[Entrevista] Edu J. Montoya Los Rotos: “Dentro del mundo de la música independiente hay que ser un poco realista” | Binaural.es


Muchas veces el mundo de la música en nuestra ciudad lleva consigo asociado el concepto de escena. Algo difícil de calibrar y sujeto a multitud de consideraciones para poder llegar a concluir si realmente existe o no. En cualquier caso algo hay de ello en Barcelona, dado el gran número de grupos, con sus consiguientes sinergias, que apuntalan el recorrido condal musical. Y si esto es así es por los actores que pueblan esta auca pseudo-indie llena de bandas, discos y conciertos. Unos personajes que funcionan de motor y gasolina al mismo tiempo. Las personas, en definitiva, que con su entusiasmo y dedicación hacen que todo gire un poco.Uno de ellos, sin duda, es Edu J. Montoya, líder de Los Rotos, un grupo de rock que ha sufrido cambios de formación pero que sigue en la brecha y en el campo de batalla. Pero de momento el proyecto de Los Rotos se encuentra en fase de renovación. La mayor parte de la formación ha cambiado, y entre sus nuevas incorporaciones destaca el guitarrista Josep Torelló, cantante a la vez del grupo Els Amics del Bosc. Ahora mismo se encuentran en proceso de grabación de un EP que verá la luz en primavera. Mientras tanto Edu sigue con sus proyectos paralelos. Como lo es la formación Tú no existes, una iniciativa personal que cuenta con el apoyo de guitarra, sintetizadores, teclado, bajo y batería. Se trata de una alineación de corte más experimental, y que ha lanzado un tema de presentación bajo el título de ‘Carl Sagan’, en honor al célebre astrónomo norte-americano. La canción puede encontrarse en Soundcloud, y está bajo licencia Creative Commons, para qué quien quiera pueda versionarla y remezclarla bajo usos no comerciales. Podéis escucharla a continuación:

Edu es compositor, cantante, frontman y un activo musical. Su inquietud y sus reflexiones siempre merecen un momento de atención, para conocer así los entresijos del mundo musical autóctono. Entre cervezas de un bar gallego del barrio de Gràcia nos cuenta sus experiencias. Rápidamente sale a colación la militancia y la persistencia como elementos básicos para subsistir (o existir a duras penas) en el entresijo melódico. “Para sobrevivir en la música hay que tener sobretodo constancia. Y esto cuesta mucho. Nosotros llevamos ya muchos años. Muchas de las bandas que empezaron al mismo tiempo que nosotros, incluso con dos discos editados, lo han acabado dejando. Es difícil. Depende de muchas cosas que puedas seguir en ello. La música, como oficio, tiene un punto jodido que es el tema físico. Es algo que a veces no tiene mucha visibilidad, pero para hacer conciertos tienes que cargar con los instrumentos, montar, desmontar, recorrer quilómetros. Es algo que te acaba cascando con los años, y es algo que a veces no paramos a pensar en ello”. Los gajes del oficio, que diría aquél. Y en este de la música y sus alrededores hay que sumarle la gratuidad y la piratería. Sobre ello Edu nos cuenta su interesante teoría sobre el tema. Considera que la cultura puede ser un bien colectivo, entendiendo que la música es de todos, no solo de su creador, pero que hay que contribuir de alguna manera en el sistema. Pensar el consumo y la piratería para con un artista según nuestra aportación a su obra. En resumidas cuentas, si hay un director de cine que me gusta y he visto dos de sus películas gratis por internet, cuando saque una nueva iré al cine a pagar mi entrada. Si una banda ofrece sus discos gratis por internet, procuraré pagar mi entrada para ir a verlos en concierto. Coherencia y responsabilidad.

Estas consideraciones nos llevan a hablar sobre la dificultad de ganarse la vida con esto de la música. Tanto para los artistas como para los promotores del sector. En este sentido, el cantante de Los Rotos dice que “hay que ser un poco realista cuando se está metido dentro del mundo de la música independiente. Has de ser consciente que estás dentro de una subgrupo que no llega a las masas. No es algo que pueda llegar a mucho público. No puedes pretender que le guste a todo el mundo. Entonces cuando pones tu trabajo o tu dinero en ello has de saber que es muy probable que no veas un retorno en tu inversión. Es algo que haces porqué te gusta, por motivos románticos”. Sin duda, las dificultades no son pocas en esto de sacar un proyecto musical adelante. Algo que sabe bien Edu J. Montoya con Los Rotos.

