El folk atópico y enternecedor de Alicia Rey | Binaural.es


El folk atópico y enternecedor de Alicia Rey | Binaural.es.

La combinación de chica mona + guitarra española + canciones en inglés puede llevar a más de uno a encaramarse a la primer cornisa que vea y camine de espaldas tentando la suerte. Calma. Una vez el lector ya haya dejado a su mente alinear a todos los referentes que le vienen a la cabeza con el resultado de dicha fórmula, debe sosegarse. Pensar en aquello de un nuevo día y que no todo esta dicho. Para la evangelización del folk femenino acústico y para el rescate del buen gusto yendo más allá del cliché ha llegado Alicia Rey.

Alícia rezuma juventud y candidez. Piel lánguida y rojiza caballera. Sus finos dedos saben como moldearse en torno las cuerdas de su guitarra. Y, lo más importante seguramente, sabe dar buen uso de sus bastos y acertados referentes musicales. Su nombre artístico no es el nombre de un color de pintalabios, ni se ha puesto dulces apelativos en inglés para comercializarse. Su cruzada para con los ritmos cálidos viene de la mano del sello Unpictured, sinónimo de buen gusto y diana en lo que se refiere a rastrear lo subterráneo de la escena; y de los fantásticos vídeos de Youtube que la chica de apellido monárquico cuelga con frecuencia y tenacidad. Dentro de sus covers más logradas podemos encontrar a Bon Iver, La Iaia, The Beatles, Joan Miquel Oliver o Joan Colomo. Artistas cercanos y lejanos en los que Alícia pone sus terrones de azúcar mediante guitarra acústica o ukelele, según mercado. Además en muchas ocasiones viene acompañada del violín amable y sereno de su inseparable escudera Ana.

Alícia Rey empezó a conseguir visitas en sus vídeos, puesto que el tema de las covers en el canal de vídeos más famoso de Internet, es un inacabable mar de contenidos. Su peregrinación de versiones la capacitó para grabar su primer EP, bautizado con el premonitor nombre de ‘First Demos’. Éste puede descargarse de forma gratuita en el Bandcamp de la cantante catalana. Son cinco delicadas composiciones. De sencillísima estructura y algo menos de tres minutos de duración. Un suspiro que pasa de forma esponjosa por los oídos dejando una agradable sensación de minimalismo bien entendido. Aquí las canciones se visten con transparencias y poco peso sintético. La voz de Alícia Rey es el principal sustento para dejarnos camelar.

Las canciones que encontramos en este EP huelen a limpio. A flequillo emanando champú. A la pureza del PH neutro. Folk atópico. Conocido pero enternecedor. Parajes gustosos como las segundas voces de ’40 Years Younger’. Los pocos y hipnotizantes acordes de ‘Rain’. O el delicioso estribillo con recuerdos de petos marrones y granjas repletas de vacas sonrientes de ‘Our War’. En resumen, un pequeño y apacible lugar que visitar de vez en cuando. Tumbarnos con un ramillete de algún cereal entre los labios y refugiarse en este dulce páramo a intuir la puesta de sol que no podemos ver desde nuestros pisos de cuarenta metros cuadrados.

Entrevista a Alberto Guijarro, director de San Miguel Primavera Sound | Waaau TV


Entrevista a Alberto Guijarro, director de San Miguel Primavera Sound | Waaau TV.

El Festival San Miguel Primavera Sound ha ido ganando tanto peso durante los últimos años que ya no cabe en una sola estación meteorológica. Las noticias relacionadas con el festival, los eventos que han ido surgiendo a raíz del mismo, así como los numerosos conciertos y actos bajo su sello se han ido extendiendo largamente por todo el calendario. Por ello debe ser que Albert Guijarro, uno de los directores del festival y responsable de la Sala Apolo de Barcelona, sea un hombre atareado. Un personaje que lleva muchos años militando en los subterráneos musicales, y que desde un tiempo a esta parte ha visto como su trabajo y dedicación daban jugosos frutos. Las entrevistas, las apariciones en los medios y el encontrarse en una posición de responsabilidad, pero, no le han privado de poder seguir hablando de música con prisma de fan. Ni tampoco de dejar de mostrar su entusiasmo con todo lo que va generando el festival de música alternativa más grande de Barcelona.

