[Entrevista] Edu J. Montoya Los Rotos: “Dentro del mundo de la música independiente hay que ser un poco realista” | Binaural.es


Muchas veces el mundo de la música en nuestra ciudad lleva consigo asociado el concepto de escena. Algo difícil de calibrar y sujeto a multitud de consideraciones para poder llegar a concluir si realmente existe o no. En cualquier caso algo hay de ello en Barcelona, dado el gran número de grupos, con sus consiguientes sinergias, que apuntalan el recorrido condal musical. Y si esto es así es por los actores que pueblan esta auca pseudo-indie llena de bandas, discos y conciertos. Unos personajes que funcionan de motor y gasolina al mismo tiempo. Las personas, en definitiva, que con su entusiasmo y dedicación hacen que todo gire un poco.Uno de ellos, sin duda, es Edu J. Montoya, líder de Los Rotos, un grupo de rock que ha sufrido cambios de formación pero que sigue en la brecha y en el campo de batalla. Pero de momento el proyecto de Los Rotos se encuentra en fase de renovación. La mayor parte de la formación ha cambiado, y entre sus nuevas incorporaciones destaca el guitarrista Josep Torelló, cantante a la vez del grupo Els Amics del Bosc. Ahora mismo se encuentran en proceso de grabación de un EP que verá la luz en primavera. Mientras tanto Edu sigue con sus proyectos paralelos. Como lo es la formación Tú no existes, una iniciativa personal que cuenta con el apoyo de guitarra, sintetizadores, teclado, bajo y batería. Se trata de una alineación de corte más experimental, y que ha lanzado un tema de presentación bajo el título de ‘Carl Sagan’, en honor al célebre astrónomo norte-americano. La canción puede encontrarse en Soundcloud, y está bajo licencia Creative Commons, para qué quien quiera pueda versionarla y remezclarla bajo usos no comerciales. Podéis escucharla a continuación:

Edu es compositor, cantante, frontman y un activo musical. Su inquietud y sus reflexiones siempre merecen un momento de atención, para conocer así los entresijos del mundo musical autóctono. Entre cervezas de un bar gallego del barrio de Gràcia nos cuenta sus experiencias. Rápidamente sale a colación la militancia y la persistencia como elementos básicos para subsistir (o existir a duras penas) en el entresijo melódico. “Para sobrevivir en la música hay que tener sobretodo constancia. Y esto cuesta mucho. Nosotros llevamos ya muchos años. Muchas de las bandas que empezaron al mismo tiempo que nosotros, incluso con dos discos editados, lo han acabado dejando. Es difícil. Depende de muchas cosas que puedas seguir en ello. La música, como oficio, tiene un punto jodido que es el tema físico. Es algo que a veces no tiene mucha visibilidad, pero para hacer conciertos tienes que cargar con los instrumentos, montar, desmontar, recorrer quilómetros. Es algo que te acaba cascando con los años, y es algo que a veces no paramos a pensar en ello”. Los gajes del oficio, que diría aquél. Y en este de la música y sus alrededores hay que sumarle la gratuidad y la piratería. Sobre ello Edu nos cuenta su interesante teoría sobre el tema. Considera que la cultura puede ser un bien colectivo, entendiendo que la música es de todos, no solo de su creador, pero que hay que contribuir de alguna manera en el sistema. Pensar el consumo y la piratería para con un artista según nuestra aportación a su obra. En resumidas cuentas, si hay un director de cine que me gusta y he visto dos de sus películas gratis por internet, cuando saque una nueva iré al cine a pagar mi entrada. Si una banda ofrece sus discos gratis por internet, procuraré pagar mi entrada para ir a verlos en concierto. Coherencia y responsabilidad.

Estas consideraciones nos llevan a hablar sobre la dificultad de ganarse la vida con esto de la música. Tanto para los artistas como para los promotores del sector. En este sentido, el cantante de Los Rotos dice que “hay que ser un poco realista cuando se está metido dentro del mundo de la música independiente. Has de ser consciente que estás dentro de una subgrupo que no llega a las masas. No es algo que pueda llegar a mucho público. No puedes pretender que le guste a todo el mundo. Entonces cuando pones tu trabajo o tu dinero en ello has de saber que es muy probable que no veas un retorno en tu inversión. Es algo que haces porqué te gusta, por motivos románticos”. Sin duda, las dificultades no son pocas en esto de sacar un proyecto musical adelante. Algo que sabe bien Edu J. Montoya con Los Rotos.

Nos cuenta el proceso de cambio que ha vivido la formación, con la marcha de miembros como el guitarra Marc Grau. Hace ya dos años vio la luz su segunda referencia, ‘Rojo’ (Casafont Records, 2011) y parece que el grupo no ha despegado todo lo que parecía apuntar. Respecto a ello el cantante nos explica que “la banda ha tenido demasiados altibajos. Y muchas veces ha existido un problema de motivación personal. Cuando salió ‘Rojo’ y tocaba moverse, por diferentes motivos, no pudimos hacer lo que deberíamos haber hecho. Hemos tenido mala suerte y muchas cosas nos han llegado a destiempo. Además dentro del grupo existían diferencias en cosas estructurales como la producción y el enfoque musical que ha de tener la banda. En lo que hace referencia a mi persona tuve algunas veces la sensación que no se respetaba mi punto de vista y que no se me dejaba suficiente espacio para probar y intentar cosas que me apetecían. Y ello me generaba un punto de inseguridad que como cantante no es bueno. Todo ello cambió de cara al segundo disco, y yo pude aportar mucho más y hacer valer mi punto de vista. Finalmente, todos estos desajustes y diferencias en lo que refiere a la parte creativa han hecho que la mejor solución sea cambiar de formación, y contar con toda la gente que se sume a la dinámica de trabajo y creativa que creo debe tener Los Rotos”. De todo este proceso, pues, renace Los Rotos como grupo, con nuevos miembros pero con el mismo frontman. Con ganas de seguir creciendo y de ofrecer su visión particular del rock. Y al mismo tiempo, Edu J. Montoya persiste en su inquietud creativa, con proyectos como Tú no existes, y que lo llevarán a nuevas situaciones e inquietudes que esperamos seguir de cerca.