Nos cuenta el proceso de cambio que ha vivido la formación, con la marcha de miembros como el guitarra Marc Grau. Hace ya dos años vio la luz su segunda referencia, ‘Rojo’ (Casafont Records, 2011) y parece que el grupo no ha despegado todo lo que parecía apuntar. Respecto a ello el cantante nos explica que “la banda ha tenido demasiados altibajos. Y muchas veces ha existido un problema de motivación personal. Cuando salió ‘Rojo’ y tocaba moverse, por diferentes motivos, no pudimos hacer lo que deberíamos haber hecho. Hemos tenido mala suerte y muchas cosas nos han llegado a destiempo. Además dentro del grupo existían diferencias en cosas estructurales como la producción y el enfoque musical que ha de tener la banda. En lo que hace referencia a mi persona tuve algunas veces la sensación que no se respetaba mi punto de vista y que no se me dejaba suficiente espacio para probar y intentar cosas que me apetecían. Y ello me generaba un punto de inseguridad que como cantante no es bueno. Todo ello cambió de cara al segundo disco, y yo pude aportar mucho más y hacer valer mi punto de vista. Finalmente, todos estos desajustes y diferencias en lo que refiere a la parte creativa han hecho que la mejor solución sea cambiar de formación, y contar con toda la gente que se sume a la dinámica de trabajo y creativa que creo debe tener Los Rotos”. De todo este proceso, pues, renace Los Rotos como grupo, con nuevos miembros pero con el mismo frontman. Con ganas de seguir creciendo y de ofrecer su visión particular del rock. Y al mismo tiempo, Edu J. Montoya persiste en su inquietud creativa, con proyectos como Tú no existes, y que lo llevarán a nuevas situaciones e inquietudes que esperamos seguir de cerca.

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Recuperando discos. ‘Childish’ – Corn Flakes (BCore, 1992) | BCore


Recuperando discos. ‘Childish’ – Corn Flakes (BCore, 1992) | BCore.

El poner la vista atrás es un ejercicio constante y sano; si no se abusa de él, como la mayoría de cosas en esta vida. Ello nos permite saber el origen de nuestras coordenadas contemporáneas, recuperar aromas y sabores que guardamos en el fondo de las fosas nasales y del paladar, y proveer nuestro presente con fondo de armario para ensanchar los pulmones de nuestro futuro. Tanto es así que en BCore queremos recuperar algunas joyas de nuestrocatálogo. Desempolvarlas, revisitar sus portadas y sus surcos y ver qué tal les ha sentado el tiempo. Iremos recuperando referencias y las pondremos en descarga libre en Bandcamp durante unos días. Un nuevo #pagaloquequieras para nostálgicos, advenedizos y recién llegados que quieran tener un su catálogo títulos que se nos antojan esenciales.

Childfish- Corn Flakes

El primero de ellos en pasar por esto bello ejercicio de retrospectiva es el ‘Childish’ de los Cornflakes, publicado en 1992. La mítica banda de hardcore barcelonesa publicaba su segundo trabajo en el año de las olimpiadas. Era un disco que pretendía seguir la buena senda sugerida por su largo de debut -’No problem’ (BCore, 1990)- y que había generado tan buenas expectativas. ‘Childish’ hizo bien esta función y sirvió para seguir dando pista a esta formación amante de los riffs de guitarra y de los pelotazos eléctricos. Algunos medios de la época señalaron que este disco marcaba una transición de Corn Flakes desde el hardcore hacia el punk más melódico, y que acabaría llevándolos hacia el power pop más brillante – como se explica en esta reseña de La Fonoteca-. Con todo, la verdad es que el tiempo ha acabado poniendo este LP bajo el jodidamente grande cartel de disco del hardcore melódico español. Sus once temas así lo certifican. Son un cañonazo que empalma el alma. Estribillos apresurados bajo torrentes guitarreros y sensación juvenil y de alveolos ensanchados y mentones al viento rezumantes de loción de afeitado.

‘Childish’, más de veinte años después de su publicación, ha conseguido mantenerse bien y negociar bien el paso del tiempo. Sigue sonando auténtico y nos transporta de inmediato a los primeros 90′s y la tan mentada Barcelona pre-olímpica. En su día la revista norteamericana Maximum R’N’R los bautizó como los “All españoles”. Ni más ni menos. Un buen ejemplo para darnos cuenta de lo que Corn Flakes ha significado para la escena hardcore patria y la importancia conceptual en todo este movimiento de un disco como ‘Childfish’.

Puedes escuchar en streaming el disco aquí y descargarlo con el #pagaloquequieras.

 

[Recomendación] Standstill – Dentro de la luz (2013) | Binaural.es


[Recomendación] Standstill – Dentro de la luz (2013) | Binaural.es.

