Súper Gegant: guitarrazos y sollozos | Binaural


Súper Gegant: guitarrazos y sollozos | Binaural.

 

Como aquella sensación que recorre a veces las mentes de una hinchada, antes de un partido importante, de qué ese será el gran día. La casi certeza de qué va estallar algo grande y que habrá euforia, cánticos y puños alzados. No sabes el porqué pero lo sientes tu y todo el colectivo que te acompaña. Con esta sensación de casi certeza futbolera llegaba, hace pocas semanas, el disco de debut de Súper Gegant. Un trio catalán formado por Claudi Herreros, Miquel Bernis i Marcel Mercadé. Había sensaciones de esperanza palpables en el ambiente. Algún amigo te había hablado de ellos; algún gurú musical había dado su bendición; se respiraban comentarios de “next big thing” asomando el hocico. Pero también existían certezas empíricas. Un EP de tan solo tres pistas, editado en mayo de 2013, bajo el título de ‘Súper Gegant EP’. En él se podían escuchar tres monumentos de pop recargado de esferas y de intención onírica. Una brecha de luz oscura de lo que podía llegar con el primer larga duración.

Y finalmente llegó el día. ‘Camina i oblida’ vio la luz, bajo el auspicio de los barceloneses The Indian Runners. Un sello pequeño pero con un tino que muchos ya querrían para si mismos. Este año han destapado el tarro de las esencias con dos de los pelotazos caseros de 2013: los propios Súper Gegant i el dúo de punk destartalado vàlius. Dos aciertos como hogazas de pan de quilo. Además, para acentuar el carácter especial del lanzamiento que nos ocupa, ‘Camina i oblida’ se editó en vinilo con una serie limitada de 100 copias. Este centenar de ejemplares formaban parte de un gran mural pintado por el artista Guim Tió, con lo que cada carátula era única y parte del lienzo utilizado para pintar esta obra. Una joya, vamos. Los presagios y la excitación llegaban hasta el momento de tener el vinilo en las manos. Abrir el paquete de correos y ver qué parte del pastel te has llevado. Luego viene la parte de hacer girar el plato, apretar los dientes y desperezar los oídos. ¿Y si todo lo presagiado se quedaba en agua de borrajas?

Pues no. Patada a los tímpanos. El estómago hecho un ovillo y el alma dando palmadas. ‘Camina i oblida’ empieza a caminar con los tres temas que formaban el EP de debut (‘Ombres’, ‘Sant Joan’ i ‘L’abisme’) más ‘Tornar a estar bé’. Cuatro espaldarazos de pop lo-fi, crepusculares guitarras y muros de sonido levantados con aplomo e ingenio. Decir que Súper Gegant me recordaron de inmediato a The Jesus & Mary Chain es algo certero, pero también es algo que ya se ha dicho por activa y por pasiva. No reincidiremos pues. Pero si he de ser fiel a un símil que se me agolpó en la cabeza, dando picotazos como el Pájaro Loco y martilleando mi conciencia musical, éste no fue otro que el de Los Planetas. A discos (levántense y guarden respeto) como ‘Súper 8’ o ‘Pop’. Aquellas guitarras, aquella mala leche tan bien llevada, aquellas letras punzantes i llenas de misoginia bien entendida. “Només demano què he de fer / Per poder tornar a estar bé. No vull ser cap dels teus amants / No vull res que hagin tocat / Les teves brutes mans / Les teves brutes mans.” (“Sólo pido que debo hacer / Para poder volver a estar bien. No quiero ser ninguno de tus amantes / No quiero nada que hayan tocado / Tus sucias manos / Tus sucias manos”). Semejante lindeza “jotaniana” se encuentra en ‘Tornar a estar bé’, la segunda canción del disco. Y dichos episodios contra mujeres que ya no quieren retozar en nuestras camas vienen seguidos de auténticos cantos a la añoranza y al reconocimiento más absoluto de la pleitesía masculina hacia las mujeres, como en ‘Torna’. O como los gritos de desesperación y tormento que son ‘Ombres’ y ‘ L’abisme’, para un servidor las mejores piezas del LP. La sensación de desorientación vital, de necesidad desahogada y de dolor punzante se plasma perfectamente en unos versos cortos y cortantes, y en unas melodías giratorias y llenas de riffs de guitarra humeantes; repletos de oscuridad y sollozo.

