Cartel de la segunda edición del festival Mira en Fabra i Coats | Waaau TV


Cartel de la segunda edición del festival Mira en Fabra i Coats | Waaau TV.

Después de una exitosa primera edición el pasado otoño, el festival de música electrónica y audiovisuales M!RA, ya trabaja a pleno pulmón para preparar su segunda edición. Una nueva entrega de este evento que se celebrará el próximo 10 de noviembre en la fábrica Fabra i Coats del barrio de Sant Andreu de Barcelona, que ha de servir para reafirmar los buenos resultados cosechados en su estreno y un nuevo paso para seguir creciendo como encuentro referencial del sector underground de la música avanzada. Hasta el momento, el M!RA ha anunciado nueva imagen, primer teaser de presentación sobre la edición 2012, nueva página web y los primeros artistas que conformarán su cartel.

La nueva imagen del M!RA ha estado diseñada por el estudio Basora, que ha proyectado los valores del festival, referentes a la improvisación y a la experimentación, para recrear el nuevo estilo icónico del festival. Música avanzada y electrónica visual. Modernidad y percepción contemporánea del entorno. Las formas geométricas como sinónimo del buen uso tecnológico. La percepción de las ondas sonoras propagándose por el espacio. En definitiva, toda una serie de conceptos dispuestos sobre el tablero creativo, referentes todos ellos de la génesis del M!RA, para poder crear su nueva imagen. En la web del festival pueden encontrar toda la información sobre este evento que aúna música electrónica y audiovisual.

Son unos cuantos los artistas que han confirmado su presencia en la segunda edición de M!RA. Destacar nombres como el de Alba G. Corral, una de las creadores referenciales en este país en cuanto a la producción de mixturas entre lo audiovisual y lo musical. Otro de los destacados es el japonés Ametsub, un artista con un sonido y una puesta en escena muy particulares, y que además está avalado por el gran Ryuichi Sakamoto. Otros nombres a tener en cuenta son el reputado video-artista internacionalDan Tombs o el músico checo Floex, elogiado por su capacidad instrumental y su mano con las bandas sonoras. La lista de artistas confirmados se completa con Crisopa, Desilence Studio, Eedl, Headbirds, Hyetal, Julien Mier, Lucrecia Dalt, Sistema, i SNACK!.

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Cartel de la segunda edición del festival Mira en Fabra i Coats | Waaau TV


Cartel de la segunda edición del festival Mira en Fabra i Coats | Waaau TV.

Después de una exitosa primera edición el pasado otoño, el festival de música electrónica y audiovisuales M!RA, ya trabaja a pleno pulmón para preparar su segunda edición. Una nueva entrega de este evento que se celebrará el próximo 10 de noviembre en la fábrica Fabra i Coats del barrio de Sant Andreu de Barcelona, que ha de servir para reafirmar los buenos resultados cosechados en su estreno y un nuevo paso para seguir creciendo como encuentro referencial del sector underground de la música avanzada. Hasta el momento, el M!RA ha anunciado nueva imagen, primer teaser de presentación sobre la edición 2012, nueva página web y los primeros artistas que conformarán su cartel.

La nueva imagen del M!RA ha estado diseñada por el estudio Basora, que ha proyectado los valores del festival, referentes a la improvisación y a la experimentación, para recrear el nuevo estilo icónico del festival. Música avanzada y electrónica visual. Modernidad y percepción contemporánea del entorno. Las formas geométricas como sinónimo del buen uso tecnológico. La percepción de las ondas sonoras propagándose por el espacio. En definitiva, toda una serie de conceptos dispuestos sobre el tablero creativo, referentes todos ellos de la génesis del M!RA, para poder crear su nueva imagen. En la web del festival pueden encontrar toda la información sobre este evento que aúna música electrónica y audiovisual.

Son unos cuantos los artistas que han confirmado su presencia en la segunda edición de M!RA. Destacar nombres como el de Alba G. Corral, una de las creadores referenciales en este país en cuanto a la producción de mixturas entre lo audiovisual y lo musical. Otro de los destacados es el japonés Ametsub, un artista con un sonido y una puesta en escena muy particulares, y que además está avalado por el gran Ryuichi Sakamoto. Otros nombres a tener en cuenta son el reputado video-artista internacionalDan Tombs o el músico checo Floex, elogiado por su capacidad instrumental y su mano con las bandas sonoras. La lista de artistas confirmados se completa con Crisopa, Desilence Studio, Eedl, Headbirds, Hyetal, Julien Mier, Lucrecia Dalt, Sistema, i SNACK!.

