Entrevista a Cristian Pascual, director del festival de documental musical Beefeater In-edit | Waaau TV


Entrevista a Cristian Pascual, director del festival de documental musical Beefeater In-edit | Waaau TV.

In-Edit Beefeater, el festival de cine documental musical de Barcelona, llega a su décima edición. Algo de lo que sentirse orgulloso y que demuestra como la ciudad condal sigue siendo un espacio de creación y experimentación en el ámbito cultural, a pesar de los pesares. Una década ha pasado desde que un grupo de amigos apostó por un formato que parecía condenado al fracaso. Entre este grupo de persones, más temerarias que visionarias, estaba Cristian Pascual, actual director ejecutivo del In-Edit Beefeater. Nos reunimos con él para que nos explique los entresijos de esta presente edición, así como su experiencia capitaneando este proyecto durante tantos años.

Cristian tiene su despacho lleno de papeles y de actividad. Quedan pocos días para que arranque la décima edición de In-Edit Beefeater y los flecos y detalles por cerrar parecen un nunca acabar. Pero ello no impide que nos dedique un tiempo para hablarnos de este festival tan peculiar. Lo hace con el entusiasmo y la ilusión del que se aventura en las cosas por pasión de fan más que por otros intereses profesionales. Y así lo muestra cuando nos empieza a hablar de cómo han pensado conmemorar los primeros diez años de vida del festival. “Cuando empezamos con los preparativos de esta edición, que por ser la décima, un número redondo, siempre te obliga a hacer algo. Lo que no queríamos era que fuera una edición en la que de repente se empezaran a hacer cosas que normalmente no hace el In-Edit Beefeter. Queríamos que se notara que han pasado diez años, que pasen cosas nuevas, que haya una celebración, pero que lo primordial sea ver documentales de música en el cine, que al final es lo que nos ha llevado hasta aquí”. De esta forma surgieron varias propuestas destacadas, según cuenta Cristian Pascual. Entre ellas quizás la más destacada es el Doc Alive, un nuevo formato dónde el documental musical se complementa con actuaciones musicales en vivo. “En 2009 ya hicimos alguna aproximación a los conciertos en vivo, como el de Standstill, por ejemplo. Pero queríamos dar un paso más, y el Doc Alive nace con la intención de ofrecer música en directo pero también algo más, como una proyección. Este festival siempre ha mostrado que las cosas se hacen por algún sentido. En una ciudad con tanto concierto y tanta competencia, que nosotros nos pongamos a hacer de promotores de conciertos, no tiene mucho sentido. De ahí nace la idea de unir. Una cosa especial. Ofrecemos una proyección, y después está actuando el grupo vinculado con la cinta. Para nosotros tenía mucho sentido unir estas dos partes. Y, por otra parte, mirando hacia el futuro, si este festival ha de crecer será en esta línea, más que programar 150 documentales musicales”.

Este punto abocado a la experimentación de In-Edit Beefeater también se plasma en otras propuestas nacientes de esta décima edición, como es el caso de In-edit TV, la plataforma digital de vídeo ‘on demand’, que permite disfrutar de algunas de las piezas seleccionadas desde casa. Actualmente el portal cuenta con 40 obras en su catálogo, gran parte de ellas pertenecientes a la edición actual. Por otra parte, el susodicho aniversario, cuenta con otro elemento de celebración. La proyección del doumental ‘In-Edit. Get what you want’, una cinta que muestra el recorrido del festival barcelonés durante este tiempo, así como las caras y perfiles de los que lo han creado y lo han degustado. Una sorpresa incluso para los organizadores del festival, ya que será proyectado sin que ninguno de ellos lo haya visto. Sobre estos elementos de innovación y reinvención, Cristian explica que “siempre estás en constante evolución, sin acabar de tener un rumbo final. Pero el propio crecimiento del festival, el donde estamos y de donde venimos, hace que el camino te lo tengas que marcar tú. El In-Edit Beefeater siempre ha tenido esta idiosincrasia propia, tierra de nadie, que no eres un festival de música, ni uno de cine. Y en vez que esto genere un problema, para nosotros se ha convertido en nuestra mejor virtud. Nosotros no sabemos cual es nuestro límite o nuestro techo porqué no tenemos con quien compararnos. Todo ello hace que vayamos investigando, haciendo nuestro camino y, sobretodo, trabajar mucho con el I+D. Si a esto le unimos la investigación, el probar cosas nuevas, el hecho primario de intentar superar los diez días de festival y crear marca durante todo el año, dan como resultado propuestas como el vídeo ‘on demand’”.