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Entrevista a Cristian Pascual, director del festival de documental musical Beefeater In-edit | Waaau TV


Entrevista a Cristian Pascual, director del festival de documental musical Beefeater In-edit | Waaau TV.

In-Edit Beefeater, el festival de cine documental musical de Barcelona, llega a su décima edición. Algo de lo que sentirse orgulloso y que demuestra como la ciudad condal sigue siendo un espacio de creación y experimentación en el ámbito cultural, a pesar de los pesares. Una década ha pasado desde que un grupo de amigos apostó por un formato que parecía condenado al fracaso. Entre este grupo de persones, más temerarias que visionarias, estaba Cristian Pascual, actual director ejecutivo del In-Edit Beefeater. Nos reunimos con él para que nos explique los entresijos de esta presente edición, así como su experiencia capitaneando este proyecto durante tantos años.

Cristian tiene su despacho lleno de papeles y de actividad. Quedan pocos días para que arranque la décima edición de In-Edit Beefeater y los flecos y detalles por cerrar parecen un nunca acabar. Pero ello no impide que nos dedique un tiempo para hablarnos de este festival tan peculiar. Lo hace con el entusiasmo y la ilusión del que se aventura en las cosas por pasión de fan más que por otros intereses profesionales. Y así lo muestra cuando nos empieza a hablar de cómo han pensado conmemorar los primeros diez años de vida del festival. “Cuando empezamos con los preparativos de esta edición, que por ser la décima, un número redondo, siempre te obliga a hacer algo. Lo que no queríamos era que fuera una edición en la que de repente se empezaran a hacer cosas que normalmente no hace el In-Edit Beefeter. Queríamos que se notara que han pasado diez años, que pasen cosas nuevas, que haya una celebración, pero que lo primordial sea ver documentales de música en el cine, que al final es lo que nos ha llevado hasta aquí”. De esta forma surgieron varias propuestas destacadas, según cuenta Cristian Pascual. Entre ellas quizás la más destacada es el Doc Alive, un nuevo formato dónde el documental musical se complementa con actuaciones musicales en vivo. “En 2009 ya hicimos alguna aproximación a los conciertos en vivo, como el de Standstill, por ejemplo. Pero queríamos dar un paso más, y el Doc Alive nace con la intención de ofrecer música en directo pero también algo más, como una proyección. Este festival siempre ha mostrado que las cosas se hacen por algún sentido. En una ciudad con tanto concierto y tanta competencia, que nosotros nos pongamos a hacer de promotores de conciertos, no tiene mucho sentido. De ahí nace la idea de unir. Una cosa especial. Ofrecemos una proyección, y después está actuando el grupo vinculado con la cinta. Para nosotros tenía mucho sentido unir estas dos partes. Y, por otra parte, mirando hacia el futuro, si este festival ha de crecer será en esta línea, más que programar 150 documentales musicales”.

Este punto abocado a la experimentación de In-Edit Beefeater también se plasma en otras propuestas nacientes de esta décima edición, como es el caso de In-edit TV, la plataforma digital de vídeo ‘on demand’, que permite disfrutar de algunas de las piezas seleccionadas desde casa. Actualmente el portal cuenta con 40 obras en su catálogo, gran parte de ellas pertenecientes a la edición actual. Por otra parte, el susodicho aniversario, cuenta con otro elemento de celebración. La proyección del doumental ‘In-Edit. Get what you want’, una cinta que muestra el recorrido del festival barcelonés durante este tiempo, así como las caras y perfiles de los que lo han creado y lo han degustado. Una sorpresa incluso para los organizadores del festival, ya que será proyectado sin que ninguno de ellos lo haya visto. Sobre estos elementos de innovación y reinvención, Cristian explica que “siempre estás en constante evolución, sin acabar de tener un rumbo final. Pero el propio crecimiento del festival, el donde estamos y de donde venimos, hace que el camino te lo tengas que marcar tú. El In-Edit Beefeater siempre ha tenido esta idiosincrasia propia, tierra de nadie, que no eres un festival de música, ni uno de cine. Y en vez que esto genere un problema, para nosotros se ha convertido en nuestra mejor virtud. Nosotros no sabemos cual es nuestro límite o nuestro techo porqué no tenemos con quien compararnos. Todo ello hace que vayamos investigando, haciendo nuestro camino y, sobretodo, trabajar mucho con el I+D. Si a esto le unimos la investigación, el probar cosas nuevas, el hecho primario de intentar superar los diez días de festival y crear marca durante todo el año, dan como resultado propuestas como el vídeo ‘on demand’”.