A decir verdad, esta sensación que transmiten Súper Gegant es un halo que recorre todo el disco. La desesperación, la vacuidad de los días post ruptura. Un paisaje lluvioso e industrial tanto dentro uno mismo como la postal que puede ver desde su ventana. Exaltación británica y recorrido de las Midlands y sus alrededores. De la Escocia de The Jesus & Mary Chain (sí, volvemos al símil) al Leeds de The Wedding Present, pasando por el Dublín de My Bloody Valentine. Un rastro de despuntes shoegazing, lamento y orgullo herido. Una perfecta mezcla rítmica que tiene su contrapunto en la canción que da nombre al disco. Un ‘Camina i oblida’ que es casi un verso hablado, una auténtica declaración de intenciones en formato tragedia pop. Un grito a sorberse los mocos, formar la imagen más parecida a un hombre que uno pueda construir y avanzar. Seguir caminando. Y así lo haremos, pero sin poner el olvido este fastuoso disco. Caminarem però no oblidarem. No volem saber quant de temps resta per acabar amb aquesta mentida.

Anuncis

[Entrevista] Edu J. Montoya Los Rotos: “Dentro del mundo de la música independiente hay que ser un poco realista” | Binaural.es


Muchas veces el mundo de la música en nuestra ciudad lleva consigo asociado el concepto de escena. Algo difícil de calibrar y sujeto a multitud de consideraciones para poder llegar a concluir si realmente existe o no. En cualquier caso algo hay de ello en Barcelona, dado el gran número de grupos, con sus consiguientes sinergias, que apuntalan el recorrido condal musical. Y si esto es así es por los actores que pueblan esta auca pseudo-indie llena de bandas, discos y conciertos. Unos personajes que funcionan de motor y gasolina al mismo tiempo. Las personas, en definitiva, que con su entusiasmo y dedicación hacen que todo gire un poco.Uno de ellos, sin duda, es Edu J. Montoya, líder de Los Rotos, un grupo de rock que ha sufrido cambios de formación pero que sigue en la brecha y en el campo de batalla. Pero de momento el proyecto de Los Rotos se encuentra en fase de renovación. La mayor parte de la formación ha cambiado, y entre sus nuevas incorporaciones destaca el guitarrista Josep Torelló, cantante a la vez del grupo Els Amics del Bosc. Ahora mismo se encuentran en proceso de grabación de un EP que verá la luz en primavera. Mientras tanto Edu sigue con sus proyectos paralelos. Como lo es la formación Tú no existes, una iniciativa personal que cuenta con el apoyo de guitarra, sintetizadores, teclado, bajo y batería. Se trata de una alineación de corte más experimental, y que ha lanzado un tema de presentación bajo el título de ‘Carl Sagan’, en honor al célebre astrónomo norte-americano. La canción puede encontrarse en Soundcloud, y está bajo licencia Creative Commons, para qué quien quiera pueda versionarla y remezclarla bajo usos no comerciales. Podéis escucharla a continuación:

Edu es compositor, cantante, frontman y un activo musical. Su inquietud y sus reflexiones siempre merecen un momento de atención, para conocer así los entresijos del mundo musical autóctono. Entre cervezas de un bar gallego del barrio de Gràcia nos cuenta sus experiencias. Rápidamente sale a colación la militancia y la persistencia como elementos básicos para subsistir (o existir a duras penas) en el entresijo melódico. “Para sobrevivir en la música hay que tener sobretodo constancia. Y esto cuesta mucho. Nosotros llevamos ya muchos años. Muchas de las bandas que empezaron al mismo tiempo que nosotros, incluso con dos discos editados, lo han acabado dejando. Es difícil. Depende de muchas cosas que puedas seguir en ello. La música, como oficio, tiene un punto jodido que es el tema físico. Es algo que a veces no tiene mucha visibilidad, pero para hacer conciertos tienes que cargar con los instrumentos, montar, desmontar, recorrer quilómetros. Es algo que te acaba cascando con los años, y es algo que a veces no paramos a pensar en ello”. Los gajes del oficio, que diría aquél. Y en este de la música y sus alrededores hay que sumarle la gratuidad y la piratería. Sobre ello Edu nos cuenta su interesante teoría sobre el tema. Considera que la cultura puede ser un bien colectivo, entendiendo que la música es de todos, no solo de su creador, pero que hay que contribuir de alguna manera en el sistema. Pensar el consumo y la piratería para con un artista según nuestra aportación a su obra. En resumidas cuentas, si hay un director de cine que me gusta y he visto dos de sus películas gratis por internet, cuando saque una nueva iré al cine a pagar mi entrada. Si una banda ofrece sus discos gratis por internet, procuraré pagar mi entrada para ir a verlos en concierto. Coherencia y responsabilidad.