Crónica Sónar 2012 noche | Waaau TV


Crónica Sónar 2012 noche | Waaau TV.

La noche debe confundir. Campo minado para el entendimiento. Ocaso lunar y paraíso de la mirada oscura. Sónar noche para quemar naves. Disparar cartuchos de la mierda sobrante de la cotidianidad y entregarse por completo a la causa única del hedonismo desaforado. Sin mirar atrás. Solo levantar los brazos y atizar el propio cuerpo. Todo ello en múltiples vertientes. Porqué el Sónar es una amalgama de maneras difícil de ver en otros sitios. Hay otros festivales dónde existen muchos tipos de personajes, pero todos acaban teniendo un patrón más o menos remoto con el que cortarse por igual. Aquí no. En la Fira de l’Hospitalet de Llobregat tenemos principalmente a ingleses de piel de leche e hígado esponjoso. Hijos (o nietos ya) del verano del amor en Manchester. Tenemos a los entusiastas del techno sin más. Los de toda la vida. Para los que Richie Hawtin puede ser el Nick Cave de los indies. También tenemos al poblador de extrarradio reciclado. Ha dejado atrás el pantalón de chándal a botones y ha cambiado sus excesos del pasado por centímetros de masa muscular hinchada, como un bistec de ternera de supermercado rezumando clembuterol. Es el único sitio que se permiten visitar cuando salen de los polígonos para propagar su sabiduría. Como no, también tenemos otras estirpes modernescas, colonias de gays enarbolando su condición y el reducto de inclasificables que caminan por pasarelas vitales muy alejadas de cualquier línea de convencionalidad. Todos ellos, juntos y revueltos, pueblan de forma más multidisciplinar que nunca los vastos cementos de los escenarios del Sónar de noche.

El viernes llegó con las piernas acariciadas por el cansancio de dos días de Sónar Día, pero las ganas ahí estaban. Se notaba el ansia de la gente cual grupo de escolares enfilando el autocar para empezar las colonias veraniegas. La primera cima de la noche la construyó Amon Tobin. Y lo hizo a lo grande, mediante sus fabulosos cubos virtuales con los que edificó un muro infranqueable de chorro visual y sonido poderoso. El espectáculo ‘ISAM’ fue un auténtico caramelo para los refinados vanguardistas. Capas de sonidos resquebrajantes, experimentalismo y sombras que conjugaban a la perfección con la estructura de imágenes de ciencia-ficción, de pasajes hipnóticos y de construcciones 3D que se iban proyectando en la monumental estructura desde la que Tobin ejercía de maestro de ceremonias. Robusto y fulgurante. Brillante. La velada continuó con uno de los platos fuertes y exóticos de este Sónar 2012. El esperado show de Lana del Rey. El publicó se dividía entre fans (más de los que podía pensarse; además de muy entregados) y escépticos que iban a ver qué el fenómeno pin-up yanqui. Así pues, la señorita Lana se presentó en el escenario con el único atuendo de un gaseado vestido blanco y una sección de cuerda, un piano y una guitarra bastante tímida. Primera sorpresa. Para su directo prescindió de las bases instrumentales que son el sustento de su buen disco ‘Born to die’. Así que primer punto para la chica de labios extrovertidos, ya que plantarse en un festival como el Sónar con semejante planteamiento, y con su voz como principal argumento, es atrevido. Bravo por ella. De esta guisa desgranó algunos de los temas de su mentado disco, más alguna novedad, en un concierto que se quedó corto al tener una hora escasa de duración. Lana del Rey defendió bien sus canciones, mostró credenciales y pareció salir victoriosa de tan esperado asalto. Asimismo, por mucho que nos insista en asegurar lo contrario, es imposible, al verla, desprenderse de la sensación de encorsetamiento. Todo parece estudiado al detalle y la improvisación parece un campo exótico. Finalmente, el espectáculo de bajar a las primeras filas del público, a repartir besos en la mejilla a modo Princesa de Gales, fue un poco de vergüenza ajena. Pero ahí queda el recuerdo de sus prominentes labios aplastándose en las mejillas de algunas “pubers” sobre-hormonadas.