En definitiva, un proceso y una forma propia de hacer que ha llevado a estos precursores a celebrar diez años de un festival que parecía no podía llegar a semejantes cuotas de éxito. Al echar la vista atrás, en relación a la década vivida Cristian Pascual cuenta que “la sensación es que todo lo que pasado ha sido una historia muy bonita. Y el sentimiento existente es de agradecimiento a todos los que forman parte de In-Edit, porqué todos ellos han hecho posible una especie de oasis de diez días donde todo vale. No somos un festival sectario, hay propuestas para todos los públicos, todas las edades y todos los estilos. Es una celebración en si misma. Cuando empezamos nunca pensamos en estar aquí al cabo de diez años. Al principio no teníamos siquiera un plan de futuro o de negocio. Había las ganas de hacer algo, y fue el documental musical. Por otra parte, también hay que decir que fue un momento muy bueno en Barcelona para hacer cosas de este tipo. Había un contexto creativo en la ciudad muy interesante. Estaban saliendo muchas propuestas, estaban pasando cosas. Eran unos años de probar, al contrario que ahora que todo tiene un sentido más económico y de rentabilidad. Nuestra forma de ser juntada con la gente que nos ayudó a realizar el festival, más la naturaleza del público, nos ha llevado a funcionar bien durante estos diez años”. Una unión entre organizadores, pensadores y público que ha llevado al éxito materializado. Una mezcla heterogenia que hace de su característica virtud. En lo referente al tipo de público, Cristian explica que hay varios tipologías dentro de In-Edit. Están los que se quedan en los grandes nombres de cada edición, los que van a ver los documentales ceñidos a sus artistas o estilos musicales predilectos y, finalmente, existe el que decide escarbar. Fiarse de los programadores y encontrar aquellas grandes historias escondidas. En la edición de este año algunas de ellas pueden ser las cintas que nos hablan de historias de grandes héroes anónimos, como el ‘Searching for a Sugar Man’ del cantante Rodríguez, o ‘Don’t follow me (I’m lost). A film about Bobby Bare Jr’. Dos exquisitas piezas que cuentan monumentales historias; porqué como dice Cristian “la música tiene la virtud y el defecto, aunque para nosotros es una virtud, de tener historias humanas detrás muy fuertes. Conceptos como la caída, el volver, el resucitar, el conflicto social son conceptos que están allí. Además la música sirve mucho para reflejar la sociedad en cada momento. Y el cine documental va muy bien para radiografiar valores humanos, sociales, o culturales desde un prisma diferente. Si tú sabes leer entre líneas, puedes aprender mucho de esas historias”.

Así pues, todas estas pueden ser algunas de las claves que ayuden a entender el concepto de un festival como In-Edit Beefeater. Una rareza dentro del panorama cultural autóctono, que va cumpliendo años. Y estas cifras redondas sirven para encaramarse y mirar hacia los dos lados del horizonte temporal. Un punto en el que invitamos a Cristian Pascual a mirar de nuevo al pasado, pero también al futuro. A la hora de conjugar el pretérito imperfecto le pregunto sobre aquellas proyecciones o films que le hayan marcado personalmente. Explica que “proyecciones como las de ‘Soul Train’ o ‘Nueva York 77’ fueron especiales por el sentido de celebración que había entre el público. Algo que encuentro a faltar en Barcelona muchas veces. Y también la inauguración del 2007 en qué estuvo presente Bebo Valdés y hubo mucho emotividad y sensación de qué se paraba el mundo. Finalmente también tengo muy buen recuerdo de la proyección de ‘Don’t look back’ en el Aribau Multicines Sala 5 con mil persones y D. A. Pennebaker presente en la sala”. Una vista atrás que conlleva una mirada al futuro también. Un futuro que uno de los directores del festival dice no plantearse, tal y como están las cosas. Cristian cree que “el futuro es totalmente incierto. Como empresa cultural nos han hecho mucho daño con la subida del IVA. De una entrada de seis euros, pagando un 21%, echa cuentas de cuanto se te queda por el camino. El problema principal reside en saber dónde vamos a estar el año que viene. Es muy complicado ser promotor cultural, en el sentido de qué vendo entradas y me financio del público, y esto te deja mucha incertidumbre. Aunque mi mayor preocupación a nivel personal es que sociedad vamos a tener el año que viene. ¿Cuánta gente va a estar sin trabajo y sin llegar a fin de mes? ¿Cuánto van a poder permitirse gastar en cultura?”.

Oscar Villalibre

Entrevista a Alberto Guijarro, director de San Miguel Primavera Sound | Waaau TV


Entrevista a Alberto Guijarro, director de San Miguel Primavera Sound | Waaau TV.

El Festival San Miguel Primavera Sound ha ido ganando tanto peso durante los últimos años que ya no cabe en una sola estación meteorológica. Las noticias relacionadas con el festival, los eventos que han ido surgiendo a raíz del mismo, así como los numerosos conciertos y actos bajo su sello se han ido extendiendo largamente por todo el calendario. Por ello debe ser que Albert Guijarro, uno de los directores del festival y responsable de la Sala Apolo de Barcelona, sea un hombre atareado. Un personaje que lleva muchos años militando en los subterráneos musicales, y que desde un tiempo a esta parte ha visto como su trabajo y dedicación daban jugosos frutos. Las entrevistas, las apariciones en los medios y el encontrarse en una posición de responsabilidad, pero, no le han privado de poder seguir hablando de música con prisma de fan. Ni tampoco de dejar de mostrar su entusiasmo con todo lo que va generando el festival de música alternativa más grande de Barcelona.