En este sentido, una de las joyas de la casa, es el Primavera Club. Un festival invernal que permite a los programadores jugar con el riesgo y con un halo más personal en las apuestas programáticas. Hace pocos días se dio a conocer el cartel de la edición de 2012, que contará con nombres comoCat Power, The Vaccines, Los Planetas, Antònia Font, Little Wings o The Field entre muchos otros. Una propuesta que sirve para asentar el modelo de festival después de unos cuantos años funcionando. Sobre ello Albert Guijarro explica que “el festival se consolida a nivel de fechas, y de la doble sede en Barcelona y Madrid. Asimismo vamos mutando el formato de festival porqué nuestra idea original es muy difícil de llevar a buen puerto. La idea del Primavera Club siempre había sido usar el máximo de clubes y conciertos, pero los espacios están muy lejos unos de otros y esto lo hace inviable. Hemos intentado apostar por este modelo durante los últimos años pero la propia estructura de las ciudades no lo ha permitido. Ahora hemos reducido el nombre de salas e intentaremos al máximo evitar solapamientos de conciertos.” Consideraciones logísticas que no dejan de lado el sustento del asunto: la propuesta artística. En el cartel de este año destaca la programación de un buen puñado de showcases, como los de los sellosBCore, Boston Pizza Records, El Genio Equivocado, etc. “La mayoría de los showcases programados son de sellos de Catalunya. Queremos dar voz a los sellos que están trabajando en dar forma y personalidad a sus marcas y a los grupos que llevan. Y con el showcase conseguimos no solo programar conciertos, sino también hablar de un sello discográfico que está haciendo un trabajo. Pienso que ésta es una parte importante que debemos apoyar para dar vistosidad a toda esta gente que esta trabajando” nos comenta Albert. En este sentido, el tema de los artistas de casa dentro de grandes festivales, nos lleva a la polémica surgida durante el PS2012 sobre el supuesto menoscabo hacia los grupos locales que se estaba produciendo por parte del festival barcelonés. Un hecho que la mayor parte de la escena quiso dejar claro que no era tal. Sobre ello Guijarro considera que “nosotros siempre hemos vivido muy cerca de la escena local. Conociéndola, programando conciertos, y formando parte de ella. Al fin y al cabo todo era una polémica sobre los horarios en qué se programa a estos grupos. Pero si lo miras con distancia y cariño, sí que es verdad que todos no están puestos en horarios estratégicos, pero es muy complicado definir que horario es bueno en un festival como el Primavera Sound. Nosotros abrimos puertas a las cuatro de la tarde y a las cinco ya hay 20.000 personas en el recinto. ¿Es poco público potencial para un grupo? Además la mayoría de ellos son extranjeros y ellos se dedican a ver cosas que no conozcan. Si programas a un grupo de aquí por la noche compitiendo con cabezas de cartel pues seguramente no les estás haciendo un favor. Por lo tanto, cuando haces balance en perspectiva ves que tampoco está tan mal, aunque sí que hay cuestiones concretas que se podrían mejorar.”

Todo ello son pros y contras de un evento tan gigantesco como el PS, que nunca puede llegar a contentar a todo el mundo. Asimismo, el director del festival hace una valoración muy positiva de la edición de este 2012. “Estamos muy contentos con el formato que hemos empezado este año, de cinco días y dos de ellos con conciertos abiertos a la ciudad. Esto la gente lo ha valorado muy bien, en especial el público de fuera, que se encuentra el Arc de Triomf lleno de gente, y estás vendiendo al exterior la marca de la ciudad. Con ello hemos consolidado nuestra opción de hace tiempo. El PS no es un festival que pasa en el Fòrum y nadie se entera, sino que empezamos a invadir la ciudad. El extranjero viene a Barcelona y tiene que vivir el festival con la ciudad. Así que para 2013 estamos trabajando para repetir formato. Y en lo que se refiere a 2012 estamos muy contentos. Nos plantamos en un contexto muy duro, por la crisis y la bajada de venta de entradas, pero hemos podido situarnos prácticamente a nivel de 2011, que fue la edición más exitosa.” Por otra parte, este año trajo consigo otra gran novedad, el desembarco del festival en Portugal. Sobre ello Guijarro también se muestra orgulloso: “A nivel de público la cosa ha ido muy bien. Además ha ido mucho público extranjero, concretamente algo más del 50%. También el espacio resulto magnífico y funcionó muy bien. Nos encontramos mucha gente de Barcelona que nos aseguraba que repetirían el año próximo por la comodidad y tranquilidad del entorno, justamente lo contrario de lo que ocurre en nuestra ciudad. Hay mucha zona verde, con espacios de bosque, y también acabando en el mar. Además el ambiente de la ciudad acompaña con el festival. Estamos contentos y repetiremos en 2013.”

