subir hileras de burbujas hacia el exterior, acaba eclosionando. Un recurso reconocible en Standstill. Como los cambios de tempo más o menos abruptos, que esta vez podemos contemplar en ‘Tocar el cielo’. Por otra parte también hay tiempo para los pasajes con más preeminencia de la voz y de un tono más acústico. ‘Adiós, Madre, Cuídate’ es una buena muestra de ello. Una canción que parece relacionar las bondades del amor vivido para con la familia que cada uno debe conllevar consigo en su vida. Y, finalmente, otro corte digno de mención es ‘Nunca, nunca, nunca’, una de aquellas calles por las que Standstill decide transitar de vez en cuando, y en las que flirtea con la electrónica y los anclajes más bizarros. Notas y recorridos que ya pudimos abrazar en temas anteriores como la brillante ‘Hombre Araña’ del primer EP de ‘Adelante Bonaparte (Buena Suerte, 2010).

En definitiva, Standstill arrojan luz sobre su catálogo sonoro con un notable disco. Un trabajo que desprende músculo y un conjunto bien compactado. Todas las canciones forman un imaginario más reconocible en su totalidad, algo que no podía decirse de sus anteriores trabajos como ‘Vivalaguerra’ (Buena suerte/BCore, 2006) y ya no decir de ‘Adelante Bonaparte’, un ejercicio lleno de vertientes y aristas. También parece que hay una ilusión y una esperanza que propagar de alguna manera por parte del grupo, y para hacerlo no conocen otra manera que no sea un disco. Y un espectáculo, dicho sea de paso, ya que como viene siendo habitual, Standstill han preparado una presentación escénica para sus conciertos, y que esta vez llega bajo el nombre de Cénit. Un espectáculo que ha podido verse en varios festivales estivales, y en el que la luz y las proyecciones vuelven a situar al espectador en un universo excelso, magnánimo y lleno de vibraciones. Es decir, una vivencia en tres dimensiones que teatraliza la emocionante y enriquecedora sensación de escuchar los discos de Standstill en la soledad de cada casa.