Una vez ingerida la porción necesaria de hype glaseado de azúcar parecía obligada una nueva visita al escenario SonarClub en busca de una dosis de bpm’s. Aunque no fueran las únicas dosis que la gente buscaba con cierta prisas a estas horas. Ahí encontramos a Coyu. El chico jugaba en casa y parece que eso le sobreexcitó, ya que no dio ningún tipo de tregua desde el primer minuto. Su potente espectáculo sonoro afluyó torrentes de decibelios. Techno de las capas más duras. Carnaza para los ávidos de frenetismo sensorial. Su salida de carrera con la quinta marcha no le hizo gripar y lubricó bien los pistones durante toda su sesión para marcar el devenir de la noche. Después de él le llegó el turno a Richie Hawtin, que se encontró con un gallinero repleto de pollos sin cabeza revoloteando sobre si mismos. No sabemos si fue la carrerilla tomada por su antecesor, pero pareció que Hawtin olvidaba sus recreaciones minimal y más ambientales, para entregarse a cañonazo limpio a la propagación del mensaje salvacional del techno. Luz, color y chorrazos de beats para el respetable. El chico de Minus realizó lo que se esperaba de él, que es lo que tienen que hacer los clásicos. Por otra parte, el SonarPub también tuvo su particular fiesta pero con otras coordenadas, en este caso a cargo de Friendly Fires. Los británicos se encargaron de corroborar las alabanzas que preceden sus directos mediante la entrega de consumbiles sonoros para acentuar las fiestas. Con un vitalista pop electrónico, con toques de funky, con recuerdos temporales a Vampire Weekend, Friendly Fires derrocharon sudor y entrega para endurecer los gemelos mediante el baile. Y el público pareció agradecer infinitamente tal preocupación por la salubridad de sus cuerpos nocturnos.

El sábado también empezó pronto su jornada con una de las actuaciones más esperadas de este Sónar. El escenario principal tuvo el honor de albergar la salida al escenario de New Order. Santo y seña de la electrónica y inexplicable ausencia en el festival durante sus diecinueve años de vida. Y sí, New Order fue lo que se esperaba, ni más ni menos. Una hora de directo, encordado de hits transversales y para casa. Esto es lo que hay. Pero algunos pueden hacerlo, y otros no. Bernard Summer parece un poco cascado y le cuesta llegar en algunas canciones. Pero con lo que ha sido este hombre, no vengamos a pedir milagros. La banda en sí, con la inclusión de músicos más jóvenes, guarda buena forma y es capaz de ofrecer buenas dosis de ese excelso pop electrónico. La ejecución de ‘586’ fue muy salvable y mucho más energética de lo que podía esperarse. Luego los hits, claro está, con ‘Bizarre Love Triangle’ y, pausa dramática, ‘Blue Monday’. Santígüense y besen el suelo que pisan si han podido oír esta proeza de canción en directo. Veneren a (parte de) sus creadores y denles las gracias por tan descomunal himno. Y no les tengan en cuenta el arrastrarse un poco. ¿Las dos canciones de Joy Division al final? Pues mejor ni comentarlo; no hurguemos en la herida. Después de la lágrima y el enaltecimiento Factory Records, el concepto legendario se trasladó hacia el SonarPub. The Roots. Otra pausa dramática porqué lo de estos chicos es de comer a parte. Los músicos negros juegan en otra liga, pero ellos juegas aún en otra diferente, dentro de los elegidos. Cualquier banda que se precie a subir a un escenario tendría que ver un directo suyo. Sería el primero de EGB de los conciertos. Como aprender a leer. The Roots ejecutaron un concierto absolutamente perfecto. Lo plantearon obviando su último disco ‘Undun’ y se dedicaron a recorrer algunos de sus éxitos y aderezaron el final del directo con una suerte de medleys i versiones que enloquecieron al personal. Con guiño incluido al ‘Sweet child of mine’ de Guns N’Roses, y una versión acelerada de su antonomásico hit ‘The seed 2.0’. En definitiva, un apabullante concierto donde The Roots pasearon un imaginario cinturón dorado que les proclama como la mejor banda de hip hop del mundo. Aunque van más allá, porqué su música transita por tantos espacios que una etiqueta sola sería un insulto a su grandeza. Glorioso.