En este sentido, una de las joyas de la casa, es el Primavera Club. Un festival invernal que permite a los programadores jugar con el riesgo y con un halo más personal en las apuestas programáticas. Hace pocos días se dio a conocer el cartel de la edición de 2012, que contará con nombres comoCat Power, The Vaccines, Los Planetas, Antònia Font, Little Wings o The Field entre muchos otros. Una propuesta que sirve para asentar el modelo de festival después de unos cuantos años funcionando. Sobre ello Albert Guijarro explica que “el festival se consolida a nivel de fechas, y de la doble sede en Barcelona y Madrid. Asimismo vamos mutando el formato de festival porqué nuestra idea original es muy difícil de llevar a buen puerto. La idea del Primavera Club siempre había sido usar el máximo de clubes y conciertos, pero los espacios están muy lejos unos de otros y esto lo hace inviable. Hemos intentado apostar por este modelo durante los últimos años pero la propia estructura de las ciudades no lo ha permitido. Ahora hemos reducido el nombre de salas e intentaremos al máximo evitar solapamientos de conciertos.” Consideraciones logísticas que no dejan de lado el sustento del asunto: la propuesta artística. En el cartel de este año destaca la programación de un buen puñado de showcases, como los de los sellosBCore, Boston Pizza Records, El Genio Equivocado, etc. “La mayoría de los showcases programados son de sellos de Catalunya. Queremos dar voz a los sellos que están trabajando en dar forma y personalidad a sus marcas y a los grupos que llevan. Y con el showcase conseguimos no solo programar conciertos, sino también hablar de un sello discográfico que está haciendo un trabajo. Pienso que ésta es una parte importante que debemos apoyar para dar vistosidad a toda esta gente que esta trabajando” nos comenta Albert. En este sentido, el tema de los artistas de casa dentro de grandes festivales, nos lleva a la polémica surgida durante el PS2012 sobre el supuesto menoscabo hacia los grupos locales que se estaba produciendo por parte del festival barcelonés. Un hecho que la mayor parte de la escena quiso dejar claro que no era tal. Sobre ello Guijarro considera que “nosotros siempre hemos vivido muy cerca de la escena local. Conociéndola, programando conciertos, y formando parte de ella. Al fin y al cabo todo era una polémica sobre los horarios en qué se programa a estos grupos. Pero si lo miras con distancia y cariño, sí que es verdad que todos no están puestos en horarios estratégicos, pero es muy complicado definir que horario es bueno en un festival como el Primavera Sound. Nosotros abrimos puertas a las cuatro de la tarde y a las cinco ya hay 20.000 personas en el recinto. ¿Es poco público potencial para un grupo? Además la mayoría de ellos son extranjeros y ellos se dedican a ver cosas que no conozcan. Si programas a un grupo de aquí por la noche compitiendo con cabezas de cartel pues seguramente no les estás haciendo un favor. Por lo tanto, cuando haces balance en perspectiva ves que tampoco está tan mal, aunque sí que hay cuestiones concretas que se podrían mejorar.”

Todo ello son pros y contras de un evento tan gigantesco como el PS, que nunca puede llegar a contentar a todo el mundo. Asimismo, el director del festival hace una valoración muy positiva de la edición de este 2012. “Estamos muy contentos con el formato que hemos empezado este año, de cinco días y dos de ellos con conciertos abiertos a la ciudad. Esto la gente lo ha valorado muy bien, en especial el público de fuera, que se encuentra el Arc de Triomf lleno de gente, y estás vendiendo al exterior la marca de la ciudad. Con ello hemos consolidado nuestra opción de hace tiempo. El PS no es un festival que pasa en el Fòrum y nadie se entera, sino que empezamos a invadir la ciudad. El extranjero viene a Barcelona y tiene que vivir el festival con la ciudad. Así que para 2013 estamos trabajando para repetir formato. Y en lo que se refiere a 2012 estamos muy contentos. Nos plantamos en un contexto muy duro, por la crisis y la bajada de venta de entradas, pero hemos podido situarnos prácticamente a nivel de 2011, que fue la edición más exitosa.” Por otra parte, este año trajo consigo otra gran novedad, el desembarco del festival en Portugal. Sobre ello Guijarro también se muestra orgulloso: “A nivel de público la cosa ha ido muy bien. Además ha ido mucho público extranjero, concretamente algo más del 50%. También el espacio resulto magnífico y funcionó muy bien. Nos encontramos mucha gente de Barcelona que nos aseguraba que repetirían el año próximo por la comodidad y tranquilidad del entorno, justamente lo contrario de lo que ocurre en nuestra ciudad. Hay mucha zona verde, con espacios de bosque, y también acabando en el mar. Además el ambiente de la ciudad acompaña con el festival. Estamos contentos y repetiremos en 2013.”

En definitiva, un buen sabor de boca que los responsables del PS esperan repetir en 2013. Albert Guijarro explica que la sensación entre la dirección es de éxito sobre el funcionamiento interno del festival, y que los espectadores así se lo valoran. Un modelo que lleva años funcionando y que piensan seguir apostando por él. Su futuro parece asegurado gracias al gran número de ingresos propios que son capaces de generar. La aportación de las administraciones públicas al Primavera es muy poco representativa del total del presupuesto que se maneja, incluso no llegando a cubrir la inversión que se hace en la ciudad. Pero Albert insiste en la intención de hacer marca del festival y de Barcelona para vender mejor en el extranjero el producto. Una buena situación económica en tiempos de crisis, a diferencia de otros eventos históricos del marco español, como es el caso del FIB, que parece pasar por serios problemas financieros que ponen en duda su continuidad. Con todo, las dificultades de contexto no son ajenas al festival, especialmente con elementos como la subida del IVA cultural hasta el 21%. Sobre ello Albert Guijarro considera que “el tema de la subida impositiva nos hace ser menos competitivos respeto a otros festivales internacionales. En Francia pueden ofrecer más dinero a los artistas porqué en sus entradas solo tienen que pagar un 6% de IVA y sobre un 4% y 8% de SGAE, mientras que para nosotros la tasa impositiva llega al 31%. Todo esto al final provoca que puedas pagar menos por los cachés de los artistas.” Un panorama poco alentador que no nos ha de hacer bajar los brazos. “Respeto a las quejas por la subida del IVA cultural no hemos de dejar de hacer presión porqué no es una cuestión banal, ya que hay empresas que acabaran cerrando por este asunto. Habrá una criba y quedará menos gente en el sector, con lo que se acabará recaudando menos impuestos, que es justo lo contrario de lo que se pretendía. Nosotros ya hemos detectado que muchas giras internacionales están pasando de largo España. A los promotores no les sale a cuenta venir porqué han de pagar demasiados impuestos. Hoy en día los países del este de Europa, por ejemplo, están empezando a crecer y a tener mucha actividad musical, y se están llevando parte de lo que sucedía aquí.”