Estas consideraciones nos llevan a hablar sobre la dificultad de ganarse la vida con esto de la música. Tanto para los artistas como para los promotores del sector. En este sentido, el cantante de Los Rotos dice que “hay que ser un poco realista cuando se está metido dentro del mundo de la música independiente. Has de ser consciente que estás dentro de una subgrupo que no llega a las masas. No es algo que pueda llegar a mucho público. No puedes pretender que le guste a todo el mundo. Entonces cuando pones tu trabajo o tu dinero en ello has de saber que es muy probable que no veas un retorno en tu inversión. Es algo que haces porqué te gusta, por motivos románticos”. Sin duda, las dificultades no son pocas en esto de sacar un proyecto musical adelante. Algo que sabe bien Edu J. Montoya con Los Rotos.

Nos cuenta el proceso de cambio que ha vivido la formación, con la marcha de miembros como el guitarra Marc Grau. Hace ya dos años vio la luz su segunda referencia, ‘Rojo’ (Casafont Records, 2011) y parece que el grupo no ha despegado todo lo que parecía apuntar. Respecto a ello el cantante nos explica que “la banda ha tenido demasiados altibajos. Y muchas veces ha existido un problema de motivación personal. Cuando salió ‘Rojo’ y tocaba moverse, por diferentes motivos, no pudimos hacer lo que deberíamos haber hecho. Hemos tenido mala suerte y muchas cosas nos han llegado a destiempo. Además dentro del grupo existían diferencias en cosas estructurales como la producción y el enfoque musical que ha de tener la banda. En lo que hace referencia a mi persona tuve algunas veces la sensación que no se respetaba mi punto de vista y que no se me dejaba suficiente espacio para probar y intentar cosas que me apetecían. Y ello me generaba un punto de inseguridad que como cantante no es bueno. Todo ello cambió de cara al segundo disco, y yo pude aportar mucho más y hacer valer mi punto de vista. Finalmente, todos estos desajustes y diferencias en lo que refiere a la parte creativa han hecho que la mejor solución sea cambiar de formación, y contar con toda la gente que se sume a la dinámica de trabajo y creativa que creo debe tener Los Rotos”. De todo este proceso, pues, renace Los Rotos como grupo, con nuevos miembros pero con el mismo frontman. Con ganas de seguir creciendo y de ofrecer su visión particular del rock. Y al mismo tiempo, Edu J. Montoya persiste en su inquietud creativa, con proyectos como Tú no existes, y que lo llevarán a nuevas situaciones e inquietudes que esperamos seguir de cerca.

mitjançant[Entrevista] Edu J. Montoya Los Rotos: “Dentro del mundo de la música independiente hay que ser un poco realista” | Binaural.es.

Recuperando discos. ‘Childish’ – Corn Flakes (BCore, 1992) | BCore


Recuperando discos. ‘Childish’ – Corn Flakes (BCore, 1992) | BCore.

El poner la vista atrás es un ejercicio constante y sano; si no se abusa de él, como la mayoría de cosas en esta vida. Ello nos permite saber el origen de nuestras coordenadas contemporáneas, recuperar aromas y sabores que guardamos en el fondo de las fosas nasales y del paladar, y proveer nuestro presente con fondo de armario para ensanchar los pulmones de nuestro futuro. Tanto es así que en BCore queremos recuperar algunas joyas de nuestrocatálogo. Desempolvarlas, revisitar sus portadas y sus surcos y ver qué tal les ha sentado el tiempo. Iremos recuperando referencias y las pondremos en descarga libre en Bandcamp durante unos días. Un nuevo #pagaloquequieras para nostálgicos, advenedizos y recién llegados que quieran tener un su catálogo títulos que se nos antojan esenciales.