Que a estas alturas te dé pena apagar la luz. Por primera vez. ¿Cómo puede ser? Que no acabe el día”. Estas son las palabras exactas con las que retumba ‘Que no acabe el día’, primer corte del último disco de Standstill. Premonitoria sentencia que mucho nos dice de cual debe ser la brillantez de la constelación anímica de Enric Montefusco, líder de la banda. Hombre de barba tupida y sinsabores vitales presentes en sus canciones, que decide arrancar un disco con un chorro de vitalidad conceptual (de no querer que acabe el día, porqué ha sido algo bello, algo perdurable) y una cascada aporreante de percusiones musculadas. Primer síntoma. Primera señal de qué algo ha cambiado. La habitación con penumbra, persianas a medio bajar y melancolía decorando las paredes, parece que ha sufrido variaciones. Ahora entra mucha más luz, el aire fresco mamporrea todos sus rincones y la vitalidad se hace presente. ‘Dentro de la luz’ (Buena suerte/Sony, 2013) nace, pues, con esta premisa de partida.

Asimismo aventurarse con el significado de las canciones de Standstill no es tarea fácil. Si alguien les dice que entiende perfectamente el mensaje expuesto en todos sus discos, no pongan la mano en el fuego por él. Ni el dedo meñique. Porqué la banda catalana tiene en la encriptación una de sus señas de identidad. La narración es conducida mediante sensaciones y atmósferas, más que por palabras y estribillos de fácil absorción. Los caminos creativos de Standstill siempre son un surtido mapa de referencias, intenciones, texturas y pequeños matices. Aunque realmente ‘Dentro de la luz’ parece adquirir un poco de espacio propio en la carrera del grupo. La rotundidad de las percusiones, la ausencia de líneas de bajo, y ese halo de vitalidad llevan a este trabajo a tener carácter propio. Así pues, adentrándonos en él, encontramos exquisiteces como ‘Me gusta tanto’, un sendero rítmico que va creciendo como el gas de una botella de cava, que después de subir hileras de burbujas hacia el exterior, acaba eclosionando. Un recurso reconocible en Standstill. Como los cambios de tempo más o menos abruptos, que esta vez podemos contemplar en ‘Tocar el cielo’. Por otra parte también hay tiempo para los pasajes con más preeminencia de la voz y de un tono más acústico. ‘Adiós, Madre, Cuídate’ es una buena muestra de ello. Una canción que parece relacionar las bondades del amor vivido para con la familia que cada uno debe conllevar consigo en su vida. Y, finalmente, otro corte digno de mención es ‘Nunca, nunca, nunca’, una de aquellas calles por las que Standstill decide transitar de vez en cuando, y en las que flirtea con la electrónica y los anclajes más bizarros. Notas y recorridos que ya pudimos abrazar en temas anteriores como la brillante ‘Hombre Araña’ del primer EP de ‘Adelante Bonaparte (Buena Suerte, 2010).

En definitiva, Standstill arrojan luz sobre su catálogo sonoro con un notable disco. Un trabajo que desprende músculo y un conjunto bien compactado. Todas las canciones forman un imaginario más reconocible en su totalidad, algo que no podía decirse de sus anteriores trabajos como ‘Vivalaguerra’ (Buena suerte/BCore, 2006) y ya no decir de ‘Adelante Bonaparte’, un ejercicio lleno de vertientes y aristas. También parece que hay una ilusión y una esperanza que propagar de alguna manera por parte del grupo, y para hacerlo no conocen otra manera que no sea un disco. Y un espectáculo, dicho sea de paso, ya que como viene siendo habitual, Standstill han preparado una presentación escénica para sus conciertos, y que esta vez llega bajo el nombre de Cénit. Un espectáculo que ha podido verse en varios festivales estivales, y en el que la luz y las proyecciones vuelven a situar al espectador en un universo excelso, magnánimo y lleno de vibraciones. Es decir, una vivencia en tres dimensiones que teatraliza la emocionante y enriquecedora sensación de escuchar los discos de Standstill en la soledad de cada casa.

Los Retrovisores- “Alma y pisotón” EP (BCore, 2013) | BCore


Los Retrovisores- “Alma y pisotón” EP (BCore, 2013) | BCore.