En definitiva, un buen sabor de boca que los responsables del PS esperan repetir en 2013. Albert Guijarro explica que la sensación entre la dirección es de éxito sobre el funcionamiento interno del festival, y que los espectadores así se lo valoran. Un modelo que lleva años funcionando y que piensan seguir apostando por él. Su futuro parece asegurado gracias al gran número de ingresos propios que son capaces de generar. La aportación de las administraciones públicas al Primavera es muy poco representativa del total del presupuesto que se maneja, incluso no llegando a cubrir la inversión que se hace en la ciudad. Pero Albert insiste en la intención de hacer marca del festival y de Barcelona para vender mejor en el extranjero el producto. Una buena situación económica en tiempos de crisis, a diferencia de otros eventos históricos del marco español, como es el caso del FIB, que parece pasar por serios problemas financieros que ponen en duda su continuidad. Con todo, las dificultades de contexto no son ajenas al festival, especialmente con elementos como la subida del IVA cultural hasta el 21%. Sobre ello Albert Guijarro considera que “el tema de la subida impositiva nos hace ser menos competitivos respeto a otros festivales internacionales. En Francia pueden ofrecer más dinero a los artistas porqué en sus entradas solo tienen que pagar un 6% de IVA y sobre un 4% y 8% de SGAE, mientras que para nosotros la tasa impositiva llega al 31%. Todo esto al final provoca que puedas pagar menos por los cachés de los artistas.” Un panorama poco alentador que no nos ha de hacer bajar los brazos. “Respeto a las quejas por la subida del IVA cultural no hemos de dejar de hacer presión porqué no es una cuestión banal, ya que hay empresas que acabaran cerrando por este asunto. Habrá una criba y quedará menos gente en el sector, con lo que se acabará recaudando menos impuestos, que es justo lo contrario de lo que se pretendía. Nosotros ya hemos detectado que muchas giras internacionales están pasando de largo España. A los promotores no les sale a cuenta venir porqué han de pagar demasiados impuestos. Hoy en día los países del este de Europa, por ejemplo, están empezando a crecer y a tener mucha actividad musical, y se están llevando parte de lo que sucedía aquí.”

Así pues, un futuro que se prevé incierto. Pero que no nos quita las ganas de seguir batallando. De continuar disfrutando de nuestras bandas preferidas y de la música en directo. Ir a conciertos y asistir a festivales para seguir emocionándonos con las canciones. Llegar a ver algún día en los escenarios del Fòrum a nuestras bandas favoritas. En este sentido, antes de despedirse, Albert nos confiesa que aún hay muchos grupos que le gustaría llevar al Primavera Sound y que por varios motivos no ha podido traer. El número uno en esta lista es David Bowie, que al parecer estuvo muy cerca de venir antes de retirarse definitivamente de los escenarios. Y también reapariciones soñadas como The Smiths o Talking Heads. Nunca se sabe. Si alguien puede conseguirlo en este país, éste no es otro que el Primavera Sound.

Oscar Villalibre

[Crítica] Beach House – Bloom (2012)Bloom | Binaural.es


[Crítica] Beach House – Bloom (2012)Bloom | Binaural.es.

[Crítica] Beach House – Bloom (2012)

Parece que en Baltimore los veranos deben ser muy diferentes de los que se viven en el Mediterráneo con sus anuncios publicitarios de cerveza, gorros de paja, calas imposibles y pop ligero y bailable. Otro verano es posible. Como el que nos proponen Beach House, con su ya cuarto disco, ‘Bloom’ (Sub Pop, 2012). Estos meses de calor vienen con atardeceres lentos. Atmósferas catatónicas que noquean el sentido y el discernimiento. Vestidos blancos de gasa. Casas en la playa. La tranquilidad después de la intensa canícula de las horas centrales del día. El sosiego de esperar llegar la noche, su cielo negro liso y la bondad refrescante del aire. Diez canciones para reiterar y alargar una propuesta que dignifique lo estilístico de la estación más calurosa. Dónde no todo son chanclas de plástico y bañadores de flores. Con Beach House otro verano es posible.