Después de la hecatombe de raíces negras, el alargado escenario del SonarPub acogió más dosis de negrismo sonoro. El mejor encargado para dicha tarea no era otro que el local DJ2D2. David Pérez presentó su espectacular espectáculo que combina música e imagen, y que dio muestras de la genialidad del barcelonés. Los audiovisuales formaban un conglomerado de cortes de videoclips, con cortinillas coloristas y pedazos añadidos, como los de las cargas de los Mossos de Esquadra en Barcelona durante el último año. Inocencia ninguna. Tino y acierto en la dirección del dardo. Proyectiles que se disparaban en continuas ráfagas desde los platos y los sabios dedos de DJ2D2. Con sus yemas gastadas en el digging y en el tacto de las fundas de discos. Un onírico y acojonante viaje por los sonidos del hip hop, el soul y el funk por cualquiera de sus caras. Que si Bob Marley, Adelle, Snoop Dogg o Beastie Boys. Respeto y más respeto para todo lo que venga de esta prodigios mente. DJ2D2 realizó una sesión antológico que contorneó las rótulas de todos los presentes y dibujó una sonrisa afro-hedonista a todos ellos. La concavidad en los labios se convirtió entonces en expectación boquiabierta ante la próxima cita: Die Antwoord. Esta boca abierta se quedó así, de par en par, durante los venideros sesenta minutos. Madre de Dios del amor hermoso. Si The Roots juegan en otra liga, estos chicos de Sudáfrica viven en otro planeta. Menudo espectáculo. Derroche puro de actitud, apología del ‘white trash’, vitalidad por los poros y montones de cosas que decir. Con las notas de ‘Enter the ninja’, la menuda Yo-Landi y el armario Ninja hicieron entrada en el escenario principal, con el acompañamiento del percutador de ritmos Dj Hi-Tek. Ojos como platos y el público desbocado, entregado a la causa afrikáner. No faltaron los éxitos como ‘I fink U freeky’ o ‘Baby’s on fire’. Himnos de este exótico rap revestido de ritmos trance que descoloca al más curtido. Si en 2011 Die Antwoord se ganaron volver al Sónar este año por aclamación popular, en 2013 tendrán que montarles un festival para ellos solos.

Después de tanta adrenalina vertida y consumida, la noche continuaba transitando entre ríos de gente y aglomeraciones en los accesos a los escenarios. Recordad al sr. Sónar que si vende algunas entradas menos ganará un poco menos de dinero, pero alargará la vida y la felicidad de algunos de sus asistentes más asiduos. Nota mental. Los amontonamientos de gente eran una especie de peaje para llegar a Hot Chip y poder ver el traje de barrendero cósmico de Alexis Taylor. Los de Londres se encargaron de hacer aquello que hacen tan bien y desde hace tanto tiempo: hacer bailar a la gente. Repasaron de forma acertada su dilatada carrera, y el SonarPub se convirtió en un rectángulo relleno de personas felices, sudadas y asardinadas. Otras tantas como había a los pies del tótem deadmau5. El icónico dj puso sus grandes orejas y su espatarrante show audiovisual y lumínico en el escenario principal. Una sesión sin sorpresas con la que los ingredientes conocidos, a base de electro-house cañetero y chorreo de imágenes catatónicas, fueron suficientes y abundantes para divertir a los presentes.

En resumen, una nueva y exitosa edición del Sónar, que llega a la veintena de años con una formidable salud. El festival ha conseguido vender todo el cartón en casi todos los días sin trastocar los ingredientes que han conformado todos estos años su propuesta artística. Celebramos que sigan apostando por aportar toques especiados en su programación con aromas de hip hop o de indie. También que sigan insistiendo en los audiovisuales como una parte más de la música contemporánea. Y el atrevimiento y el riesgo en algunos de los artistas que programan, porqué es en este campo donde se han ido ganando año tras año su reputación. Así que, larga vida a la apuesta, a la experimentación y al Sónar. De día y de noche.