Así pues, un futuro que se prevé incierto. Pero que no nos quita las ganas de seguir batallando. De continuar disfrutando de nuestras bandas preferidas y de la música en directo. Ir a conciertos y asistir a festivales para seguir emocionándonos con las canciones. Llegar a ver algún día en los escenarios del Fòrum a nuestras bandas favoritas. En este sentido, antes de despedirse, Albert nos confiesa que aún hay muchos grupos que le gustaría llevar al Primavera Sound y que por varios motivos no ha podido traer. El número uno en esta lista es David Bowie, que al parecer estuvo muy cerca de venir antes de retirarse definitivamente de los escenarios. Y también reapariciones soñadas como The Smiths o Talking Heads. Nunca se sabe. Si alguien puede conseguirlo en este país, éste no es otro que el Primavera Sound.

Oscar Villalibre

Entrevista a Marc Lloret, director artístico del Mercat de Música Viva de Vic | Waaau TV


Entrevista a Marc Lloret, director artístico del Mercat de Música Viva de Vic | Waaau TV.

 

Marc Lloret puede parecer un tipo serio. Su apariencia elegante junto su cadencia al hablar pueden otorgarle solemnidad a su presencia. Pero de sus palabras se desprende una afilada mirada y una capacidad ancha para el humor más serio. No habla lento, solo despacio. Tiene voz grave y lleva muchos años metido en el negocio de la música, tanto en el mostrador (como teclista de Mishima y frontman de la extinta Felicidadblanch) como en la rebotica (es director artístico del Mercat de Música Viva de Vic y codirector del festival PopArb). Lloret, pues, goza o sufre, según como se mire, de la cualidad de pluriempleado. Parece no molestarle. Además se muestra contento con la gira que está llevando a cabo con Mishima presentando su nuevo disco, ‘L’amor feliç’, aunque sin ocultar la preocupación existente por la situación del sector. “Ya llevamos doce años con Mishima. Y el disco nuevo está funcionando muy bien, así como la gira, a pesar de la situación actual, que es penosa. No se venden entradas, hay bolos que caen, no hay dinero público, las salas tienen miedo  de perder dinero. Es difícil conseguir actuaciones con garantías para sobrevivir. Las expectativas eran altas y hemos llegado al mínimo que nos habíamos planteado”.

Sabe lo que ha costado el camino, y con buen ojo crítico lo valora. No sin asumir un paso hacia atrás, en lo que a la imagen del grupo se refiere. Comenta que ya tocaba “dejar de aparecer como teclista de Mishima, con la camiseta del PopArb y la americana del MMVV”. Metáfora textil para dar a entender que su implicación en el proyecto liderado por David Carabén no ha perdido un gramo, pero si su manera de aparecer en los medios. Cosas del pluriempleo, otra vez.

Hablar con Marc Lloret es juntar varias aristas del sector musical. Aparte de tratar con suma elegancia los teclados encima de los escenarios, también lleva mucho tiempo detrás de bambalinas. En el caso del PopArb está en el tinglado casi desde el primer día, después que Anna Cerdà (directora del festival) le contará un día que había que montar algo alrededor de tres grupos que empezaban a despuntar por aquél entonces. Unos tales Guillamino, Antònia Font y Mishima. Acerca de su implicación en dicho evento nos cuenta que “yo solo formo parte de un equipo. Yo no decido qué grupos tocan en el PopArb, sino que lo hacemos entre todos. Yo puedo encargarme de la producción técnica, pero no la ejecuto yo. Todo es muy permeable pero todo el equipo directivo conoce su rol y quién defiende el proyecto institucionalmente y delante de los medios es Anna, porqué es la que le puede dedicar más tiempo, y al fin y al cabo es la que se inventó el nombre y la idea.” Lloret muestra cariño y respeto al hablar del PopArb, una de las joyas de la corona del panorama festivalero catalán. Centrándose en los artistas de casa y primando la calidad a otros elementos, el evento que se celebra en Arbúcies ha conseguido pleno desarrollo y vender todas sus entradas las tres últimas ediciones. “El PopArb ha conseguido conectar con el público, sobretodo centrándose en el músico. Una de las ideas muy claras que teníamos al empezar era dar prioridad al artista y ofrecerle aquellas cosas que en otros festivales no puede hacer, porqué no se le trata como artista sino como grupillo local. Aquí todos son artistas. Y hace que los grupos salgan al escenario con una predisposición diferente, que el público detecta, y se establece una relación que nosotros no hemos inventado ni tan solo provocado. Hemos conseguido dar unas circunstancias idóneas para que se dé esta relación. Con todo, de una de las cosas que nos sentimos más orgullosos es haber colaborado en dignificar y profesionalizar la condición del artista”. A pesar de todo, Marc deja claro que el festival quiere mantener su esencia y no buscar el crecimiento, aunque actualmente, con esta apuesta, el festival no es económicamente sostenible sin contribución pública.