En definitiva, un proceso y una forma propia de hacer que ha llevado a estos precursores a celebrar diez años de un festival que parecía no podía llegar a semejantes cuotas de éxito. Al echar la vista atrás, en relación a la década vivida Cristian Pascual cuenta que “la sensación es que todo lo que pasado ha sido una historia muy bonita. Y el sentimiento existente es de agradecimiento a todos los que forman parte de In-Edit, porqué todos ellos han hecho posible una especie de oasis de diez días donde todo vale. No somos un festival sectario, hay propuestas para todos los públicos, todas las edades y todos los estilos. Es una celebración en si misma. Cuando empezamos nunca pensamos en estar aquí al cabo de diez años. Al principio no teníamos siquiera un plan de futuro o de negocio. Había las ganas de hacer algo, y fue el documental musical. Por otra parte, también hay que decir que fue un momento muy bueno en Barcelona para hacer cosas de este tipo. Había un contexto creativo en la ciudad muy interesante. Estaban saliendo muchas propuestas, estaban pasando cosas. Eran unos años de probar, al contrario que ahora que todo tiene un sentido más económico y de rentabilidad. Nuestra forma de ser juntada con la gente que nos ayudó a realizar el festival, más la naturaleza del público, nos ha llevado a funcionar bien durante estos diez años”. Una unión entre organizadores, pensadores y público que ha llevado al éxito materializado. Una mezcla heterogenia que hace de su característica virtud. En lo referente al tipo de público, Cristian explica que hay varios tipologías dentro de In-Edit. Están los que se quedan en los grandes nombres de cada edición, los que van a ver los documentales ceñidos a sus artistas o estilos musicales predilectos y, finalmente, existe el que decide escarbar. Fiarse de los programadores y encontrar aquellas grandes historias escondidas. En la edición de este año algunas de ellas pueden ser las cintas que nos hablan de historias de grandes héroes anónimos, como el ‘Searching for a Sugar Man’ del cantante Rodríguez, o ‘Don’t follow me (I’m lost). A film about Bobby Bare Jr’. Dos exquisitas piezas que cuentan monumentales historias; porqué como dice Cristian “la música tiene la virtud y el defecto, aunque para nosotros es una virtud, de tener historias humanas detrás muy fuertes. Conceptos como la caída, el volver, el resucitar, el conflicto social son conceptos que están allí. Además la música sirve mucho para reflejar la sociedad en cada momento. Y el cine documental va muy bien para radiografiar valores humanos, sociales, o culturales desde un prisma diferente. Si tú sabes leer entre líneas, puedes aprender mucho de esas historias”.

Así pues, todas estas pueden ser algunas de las claves que ayuden a entender el concepto de un festival como In-Edit Beefeater. Una rareza dentro del panorama cultural autóctono, que va cumpliendo años. Y estas cifras redondas sirven para encaramarse y mirar hacia los dos lados del horizonte temporal. Un punto en el que invitamos a Cristian Pascual a mirar de nuevo al pasado, pero también al futuro. A la hora de conjugar el pretérito imperfecto le pregunto sobre aquellas proyecciones o films que le hayan marcado personalmente. Explica que “proyecciones como las de ‘Soul Train’ o ‘Nueva York 77’ fueron especiales por el sentido de celebración que había entre el público. Algo que encuentro a faltar en Barcelona muchas veces. Y también la inauguración del 2007 en qué estuvo presente Bebo Valdés y hubo mucho emotividad y sensación de qué se paraba el mundo. Finalmente también tengo muy buen recuerdo de la proyección de ‘Don’t look back’ en el Aribau Multicines Sala 5 con mil persones y D. A. Pennebaker presente en la sala”. Una vista atrás que conlleva una mirada al futuro también. Un futuro que uno de los directores del festival dice no plantearse, tal y como están las cosas. Cristian cree que “el futuro es totalmente incierto. Como empresa cultural nos han hecho mucho daño con la subida del IVA. De una entrada de seis euros, pagando un 21%, echa cuentas de cuanto se te queda por el camino. El problema principal reside en saber dónde vamos a estar el año que viene. Es muy complicado ser promotor cultural, en el sentido de qué vendo entradas y me financio del público, y esto te deja mucha incertidumbre. Aunque mi mayor preocupación a nivel personal es que sociedad vamos a tener el año que viene. ¿Cuánta gente va a estar sin trabajo y sin llegar a fin de mes? ¿Cuánto van a poder permitirse gastar en cultura?”.

Oscar Villalibre

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