Oscar Villalibre

Crónica Sónar 2012 día | Waaau TV


Crónica Sónar 2012 día | Waaau TV.

La moqueta-césped verde. Pies descalzos. Las cervezas y los brazos permanentemente en posición de 90 grados. Los guiris torso al aire y camiseta colgando del pantalón. Las gafas de sol como parte del uniforme, como el hábito del monje. Los vestidos de las chicas que provocan tener que forzar los músculos del cuello. El ambiente de comunión. De aquí y ahora. El Sónar Día tiene una idiosincrasia particular. Un aparte dentro del propio festival. Su recinto, sus propuestas aperturistas, las ganas de más. Belleza en las gradas imaginarias y atrevimiento en los platos y en los artilugios situados encima de los escenarios. Sonrisas perennes que parecen venir puestas con la condecoración de la pulsera festivalera. El divertimiento como hilo común de tantos. De Jordi Pujol a Bibiana Ballbé. Richie Hawtin repartiendo decibelios entre cajas de tomates y sandías. Una fórmula de éxito que lleva mucho tiempo dando réditos. Aunque, atención, no pensemos que por vender algunas entradas de más hacemos crecer al festival. La masificación es el único pero a un festival pulcro y tan bien desarrollado. Donde, por cierto, se cuida a la gente que acude al Sónar a trabajar de forma ejemplar.

La pulcritud y el acierto han sido algunas de las notas que más han sonado en el plano artístico de este Sónar versión diurna. La combinación de artistas experimentales, con artistas más asentados dentro del circuito alternativo, con dj’s más al uso para mantener el gusto de todos los comensales, ha vuelto a dejar un muy buen sabor de boca. Entre las actuaciones destacadas, en gran medida por la expectación generada, tenemos que hablar de Flying Lotus. Su live del jueves tuvo su primera hora de paseo triunfal en el escenario del SonarVillage. Bastidas dub-step, tiempos lentos y saqueo rítmico de los sonidos negros. Una ejecución brillante para una primera parte de actuación sublime. Luego llegó el inexplicable parón. Un intento de fuga antes del tiempo previsto, para acabar retornando; no antes sin volver a parar la música para pedir por el micro un whisky. Asimismo, en el capítulo de los destacados también tenemos que dejar espacio a When Saints Go Machine. Los nórdicos subieron la temperatura del SonarHall (cosa físicamente no muy difícil, por cierto) con sus vitalistas ritmos y su apuesta de pop electrificado. Impecable ejecución de todos sus temas, con especial relevancia a la sección rítmica, y al potencial Nikolaj Manuel Vonsild repartiendo gorgoritos y dosis de carisma a dispersión. Y, cambiando de escenario, llegando hasta el SonarDome tenemos que entrometer entre los destacados al torbellino Nina Kraviz. La rusa cameló a los asistentes con su espectacular presencia y su siberiana voz cantando algunos de sus temas. Ritmos house, con grandes surcos de bajos y por encima de todo, una invitación en toda regla al baile y al despiporre. Veneración para esta diva del este, que dejó a todos con los hoyuelos de la boca al aire, a los que ya los llevaban y a los que no.