Han pasado ya dos años desde la aparición de aquel ‘Teen Dream’ (Sub Pop, 2010) que puso a Beach House en el mapa y nos dejó del todo descolocados, y acompañados de una horda de suspiros de flechazo inmediato. Una colección de tiempos lentos, atmósferas oscuras pero con dosis razonables de densidad y, el enésimo suspiro con la voz de Victoria Legrand. La chica de aire afrancesado, que nos recordaba a la Nico que cantaba con la Velvet. La mujer enigmática y con cara de “te voy a meter en líos pero no podrás decir que no”. En definitiva, un muestreo triunfalista de la etiqueta de pop ensoñador que se coló en nuestras mentes para quedarse. Así pues, pasado el tiempo, la nueva entrega de esta edulcorada propuesta llegaba a su tiempo de cocción.

‘Bloom’ se nos presenta como una continuación muy lógica de lo visto hasta la fecha. Una vez recorrida la línea del mar juntándose con la arena, llegados a las rocas, solo queda la posibilidad de volver hacia atrás y rehacer el camino. Es lo mismo que acabamos de hacer, pero el placer es tal que no importa lo más mínimo. Hay que hacer tiempo para cenar, y otro remojo de pies en el atardecer se presenta como la mejor de las opciones. Con todo, el sonido de Beach House continua sonando puro y grandilocuente. Aparentar mucho con poco. Como la serpiente pequeña que levanta cuello y lomo para aparentar más de lo que es. Pero aquí sin subterfugios ni trucos del manco. Algunas cuerdas, unas notas de teclado y algunos ritmos esponjosos para hacerle un sustentoso colchón a la voz de Legrand, que todo lo magnifica y todo lo convierte en poderoso. Como muestra, la pieza que abre el disco, ‘Myth’, que a base de percusiones parece una invitación tribal a la ensoñación. Posteriormente ‘Lazuli’ nos lleva de la mano hasta el manto notas mullidas y piel caliente que es la parte central del disco. Para aposentarnos en ‘The Hours’ y haber perdido por completo la noción del tiempo. Querer más paseos por la arena, más casas en la playa, atardeceres que se extiendan por toda la jornada. Un sueño ligero, un paseo en duermevela, que nos dirige hasta ‘Irene’, la eclosión de este ‘Bloom’. Una canción para reiterar lo mostrado hasta el momento y continuar desdibujando las coordenadas de espacio y tiempo. Una despedida con carácter. Una señal de que la ligereza no es vacuidad.

En definitiva, Beach House llegan a su cuarto disco en muy buena forma. Su ‘Bloom’ no busca artificialidades ni nuevos caminos. La trayectoria sigue siendo la misma, como los ingredientes, pero el camino no se nos ha hecho costoso. Quizás el tiempo no deje mucho espacio a la innovación con las pocas herramientas usadas hasta el momento. Pero el verano clama ligereza y tiempos aletargados para no caer en el sudor del sol impecable. Ahí es donde residen Beach House, con su casa en la playa. Y tal como están las cosas parece una propuesta inmejorable. Que afuera hay mucho ruido y aquí se está muy bien.

Puntuación | 75 de 100

Futbol y canciones pop. Pequeño recorrido a una larga simbiosis | Waaau TV


Futbol y canciones pop. Pequeño recorrido a una larga simbiosis | Waaau TV.

Las canciones pop y el futbol tienen una historia en común desde hace tiempo. Ambos campos tienen de parecido, entre otras cosas, que hace mucho que funcionan y básicamente siguen siendo lo mismo que el primer día, pero eso no les ha hecho perder ni un ápice de encanto. A todos nos siguen gustando las canciones de The Smiths, como las croquetas que hacía Michael Laudrup. Lo popular ejerce una de sus máximas expresiones en el fútbol, donde los iconos se fabrican con pocos regates. Así que quizás no sabemos dónde acaba el deporte y donde empieza la cultura pop. Quizás la esencia tiene los mismos ingredientes. Estos días, no hace falta más que pasearse por las casas o las terrazas de nuestros barrios, al atardecer, para ver que los hombres con espinilleras y camisetas de colores juegan cada día en el televisor. Eurocopa que huele a verano, a gritos, lamentos y gentes sacando banderas al balcón. Por eso, es un buen momento para repasar algunas canciones de nuestra historia del pop que han bebido del fútbol. Grandes temas que no se han acomplejado de bajar a las galeras del ocio obrero. Porqué la intelectualidad y el hooliganismo quizás no son campos que tengan que darse siempre la espalda. Pero si a caso ya otro día les hablo de Nick Hornby.