Childfish- Corn Flakes

El primero de ellos en pasar por esto bello ejercicio de retrospectiva es el ‘Childish’ de los Cornflakes, publicado en 1992. La mítica banda de hardcore barcelonesa publicaba su segundo trabajo en el año de las olimpiadas. Era un disco que pretendía seguir la buena senda sugerida por su largo de debut -’No problem’ (BCore, 1990)- y que había generado tan buenas expectativas. ‘Childish’ hizo bien esta función y sirvió para seguir dando pista a esta formación amante de los riffs de guitarra y de los pelotazos eléctricos. Algunos medios de la época señalaron que este disco marcaba una transición de Corn Flakes desde el hardcore hacia el punk más melódico, y que acabaría llevándolos hacia el power pop más brillante – como se explica en esta reseña de La Fonoteca-. Con todo, la verdad es que el tiempo ha acabado poniendo este LP bajo el jodidamente grande cartel de disco del hardcore melódico español. Sus once temas así lo certifican. Son un cañonazo que empalma el alma. Estribillos apresurados bajo torrentes guitarreros y sensación juvenil y de alveolos ensanchados y mentones al viento rezumantes de loción de afeitado.

‘Childish’, más de veinte años después de su publicación, ha conseguido mantenerse bien y negociar bien el paso del tiempo. Sigue sonando auténtico y nos transporta de inmediato a los primeros 90′s y la tan mentada Barcelona pre-olímpica. En su día la revista norteamericana Maximum R’N’R los bautizó como los “All españoles”. Ni más ni menos. Un buen ejemplo para darnos cuenta de lo que Corn Flakes ha significado para la escena hardcore patria y la importancia conceptual en todo este movimiento de un disco como ‘Childfish’.

Puedes escuchar en streaming el disco aquí y descargarlo con el #pagaloquequieras.

 

Radiografía del #pagaloquequieras | BCore


Radiografía del #pagaloquequieras | BCore.

Este verano decidimos lanzar desde BCore una propuesta un tanto inusual y diferente. Resolvimos abrir todo el catálogo del sello a través de la plataforma online BandcampGran parte de los discos publicados por BCore estaban disponibles para quien los quisiera. Por cada descarga, el usuario proponía un precio. Podía no dar nada, o cuanto quisiera. Con total libertad. Lo hicimos como celebración de la llegada del verano; un acto más para demostrar nuestro entusiasmo para con la música, y nuestras ganas de hacernos escuchar. También era una buena manera de conocer el interés real de la gente en la música, las bandas y, en definitiva, en todo lo que defendemos desde nuestro sello.

Pasado el verano y acabada nuestra campaña toca hacer balance. Poner los números encima de la mesa, tan fríos como el acero pero tan parlantes como un estado etílico. La campaña estuvo activa desde el 26 de julio hasta el 30 de agosto. Se han descargado 11.796 discos. Ha habido un total de 315 aportaciones. O lo que es lo mismo, un 2,6% hicieron algún tipo de aportación que suma un total de 577,48 euros. Cabe destacar que, entre los que decidieron rascarse el bolsillo, abundan los que hicieron aportaciones reseñables. Incluso gente que se descargaba 4 o 5 discos y que daba algo de dinero por cada uno de ellos. Asimismo la cantidad más común entre las aportaciones era la de 1€. Con todo, nos encontramos con dos grandes perfiles opuestos: por una parte, el que decide descargar en abundancia y no da dinero; y por otra el que sí decide hacer una aportación económica, descargándose varias referencias, pero donando X por cada una de ellas. Esto nos dibuja un perfil bastante atomizado, pero las cifras, al fin y al cabo, no suelen mentir demasiado.

Por otra parte, cabe explicar que Bandcamp cobra por cada descarga por la que no se hace aportación. Así que para afrontar la campaña compramos 10.000 códigos de Bandcamp que costaron 150 dólares. Haciendo el cuento de la lechera, rápidamente podemos ver que la campaña no ha repercutido en beneficios económicos para BCore ni para las bandas (no olvidemos que las bandas tienen sus royalties por cada venta digital). Aún así podemos decir que la campaña ha sido un éxito, pues casi 12.000 descargas para un sello manufacturero como el nuestro es una cifra espléndida. Además nuestra insólita iniciativa ha despertado interés entre la gente, y hemos estado presentes en alguna conversación entre cafés mañaneros y en un buen puñado de tweets. Pero, sobretodo, lo que nos ha dejado esta campaña ha sido una sensación de duda en nuestro haber. ¿Qué podemos hacer para qué la música independiente salga hacia adelante? ¿Cómo podemos fomentar la música que nos gusta sin morir en el intento? Son preguntas que lanzamos al aire y que nos gustaría poder compartir y responder entre todos. En BCore siempre hemos querido generar debate y hablar sobre las filias y las fobias del mercado musical . Es por eso que hemos querido compartir estos datos con vosotros.