Este podría ser el podio de los diurnos, pero como siempre cada uno a lo suyo. Cada oreja con su pareja. Este juego de la oca entre escenarios también tuvo paradas destacadas en diferentes casillas. Como por ejemplo la de Thundercat. El genio del bajo actuó el jueves en el SonarVillage con el sol aún repartiendo estopa ultravioleta. El amigo se plantó en el escenario con camiseta de la selección española del año 1994. La fecha no es un eufemismo. Literalmente, la elástica de aquél año, la que llevaban Abelardo o Julio Salinas en Estados Unidos. Él y su camiseta salieron con poco apoyo instrumental. Lo mejor de su directo fue ver sus gráciles dedos punteando el bajo y su capacidad para generar melodías penetrantes. Quizás se echó de menos un peldaño más en la aceleración de los temas, que sonaban muy alejados a los que puede encontrarse en su fabuloso disco ‘The Golden Age of Apocalypse’. En esta línea, otro de los que dio buena cuenta de la gamma de bajos y de sonidos más profundos, fue el germano Doc Daneeka, que puso en buena onda el SonarDome. El cementerio de elefantes donde los más apaches van en busca de poder ampliar su colección de cabelleras. En este mismo escenario, pero en la jornada del viernes, pudimos disfrutar con Nguzunguzu. El dueto californiano dio alegres y sincopados brincos entre diferentes géneros, dando aire al hip hop, pasando por la electrónica más morena de piel, hasta plantarse en pasajes al más puro house ochentero. Una acertada mezcla que puso ecléctica la moqueta verde propiedad de los pies descalzos. Finalmente, hay otras propuestas que podemos destacar como el extraño y contorneante cuello de Jacques Greene, que ofreció uno de sus contados directos, acompañado de un socio que no suele ayudarle cuando dirige los platos. El sonido no fue lo mejor que desprendieron y quizás este factor no permitió gozar bien del directo. Como Om Unit, que pareció no desplegar todo lo que podía esperarse y pareció embarrancar en fangos experimentales que a más de uno le costaron digerir. El que no descarriló para nada fue Daniel Miller. El veterano dj británico, fundador de Mute Records, puso literalmente patas arriba el SonarVillage con una fórmula imperante y triunfante desde tiempos inmemorables: haz lo que sabes hacer y punto. Su olfato para el buen hit provocó la dispersión continua de trufados temas, aderezados todos con el house y el techno más amable, dando lugar a una señora sesión que encandiló los variopintos asistentes.

En resumen, el Sónar Día saldó sus tres días de actuaciones con otra buena nota para el expediente. Las ansiedades sonoras de todos los tipos de asistentes pudieron saciarse en algún u otro momento. No quedó nadie rezagado. Aunque parecen proliferar los asistentes más preocupados en conjugar otros verbos (tragar, masticar, chupetear, aspirar) que el de escuchar. Hecho no reprochable a la organización, sino a una mala concepción de lo que es un festival de música. Pero, evidentemente, que cada uno haga lo que pueda y buenamente sepa, especialmente con su ocio. Puede que esta gente ya estuviera otros años, pero el espacio era mayor. La presencia en el Sónar Día no era algo tan cómodo como antaño este 2012. La masificación es un serio problema que desvirtúa notablemente la imagen del evento. Esperemos que ello sea pensado por los que tienen que pensar, y consigan un tránsito más fluido y más amable por encima de la adorada moqueta verde del CCCB.

Oscar Villalibre

Recomendaciones Sónar 2012. Las propuestas fuera de los focos | Waaau TV


Recomendaciones Sónar 2012. Las propuestas fuera de los focos | Waaau TV.

Thundercat (Sonar Village Estrella Damm/Jueves 14, 17:30h)
Ésta es una de aquellas propuestas que acaban conformando la especificidad del ADN Sónar. Un músico alejado de la electrónica convencional y de los géneros al uso. Bajista de la banda Sucidal Tendencies y músico de jazz al mismo tiempo. Su carrera empezó acompañando de gira por Japón al mítico soulman Leon Ware. Además ha colaborado con artistas como Snoop Dogg o Stanley Clarke. Fruto de tal maridaje sonoro Thundercat ha ido cocinando su sonido y su propia carrera a base de insuflarse los mejores aromas. Su disco de debut, ‘The Golden Age of Apocalypse’, es una auténtica bofetada. Groove a raudales mediante la eclosión de free jazz con electrónica detallista y ambiental. Piezas cálidas e hipnóticas que se deslizan por las orejas. El potente bajo de Stephen ‘Thundercat’ Bruner dirigiendo una orquestra de beats, sonidos retro y filigranas instrumentalistas. Puro gozo.