Un modelo de éxito difícil de repetir o exportar al otro de los eventos en los que Marc Lloret se encuentra detrás, como es el Mercat de Música Viva de Vic. A la hora de programar formaciones para este evento, que no es un festival al uso sino un encuentro entre artistas y agentes de contratación, Lloret nos cuenta que “existe una tensión más grande que otros años entre los contratantes y los managers por culpa de la crisis porqué está costando mucho la contratación de artistas, y en este sentido, el MMVV se presenta como una buena oportunidad. Existen muy buenas propuestas artísticas pero la contratación es muy difícil porqué cuesta vender entradas y generar beneficios. Por otra parte, la representación de grupos catalanes es potente y diversa, porqué la escena lo es. La mitad de los grupos programados este año son catalanes y esto es una buena muestra del momento que se está viviendo en este país.”  Asimismo el dulce momento del panorama musical del Principado parece tener una brillantez especial en el mismo Vic, con un puñado de bandas jóvenes, como l’Hereu Escampa, Mates Mates o Furguson, que están poniendo la capital de Osona en el mapa musical. En referencia a este fenómeno, Marc considera que “es un movimiento muy efervescente y emergente, y sobretodo está en un estado muy germinal. Es interesante por la actitud de sus integrantes y el trabajo de sellos como Famèlic. En el MMVV no somos ajenos a este hecho que tiene repercusión incluso internacional, y por eso hemos programado una banda como Mates Mates. Aún así son chicos muy jóvenes y todavía están un poco verdes en directo, y ese debe ser uno de sus atractivos. Esta generación tiene mucho más descaro que los indies que empezaron a salir en este país en los 90’s, que eran más limitados técnicamente y no tenían una puesta en escena tan pensada como espectáculo en si. Nosotros no estamos para valorar el peso de estos fenómenos, sino para ver si estos grupos tienen cabida en nuestro evento”. En definitiva, Lloret insiste en la vertiente analítica y alejada de la pasión a la hora de programar en un festival como el MMVV, donde lo más importante es dar visibilidad a aquellos grupos que pueden vender su espectáculo.

Así pues, vemos que Marc Lloret sabe de lo que habla y como se mueve de forma inteligente y serena por las bastidas del mercado musical. Sus palabras y sus posicionamientos nos sirven para tener una visión amplia del sector. Un sector lleno de dudas por el actual contexto de crisis y de cambio constante, y que vive con aún más interrogantes después de la subida impositiva de los productos culturales. “La subida del IVA al 21% es algo dramático. Es malo porqué todo será más caro y, especialmente, porqué complica la vida a las empresas culturales. El aumento es más del doble. Provocará que más de la mitad de las empresas tengan que cerrar. Si querían recaudar más dinero van a conseguir precisamente lo contrario, propiciando el trabajar en dinero negro. Además se está confundiendo a la gente enviando mensajes de qué la cultura es un lujo y que si lo quiere lo tiene que pagar caro”. Por suerte las palabras sabias siguen libres de impuestos mientras esperamos a ver como todos estos cambios dibujan un futuro con sombras, pero precedido de un presente con claros y esperanzas para el negocio musical.

Oscar Villalibre

Entrevista a David Carabén Mishima. Escribir, cantar y la conjugación de otros verbos | Binaural.es


Entrevista a David Carabén Mishima. Escribir, cantar y la conjugación de otros verbos | Binaural.es.

David Carabén es un tipo que sonríe con mucha más abundancia de la que podría esperarse, dada la afectación de algunas de sus canciones. Pero su oficio es el de orfebre pop. Tiene que hablar de cosas importantes, aunque en el día a día sea de aquellos a quién le gusta pasárselo bien. David viste unas gafas portentosas. Unas lentes que Santi Balmes, cantante de Love of Lesbian, dice quererle robar algún día para poder parecerse un poco a él. Y además de vestir bien su miopía, Carabén es el cantante y cara visible de Mishima. Grupo referencial del pop en catalán, con más de diez años de carrera, y que recientemente ha publicado su sexto disco, ‘L’amor feliç’ (The Rest is Silence/Warner Music, 2012). Un trabajo que llega para reiterar que Mishima son de los mejores en esto de hacer el indie por Catalunya. Trabajo, artesanía y honestidad en la propuesta que les están llevando, poco a poco, a asomar la cabeza fuera de los territorios catalanoparlantes. Prueba de ello es su concierto en la sala Galileo Galilei de Madrid, el pasado 23 de mayo. Tuvieron buena aceptación y el público acabó vitoreándolos. Sobre este hecho, David nos comenta: “Sabemos que hemos crecido, pero no hasta donde. Fuimos a Madrid, a una sala muy acertada, por dimensión, y por ser un lugar con mucha patina, mucha historia. Vinieron más de doscientas personas. Fue un muy buen bolo. Estamos muy contentos. Durante la gira pasada ya estuvimos en Madrid tres veces, pero no sabíamos realmente hasta que punto mantendríamos la tendencia”.

 

 

Hemos quedado con David Carabén para que nos hable del reciente ‘L’amor feliç’ y del proceso creativo de éste. Pero también aprovechamos la charla (y también el buen tiempo que viste la terraza del Eixample barcelonés donde nos encontramos) para disertar sobre la trayectoria de más de una década de Mishima, y sobre la situación actual de la escena indie catalana. David es un hombre educado, que asiente a las preguntas. Le gusta hablar y poder contar cosas. Sus inquietudes son palmarias y variadas. Sus letras están ahí para poder verlo. ‘L’amor feliç’ se despliega como un alegato al amor pop. Al concepto romántico del mismo, que hace mucho más tiempo que existe del que nos pensamos. Sobre el tránsito para crear canciones, Carabén comenta que “cuando tienes un proceso creativo como el mío, en el que realmente la relación entre la vida y la obra es borrosa, no hay una frontera muy clara, y juegas un poco con ello, realmente un disco acaba siendo un retrato de una parte de mi vida, de alguna obsesión que tenga en ese momento, de un tema que me haya cautivado o interesado mucho. En este disco ha sido el amor y, en realidad, la canción popular, el origen de la canción. Porqué en las lecturas que he hecho sobre el origen del amor romántico hay el interés de saber de donde salen las canciones populares y este género que habla del amor romántico. Y resulta que coincide bastante. En el libro de Denis de Rougemont, ‘El amor y occidente’, que es el libro que está detrás del disco, el autor hace coincidir la aparición del concepto de amor romántico con la canción trovadoresca, que es casi el origen de nuestra tradición poética. Entonces es bonito ver como las cosas que tu dabas como puestas aquí durante toda la vida, y tu cultura, pues en realidad tienen una historia, un origen y un porqué.