Los Retrovisores-Alma y pasion

Jóvenes, guapos y bien vestidos. “Dios bendiga al hombre bien vestido”, que decía Tibor Fischer. Vespas, parkas y patillas de palmo. Actitud vitaminada, respeto a las raíces y adoración absoluta a los dioses negros de la música. Todo ello son etiquetas que pueden bien vestir a Los Retrovisores. En definitiva, aroma a “sixties” que tumba de espaldas como la loción de afeitado Floïd. Algo con carácter y personalidad. Un concepto sesentero verdadero, cabe remarcar. Porqué el vocablo en cuestión puede ser algo usado con cierta levedad en nuestros días. Un adjetivo pegado a cualquier manifestación que huela a yeyé o naftalina de antaño. Pero nada de eso. Aquí hay reverencia y pleitesía. Rebuscar en el pasado, en los sonidos originales; beber de lo conocido y admirado para generar una sonoridad propia. Algo identificable. Que nos siente bien y, sobretodo, que nos suene de maravilla.

Los Retrovisores publican este EP “Alma y pisotón” como primera referencia con el sello barcelonés BCore. Después de su primer y único LP, “La nostalgia ya no es lo que era”, la banda catalana recupera la pulsión discográfica. Esta formación lleva ondeando su sonido desde 2002, aunque por entonces bajo el nombre de The Cutties. Generaron una buena repercusión aquí y en el extranjero, llegando incluso a participar en el Festival Essex Ska Festival y en la sala The Cooperate de Plymouth, en el Reino Unido. Posteriormente, en 2006 adoptan el nombre de Los Retrovisores mediante un ligero proceso de reforma. Desde entonces siguen militando en el soul, el deep beat y el pop luminoso. Cuerdas, vientos y Hammonds. Mod ibérico recogiendo la tradición de bandas como Los Salvajes, Los Bravos, Bruno Lomas o Los Canarios.

“Alma y pisotón” es un concentrado de cuatro canciones donde poder visualizar todos los referentes y patrones sonoros de Los Retrovisores. Soul ibérico, actitud escénica. Arreglos de vientos, base de bajo y batería con patrones negros, groovy Hammonds y sobretodo guitarras con mucho fuzz. Sonidos puros y canciones que hablan de desamor y hedonismo juvenil. Elevación, elegancia y entusiasmo, que diría el gran Casavella. De sentimiento yeyé, pasos de northern soul y de ética de la estética. En definitiva, un grupo capaz de generar el próximo himno generacional

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[Crónica] Festival Cruïlla Barcelona 2013 (5/6 de julio) | Binaural.es


El festival Cruïlla ha vivido este pasado fin de semana su sexta edición en el recinto del Fòrum de Barcelona. El evento ha clausurado con aceptables resultados unas jornadas marcadas por una mezcla de estilos tanto en las actuaciones artísticas, como del público asistente, conformando un acento muy propio y que solo el Cruïlla puede ostentar a defender.

El Cruïlla ya ha vivido su sexta edición. Han pasado dos días de conciertos, actuaciones más y menos destacadas, de buen rollo y divertimento en general. Este festival barcelonés ha conseguido asentar una manera de hacer y de ser muy personal. Su lema para este año rezaba “We are music”. Dando a entender que lo que mueve a sus organizadores es la música en si misma. Sin los envoltorios que muchas veces visten todo lo que la rodea. No existe un estilo específico a la hora de calibrar el cartel artístico. Éste es una mezcla de world music, sonidos negros, algo de pop alternativo y varios artistas de difícil ubicación estilística. Ello comporta una divertida variedad en el público asistente. Pisar el cemento del Fòrum durante el Cruïlla nos pude permitir ver en un solo barrido ocular a un hipster recalcitrante, un rastafari de carné y la típica guiri rubia que podríamos encontrar en Glastonbury. Todo vale y todo cuenta. Además el Cruïlla piensa el espacio del Fòrum para que puede vivirse de una forma apacible. Prioriza el espacio entre escenarios. Otorga importancia a las zonas de descanso y comida. Incluso pone una zona de juegos extraños para los niños (y también algunos más crecidos que deciden quitarse edad alcohol mediante). En definitiva, es un festival diferente. Que tiene mucho menos públicos que certámenes precedentes en el calendario, pero que de ello sabe hacer una virtud.

Para esta sexta edición había programados dos cabezas de cartel indiscutibles. Los primeros eran Suede, unos de los abanderados del brit pop noventero, y que también han decidido subirse al carro de los reencuentros y las reapariciones. Ellos encabezaban la noche del viernes en el escenario Estrella Damm. La formación supo responder a las expectativas generadas combinando con acierto las canciones de su disco de vuelta, “Bloodsports”, con clásicos indisolubles como “Animal Nitrate” o la pegadiza “Trash”.