Santiago Latorre (SonarDome/Sábado 16, 13:30h)
Santiago Latorre es una de las joyas del sello barcelonés Foehn. Tierra de artesanos musicales y proyectos de enorme inspiración. En éste, Latorre publicó el pasado año ‘Eclíptica’, Mejor Disco Nacional de 2011 según la revista Go-Mag. Un trabajó que consiguió captivar a todos los oyentes. Texturas tintineantes. Notas de una profundidad abisal que se cuelan en la cara interna de cada uno. Paisajes lluviosos y continuos pasajes hipnóticos. Una pieza preciosista, máximo exponente del trabajo de Santiago Latorre. Saxofonista de profesión y erudito practicante de jazz. Su técnica consiste en la captación de sonidos mediante MIDI, que luego expone como una paleta de colores, y los pinta con la harmonía de melodías profundas y de notable grosor. Un conglomerado experimental que dobla la piel del revés y ejerce un efecto sentimentalista de consecuencias impredecibles.

Esperit! (Sónar Complex/Viernes 15, 17:30h)

Mau Boada no es de Bremen (es de Sant Celoni) pero sí es un trota-músico. Y hombre-orquesta. Ha tocada en multitud de bandas, entre ellas Les Aus, y ha sido capaz de participar activamente en una veintena de discos de diferentes formaciones, a pesar de su recalcitrante cara de niño. Un chico con la curiosidad como leitmotiv vital. Capaz de pasar por varios géneros y probando de hacer todo lo que le gusta ver que hacen los otros. Así, todo este espíritu DIY explorador le llevó a crearse un alter ego creativo, y éste fue Esperit!. Su proyecto personal donde da vía libre a su torrente experimentador y curioso. De este ejercicio del libre albedrío han nacido discos como ‘Endavant continu’ (Bankrobber, 2011). Un refrescante disco de quince pistas donde se transita por el folk rústico, el pop de cantautor silvestre, la electrónica rupestre y la psicodelia cósmica a la catalana. Su directo tendrá muchos ingredientes a degustar, aunque un guión planificado se huele que no será uno de ellos.

 

Flying Lotus (Sónar Village/Jueves 14, 18:30h)
Hubo un tiempo donde el calificativo de ecléctico era usado sin discriminación alguna por y para multitud de artistas. Tanto que el concepto llegó a quedar difuso. Pues bien, Steven Ellison encaja perfectamente con él. Flying Lotus es de los que hace remembrar y dar de nuevo brillo al concepto. Este reputado productor californiano tiene la capacidad de tocar multitud de teclas. Su música es una enorme licuadora en la que juntar los mejores jugos provenientes del hip-hop, el funk, la electrónica, los sonidos MIDI, el dub-step o un buen riff de guitarra. Su último trabajo ‘Until the quiet comes’, publicado con el prestigioso sello Warp, da buena cuenta de ello. Su presencia en el Sónar no es algo nuevo. Es uno de los que tienen presencia asegurada a los pies de su tabla de mezclas. Bailongos de todas las estirpes se juntan para afilar las rótulas, y dar adoración a este gurú de la electrónica multilineal que ha devuelto el eclecticismo al trono que merece.

Nicolas Jaar (Sónar Lab, Viernes 15, 23:30h)
Este mozalbete norte-americano solo tiene 22 años y una carrera por delante con formato de autopista. Su actuación el año pasado en el Sónar Día fue tan espectacular, que por aclamación popular vuelve en esta edición 2012, pero en la grandilocuencia y solemnidad de la noche. Jaar realiza un enigmático live donde es capaz de mezclar texturas y texturas de sonidos dando lugar a un sonido denso pero deslizante, a media velocidad. Próximo a la nueva escena dub pero con un territorio propio muy remarcado. Sus composiciones crean círculos concéntricos de hipnótico resultado. Estructuras cercanas al pop, líneas de efectos, brillantinas de house, condensación dub-step, flirteos funk. Cóctel de altas esferas con resultados sorprendentes, por su ligereza en la escucha y su gran resultadismo estético. Valdrá la pena, pues, ver si Nicolas Jaar se gana una nueva repetición por aclamación popular para 2013.