 

El cantante de Mishima hilvana sus explicaciones y salta de concepto en concepto mediante gráciles piruetas verbales. Cuenta su peculiar proceso de escritura de canciones, que no está compartimentado de disco en disco, sino que su escritura y su búsqueda temática son constantes, y poco a poca va tejiendo piezas poéticas de tres minutos que puede presentar al grupo. Y cuando el conjunto tiene empaque, y las circunstancias son propicias se publican discos. En este sentido, ‘L’amor feliç’ explora el tema universal del amor, un tema ya presenta en la discografía de Mishima, pero también supone una evolución de su sonido. Después del éxito de ‘Ordre y aventura’ (Sones, 2010), la banda catalana no se acomoda en las coordenadas del éxito conocido y da un paso adelante en su evolución sonora. Un hecho que pudo provocar descolocación entre los seguidores en escuchas prematuras del nuevo trabajo. Sobre ello Carabén comenta que “esto es bueno que suceda. Porqué nosotros teníamos la tentación, o el miedo, que después del éxito cosechado nos obligábamos a crecer más. Además yo tengo una auto-exigencia alta, y también una tendencia a escribir sobre cosas mucho más serias de lo que yo realmente soy, que me considero una persona alegre y que le gusta pasarlo bien, por lo que mi música tendría que celebrar más la vida. Muchas veces me doy cuenta que la relación que yo tengo con la música es otra y que tengo tendencia al lamento, a la nostalgia y a ponerme solemne. Entonces para este disco me exigí tener temas más abiertos y alegres. Pero entonces había el miedo que haciendo este esfuerzo acabara saliendo un disco más comercial y fácil (un miedo que, por otra parte, es absurdo porqué en definitiva sería yo); este dilema estaba presente. Pero una vez tuvimos grabadas las seis primeras canciones estábamos muy contentos. Ya creíamos que era lo mejor que habíamos hecho hasta la fecha. Nuestro productor, Paco Loco, nos dijo que estaba satisfecho y nos animó. Y a partir de ese punto ya nos sacamos la espina del miedo a no evolucionar y nos dimos cuenta que era un disco que sonaba muy diferente, y que probablemente al espectador le costaría un poco. Se había convertido en un disco para volver a conquistar a la gente, hasta a nuestros propios seguidores.

 

 

Así pues, un intento claro de Mishima para evolucionar y arriesgar, a un a cuenta de poder equivocarse. Porqué como el propio Carabén añade “cuando un artista te gusta de verdad lo vas siguiendo haga lo que haga. Todo el mundo la puede cagar, y yo a los artistas les pido que lo hagan. Porqué de dos cagadas harás una buena canción. Entonces creo que es una buena señal que a fans de Mishima les haya costado un poco el álbum al principio. Porqué también es bueno que el espectador se sienta inteligente. Que encuentre sus propios argumentos para que le guste la obra, y se conozca a si mismo a través de la canción. Y no que todo sea fácil”. Todo esto a nivel conceptual. Pero, como decíamos en un principio, el sonido ha evolucionado. Y parte de culpa la tiene Paco Loco, con el que ya habían trabajado en sus dos anteriores discos. Sobre esto Carabén explica que “cuando tu trabajas con Paco, vas aprendiendo de él. Aprendes como funciona su estudio, qué sonidos tiene. Al final, yo compongo y el grupo crea teniendo en cuenta su estudio. Todo está más pensado. Todo tiene una línea más clara y está más estructurado. La presencia de un arreglo da paso al otro, sin interrumpirse. Como grupo hemos afinado la puntería a la hora de decidir donde iban los arreglos, donde eran más eficaces.” Esto tiene que ver con la madurez, sin duda. El paso de los años les ha enseñado a Mishima a temperarse y a saber el punto de cocción de las cosas. O dicho más diáfanamente, como señala David, “cuando más joven eres, en más sitios quieres meter tu polla. Y a medida que vas haciéndote mayor ves que muchas veces menos y más.

 

Los años, los discos a la espalda, y el propio peso de la madurez dan empaque a las cosas, y la música no escapa de esta dinámica. El pragmatismo apareciendo en el proceso compositivo de un grupo adulto, como Mishima. Una banda en la que el paso de los años ha provocado cambios. Xavi Caparrós en el bajo y Alfons Serra en la batería han entrado de lleno en este proceso por primera vez, después de estrenarse con el grupo en la gira de ‘Ordre y aventura’. Este hecho, y la largada y buena calidad de esta gira, han provocado que la grabación de ‘L’amor feliç’ haya resultado más sencilla, compactada, según cuenta David Carabén. La experiencia compartida les ha hecho generar complicidades y mecanismos naturales. Además, él nos subraya que son chicos jóvenes y entusiastas y viven la música intensamente; elementos que da un plus cualitativo al conjunto. En definitiva, cambios y procesos que mutan, y que desembocan en maneras diferentes de hacer discos. ¿Pero todo esto también afecta a la hora de preparar y ejecutar los directos? El cantante de Mishima cree que “cada vez la relación entre el disco y el directo es más ajustada, más inmediata. Creo que hay menos diferencias, y el sonido que tenemos como banda se parece más al que existe en el disco. Cuando empiezas tocas fatal en directo y el disco suena mucho mejor. Con el paso del tiempo, el directo lo puedes mejorar pero no encuentras como reproducir el sonido que has conseguido en el disco. Y, posteriormente, consigues que todo acabe relacionándose. Como siempre todo es un aprendizaje.” Sin duda, la experiencia parece poseer un efecto positivo, una vez más. En este ámbito, Mishima van bien servidos, con más de una década de pura militancia musical. Ellos insisten en que todo esto es una pasión y que nadie se ha hecho rico precisamente. Se autodefinen como artesanos. Con la humildad y la perseverancia que conlleva el concepto. Aún así, Carabén ilumina la mirada cuando se le pregunta sobre estos años. Explica con alegría que es una gozada vivirlo, y que la música pasa a ser un mecanismo vital. Algo a lo que le das y te recompensa. “La guitarra, cuanto más practicas, cuanto más le das, más te devuelve. Esto es muy chulo. Hay pocas cosas en la vida en las que tú vayas poniendo pasta y pasta, horas y horas, y el retorno sea cada vez mejor. Esto es una pasada porqué normalmente pasa lo contrario. Como con la droga y el alcohol, que vas gastando y gastando y cada vez te afecta menos. En cambio, con la música es cada vez mejor. Cada vez viene más gente a los conciertos, dominas más tu técnica, conoces más tus límites y quieres explorarlos de una forma más sana, tienes menos complejos, te lo pasas mejor tocando. O sea, que cada vez es mejor”.