 

Es de remarcar la capacidad de Suede para generar interés con su material más nuevo, muy decentemente defendido. Hecho que no puede verse en algunos de sus coetáneos que también han decidido estar de vuelta en los escenarios. Y si los reyes del viernes eran ellos, el trono del sábado tenía solo un asiento. Dorado y con velludo blaugrana. Indiscutiblemente fue Snoop Dogg quien se sentó en él. Entre sus seguidores había un poco de incertidumbre sobre este directo, dado la última reencarnación del artista de Long Beach en Snoop Lion y su derivación hacia sonidos cercanos al reggae. Pero The D-O Double G no decepcionó a quienes les esperaban. Tiró de su rap más identificativo, de varios de sus grandes temas y puso todo el espectáculo necesario para hacer pasar una velada sublime. Acompañado de dos MC’s, dj, algunos músicos y tres exuberantes bailarinas, Snoop sacó a relucir su carisma y convirtió el escenario Estrella Damm en una marea de brazos en alto y flow corporal. Supo acordarse de Dr. Dre, de Justin Timberlake y del clásico sampleado de House of pain “Jump Around”. Recital de versiones y clásicos propios. Todo pensado y calculado para el deleite popular y manifestar su voluntad de no abandonar el reinado del rap que tanto le gusta ostentar. Y fumándose un cigarro manufacturado de tamaño bíblico, recitando los compases de “Young, Wild & Free”, y sentenciando con un “Smoke weed motherfuckers”, Snoop Dogg abandonó el escenario dejando atrás una grandísima actuación.

 

Todo esto lo referente a los grandes cabezas de cartel, pero el Cruïlla de este año tenía también una segunda línea de artistas nada desdeñable. En la primera jornada cabe destacar la actuación de Billy Bragg. El cantante de Essex actuó en el escenario Time Out con una actitud muy combativa. Cada canción venía presidida por una arenga política. Aunque en algunos momentos hacía decaer el ritmo del concierto, sin duda es de celebrar poder ver artistas con ideas meridianas y con capacidad para el guiño social. Destacar su apoyo al matrimonio homosexual y a las referencias de hastío hacía el conservadurismo en su Gran Bretaña natal. En lo musical reseñar su buena combinación de piezas nuevas, como la bella “No one knows nothing anymore”, con clásicos que deberían enseñarse en las escuelas como “A new England”. Posteriormente, los artistas caseros tomaron el protagonismo. Primero, los madrileñosToundra que electrizaron la carpa-escenario del Periódico. Bordaron su actuación dejando claro que en esto del post-rock ellos son los que cortan el bacalao en nuestro país. Más tarde, los catalanes Standstill presentaron su espectáculo “Cenit” en el escenario Time Out. Una nueva muestra del ingenio de los chicos liderados por Enric Montefusco, combinando luces, proyecciones y visuales con las composiciones monumentales de su nuevo disco “Dentro de la luz”. No decepcionaron en absoluto, y su directo sigue sonando potente, arrebatador e inspirador como pocos.

Finalmente, la noche tuvo un atronador colofón con la actuación de The Suicide of Western Culture. El dúo barcelonés se encuentra en un estado de forma espectacular, y lo demostraron en el escenario del Periódico. Ante unos cuantos fieles, TSOWC sacaron a relucir todo su arsenal analógico, esta vez con guitarra distorsionada incluida, y desgranaron los temas de su reciente nuevo disco “Hope Only Brings Pain”. Su directo es una auténtica bofetada. Un ir y venir de ráfagas, crescendos, eclosiones y texturas rugosas.

En cuanto al sábado, uno de los nombres esperados era el de Morcheeba. La banda británica presentó su nuevo disco “Blood Like Lemonade” delante de un buen número de espectadores, en el escenario Deezer. Parece que los ingleses siguen en buena forma y pueden dar gracias de la vuelta de su vocalista Skye Edwards. El sonido de Morcheeba no puede entenderse sin su voz ni sin su presencia escénica.

Más tarde, fue el trombonista y trompetista Trombone Shorty el que hizo bailar y pasar un muy buen rato hedonista a los presentes en el escenario Time Out. Su música sureña llevó hacia una realidad paralela ambientada en Nueva Orleans. Clásico y efectivo. Muchas veces los programadores se dejan llevar por la contemporaneidad y olvidan que las raíces si siguen puestas ahí será porqué sustentan alguna cosa. Finalmente, también cabe mencionar la actuación de Fermín Muguruza con su Kontrakantxa, un espectáculo donde repasa sus más de 30 años de música y compromiso político. El músico euskaldun tocó todos los palos que ha ido probando durante su prolífica carrera, sin dejarse clásicos, ya no musicales sino sociales, como el “Sarri, sarri”. Bi Batu!