The 2 Bears (Sónar Pub/ Sábado 16, 22:00h)

La peregrinación por un festival como el Sónar puede tener diversos estadios. La necesidad y ganas de escuchar nuevos sonidos, la contemporaneidad sonora para contentar las orejas. Luego las visitas obligadas a los cabezas de cartel. Y, también, la asistencia a propuestas diseñadas para el hedonismo más inmediato, fuera de pretensiones de más alta cuna. The 2 Bears se engloban en este último tipo de actuaciones. Éste es el proyecto de Joe Goddard (Hot Chip) y Raf Rundell, con el que ya han publicado 2 EP’s y un larga duración. Su propuesta se centra en una revisión actualizada del house de Chicago, de la electrónica más bailonga y menos condensada. Tránsito cercano al electropop en la forma, aunque con resultados algo más contundentes. Como si Saint Etienne hubieran nacido en medio de una rave del norte inglés. En resumen, hits bailables a discreción para el abrillantado de caderas y el recordatorio de la finalidad lúdica de la música de baile.

The Suicide of Western Culture (SónarHall/Sçábado 16, 20:30h)
¿Tienen un mal día? ¿El peso de la vida les parece algo exagerado de llevar? Relájense, quizás no es tan grave. Hagan radiografía vital sobre si mismos. Pero sobretodo, altamente recomendado, enchufen algún altavoz y denle al play con TSOWC. Recibirán un batacazo sonoro de proporciones sónicas. Una auténtica bofetada lo-fi en la cara. Torrentes de sonido poblarán sus aureolas y sentirán que el espacio donde estén se hace enorme. Estos dos chicos de Barcelona son las nuevas joyas de la corona de la electrónica condal. A base de multitud de instrumentos y aparatos digitales, con sendos cables entrelazados por el suelo, The Suicide of Western Culture elaboran un sonido crepuscular. Carretones de beats, cemento a base de noise, barnizado con una sonoridad de baja fidelidad que suena robusta y auténtica. Post-rock de manual pasado por el sedal de la electrónica casera. Una auténtica virguería que les empalmará el alma, y les dará la sensación que Mogwai han empezado a utilizar samplers y cachivaches varios.

When Saints Go Machine (SónarHall/Jueves 14, 20:30h)
A primera vista pudiera parecer que Erlend Oye ha montado su enésimo grupo. Pero, aunque ellos también son nórdicos y la voz Nikolaj Manuel Vonsild nos recuerda a la del 50% de Kings of Convenience, no son las mismas caras. When Saints Go Machine son una de las nuevas formaciones punzantes de Dinamarca. Su propuesta es un conglomerado de estructura densa pero resultado ligero, a base de pop-folk barnizado con tintes electrónicos. Pinceladas de música ambiental, de experimentación liviana, para adornar unas composiciones ricas en matices y que dejan muy buen sabor de boca. Su directo es representado con formación clásica instrumental, pero consiguen moverse de forma muy ducha en las pisadas fronteras del pop y la música de baile. Su último disco, ‘Konkylie’, les ha hecho poblar las bocas de los proscriptores musicales durante el último año.

 

xxxy (SónarDome/Sábado 16, 18:30h)
El británico Rupert Taylor representa el perfil del músico entusiasta curioso. Militante desde joven en multitud de bandas, dealer incesante, excavador de galletas y con tirón a la producción. El proyecto de xxxy sirve para dar salida a sus inquietudes personales. Múltiples referencias producidas para meter la cabeza en la punzante escena dub-step actual, que ha abandonado los márgenes de la carretera para coger velocidad de crucero en unos de los carriles centrales. Su paleta de sonidos es muy amplia. Despilfarro de samplers, preeminencia de los bajos y mixturas que cabalgan desde el tecno más industrial al house más llevadero. xxxy viene avalado por el respaldo de la Red Bull Music Academy y actuará bajo el paraguas de ésta.

Jesse Boykins III (SónarDome/Sábado 16, 17:45h)

Otra de las excentricidades que solo pueden encontrarse en el Sónar. Jesse Boykins III es un personaje atípico dentro de la música. Percutor de melodías pegadizas y algodonadas, este norte-americano es capaz de conjugar el R&B más contemporáneo con sonoridades más excéntricas. Poseedor de una melosa y caracterizada voz, este atípico soulman registra canciones de baile, con arreglos para la electrónica; y todo ello aderezado con la negritud y el groove de su voz. Un complejo ejercicio plástico que facilita la combinación en un mismo espacio de tres elementos como son los sampleados, unas Wayfarer, y los crepados capilares más inverosímiles. Un lujo de descubierta muy acorde con la filosofía del Sónar Día.