 

 

Mishima son maduros. Mediocampistas de largo recorrido. Con amor por el toque de balón y la fluidez virtuosa. La mayoría de las veces suelen salir al escenario todos con camisa. Porqué Mishima es un grupo que tiene que escucharse con camisa. La prenda popular por excelencia. La transversalidad textil. Llevada por el ilustrado y por el payés. Quizás las camisas, quizás las gafas, quizás el hablar de cosas que otros no hacen les ha hecho ganarse una imagen de intelectuales. En el sentido negativo, que es como se usa en este país el término. Acercándose a estas observaciones Carabén nos dice que “en definitiva nosotros hacemos pop; canciones que se acercan a los tres minutos y con el propósito que las pueda entender todo el mundo. Entonces si tú te dedicas a una disciplina concreta, lo haces porqué seguramente en ella has encontrado obras o artistas que te han atraído mucho, y que no han renunciado a hablar de nada. Entonces pienso que la música es así. Con una canción puedes explicarte la vida, puede contener la vida. Yo no quiero renunciar a nada a la hora de escribir canciones y entonces, necesariamente, hay una parte de complejidad o de cierta sofisticación que puede ser molesta muchas veces, pero creo que es fundamental no renunciar a hablar de nada. Así que el resultado es una mezcla entre no renunciar a tocar ningún tema pero en un formato de canción popular. En definitiva has de encontrar la medida entre la forma y el tema”. Siguiendo el hilo de esta reflexión, la conversa nos lleva hacia las etiquetas y las comparaciones. Territorio facundo para el periodista y zona de purga para el artista. En este sentido, Carabén reflexiona que “en este país el rock aún lleva el San Benito de estar relacionado con la adolescencia. Contiene demasiados valores de construcción personal. De aprender a construir tu identidad, a saber relacionarte con las mujeres, con las personas de tu mismo sexo, etc. Cuando es solo esto, y no un producto cultural, una obra de arte, implica que tengas que despreciar unas cosas y enaltecer otras, ser muy apasionado. Las decisiones y las apuestas de la crítica de aquí son casi carismáticas y viscerales. En cambio hay otros medios que no funcionan así y son más abiertos. Cuando yo era joven recuerdo que se decía aquí que Queen no se podía escuchar, o que los heavys eran unos horteras. Pero parémonos a pensar. Todo tendrá cosas buenas, digo yo. En definitiva, si hay alguien lo suficientemente inteligente para explicarme que ciertas cosas tienen aspectos que a mí me pueden gustar, le escucharé. Esta es la crítica que a mí me gusta. Gasta tu inteligencia en hacerme descubrir cosas. No la gastes para cargarte a un grupo a un artista, porqué es lo más fácil del mundo”.

 

Artistas con criterio y capacidad crítica. Dios los bendiga. Arqueros dispuestos a poner una flecha donde el que pregunta ha puesto una diana. Por eso, aprovechamos para preguntar a David Carabén sobre la situación de la escena catalana, de la que todos nos llenamos la boca de un tiempo a esta parte. ¿Por qué ahora? Preguntamos qué elemento ha hecho florecer tantas bandas como Manel, Standstill, Love of Lesbian o los mismos Mishima. David apunta que “la clave está en el público. La gente ha tenido ganas de oír cantar en la propia lengua. Y es un público nuevo, relativamente joven, con mayor acceso a la cultura. Entonces más predispuestos a un tipo de producto más especial, más intelectual, más local, para el que tienen oídos. Cuando ya han agotado todo lo demás llegan a ello. Una persona con un interés cultural bajo, con un disco de Julio Iglesias pues ya tiene bastante para todo el año. Una persona con muchas inquietudes culturales, el disco de Julio Iglesias ya lo da por escuchado, porqué lo ha oído en el supermercado, y necesita escuchar dos o tres por semana, que acaban siendo ciento y pico al año. De éstos, que veinte sean en el propio idioma y de aquí hace que aparezca un público para estas cosas. De ello que haya grupos que puedan hacer una carrera y acabar generando una escena”. Si hay orejas, hay dedos para las guitarras y habrá grupos. Y en los mismos términos se refiere a la crisis del sector musical. Si la gente compra discos, los grupos ganarán dinero. Y podrán vivir de hacer discos. Además podrán pagar a los fotógrafos, a los diseñadores, etc. Y podrá haber periodistas y críticos que ganen dinero escribiendo. La rueda seguirá girando y creciendo. Pero mientras no llegue el momento, nos quedará el gusto y la militancia. Como el placer de un café con hielo, unas palabras sinceras y todos los discos de Mishima. Siempre.

 

Texto | Oscar Villalibre
Fotos | Pau Pericas