Texto: Òscar Villalibre

 

[Recomendación] Standstill – Dentro de la luz (2013) | Binaural.es


[Recomendación] Standstill – Dentro de la luz (2013) | Binaural.es.

Que a estas alturas te dé pena apagar la luz. Por primera vez. ¿Cómo puede ser? Que no acabe el día”. Estas son las palabras exactas con las que retumba ‘Que no acabe el día’, primer corte del último disco de Standstill. Premonitoria sentencia que mucho nos dice de cual debe ser la brillantez de la constelación anímica de Enric Montefusco, líder de la banda. Hombre de barba tupida y sinsabores vitales presentes en sus canciones, que decide arrancar un disco con un chorro de vitalidad conceptual (de no querer que acabe el día, porqué ha sido algo bello, algo perdurable) y una cascada aporreante de percusiones musculadas. Primer síntoma. Primera señal de qué algo ha cambiado. La habitación con penumbra, persianas a medio bajar y melancolía decorando las paredes, parece que ha sufrido variaciones. Ahora entra mucha más luz, el aire fresco mamporrea todos sus rincones y la vitalidad se hace presente. ‘Dentro de la luz’ (Buena suerte/Sony, 2013) nace, pues, con esta premisa de partida.

Asimismo aventurarse con el significado de las canciones de Standstill no es tarea fácil. Si alguien les dice que entiende perfectamente el mensaje expuesto en todos sus discos, no pongan la mano en el fuego por él. Ni el dedo meñique. Porqué la banda catalana tiene en la encriptación una de sus señas de identidad. La narración es conducida mediante sensaciones y atmósferas, más que por palabras y estribillos de fácil absorción. Los caminos creativos de Standstill siempre son un surtido mapa de referencias, intenciones, texturas y pequeños matices. Aunque realmente ‘Dentro de la luz’ parece adquirir un poco de espacio propio en la carrera del grupo. La rotundidad de las percusiones, la ausencia de líneas de bajo, y ese halo de vitalidad llevan a este trabajo a tener carácter propio. Así pues, adentrándonos en él, encontramos exquisiteces como ‘Me gusta tanto’, un sendero rítmico que va creciendo como el gas de una botella de cava, que después de subir hileras de burbujas hacia el exterior, acaba eclosionando. Un recurso reconocible en Standstill. Como los cambios de tempo más o menos abruptos, que esta vez podemos contemplar en ‘Tocar el cielo’. Por otra parte también hay tiempo para los pasajes con más preeminencia de la voz y de un tono más acústico. ‘Adiós, Madre, Cuídate’ es una buena muestra de ello. Una canción que parece relacionar las bondades del amor vivido para con la familia que cada uno debe conllevar consigo en su vida. Y, finalmente, otro corte digno de mención es ‘Nunca, nunca, nunca’, una de aquellas calles por las que Standstill decide transitar de vez en cuando, y en las que flirtea con la electrónica y los anclajes más bizarros. Notas y recorridos que ya pudimos abrazar en temas anteriores como la brillante ‘Hombre Araña’ del primer EP de ‘Adelante Bonaparte (Buena Suerte, 2010).

En definitiva, Standstill arrojan luz sobre su catálogo sonoro con un notable disco. Un trabajo que desprende músculo y un conjunto bien compactado. Todas las canciones forman un imaginario más reconocible en su totalidad, algo que no podía decirse de sus anteriores trabajos como ‘Vivalaguerra’ (Buena suerte/BCore, 2006) y ya no decir de ‘Adelante Bonaparte’, un ejercicio lleno de vertientes y aristas. También parece que hay una ilusión y una esperanza que propagar de alguna manera por parte del grupo, y para hacerlo no conocen otra manera que no sea un disco. Y un espectáculo, dicho sea de paso, ya que como viene siendo habitual, Standstill han preparado una presentación escénica para sus conciertos, y que esta vez llega bajo el nombre de Cénit. Un espectáculo que ha podido verse en varios festivales estivales, y en el que la luz y las proyecciones vuelven a situar al espectador en un universo excelso, magnánimo y lleno de vibraciones. Es decir, una vivencia en tres dimensiones que teatraliza la emocionante y enriquecedora sensación de escuchar los discos de Standstill en la soledad de cada casa.