En esto de mezclar fútbol y pop, Los Planetas son de los habituales en nuestro país. Su afición y pleitesía al deporte rey han sido claras desde siempre. Canciones como ‘El artista madridista’ o ‘La copa de Europa’, aunque no muestren relaciones temáticas inmediatas, muestran unos referentes muy claros. Pero, siguiendo con el balón, uno de los himnos pop cantados en castellano de los últimos tiempos también deja destellos balompédicos. ¿Quién no ha abierto los brazos en algún club entonando las notas de ‘Un buen día’, y gritando mientras se hace referencia al Marca y al golazo de Mendieta?

Aunque, a decir verdad, uno de los músicos con más tirada al fútbol en estas tierras, es Miqui Puig. Nunca ha escondido su militancia hacia el FC Barcelona y su gran admiración por grandes jugadores de este deporte. Ya en su época al frente de Los Sencillos editó aquel magnífico single titulado ‘Phutbol’. Una canción marca de la casa que recitaba grandes astros del cuero tales como Romario, George Weah o al mismo D10S. Posteriormente, durante su carrera en solitario, Miqui publicó un disco bajo el título de ‘Impar’. Toda la literatura y base temática del disco gira en torno al hooliganismo, la pleitesía y la perseverancia en la admiración. Además en él encontramos un corte titulado ‘UEFA’ donde se relata la historia de un equipo imaginario (o no) que llega a una final europea y la acaba perdiendo, pero sus aficionados siguen coreando himnos y cánticos todos los domingos.

Los aragoneses Tachenko son otros de los que han gustado de hablar de fútbol en algunas de sus canciones. En su brillante disco ‘Las jugadas imposibles’ encontramos ‘1986’, bella canción dónde hablan de amor y símiles futbolísticos. Buen gusto hablar de la Naranja Mecánica, de Mario Kempes, y de los mundiales de los 80’s en una misma pista.

“Entrenaba con la Holanda de Cruyff,
pero nunca le tocó decidir.
Kempes, díselo, todo terminó,
y el balón es para mí.”

Pero como es lógico, la afición por aunar balompié y melodías pop no es propiedad ibérica. Fuera de nuestras fronteras es una práctica que podemos encontrar con asiduidad. Y como no en el Reino Unido, quizás donde mejor saben vivir el fútbol, y donde el pop tiene una casa con el salón más amplio y luminoso. Más allá del disco de The Wedding Present titulado ‘George Best’, en honor al mítico jugador del Manchester United, aquí encontraremos rápido al gran Morrissey. Su amor por este deporte se ha hecho constante en varios momentos de su carrera, y algunas de las portadas de sus discos contienen material futbolístico, como el single ‘Dagenham Dave’, dónde puede verse la cara de un jovencísimo Terry Venables, gran jugador y mítico entrenador durante los ochenta. En otro sentido, la relación entre fútbol y canción no ha venido de entrada, sino que se ha producido después. Algunos temas fueron tomados prestados por grandes eventos como Mundiales y Eurocopas o por marcas comerciales relacionadas con el fútbol, y la asociación conceptual es inevitable aunque seguro que ésta no era la intención del artista. Por ejemplo, la dinámica ‘Song 2’ de Blur, que fue pensada como un tema de puro divertimiento para el grupo, pero que una marca de videojuegos adoptó para su simulador de futbol, y nos ha quedado grabado así, a todos, en la retina. Suenan estas notas y uno no puede dejar de imaginar un balón rodando en nuestra pantalla de televisión.

Y, finalmente, no podía faltar en este pequeño recorrido una canción popular que se ha convertido en auténtico himno relacionado con el fútbol. Y nunca mejor dicho. El ‘You’ll never walk alone’ de Gerry & The Pacemakers, que fue adaptado en versión coral y hooligan por las aficiones del Liverpool y del Celtic de Glasgow, y se ha acabado convirtiendo en su respectivo himno no oficial. Oír a sus aficionados cantándolo a capela antes de los partidos pone tierno al más fiero de la manada.

Entrevista a David Carabén Mishima. Escribir, cantar y la conjugación de otros verbos | Binaural.es


Entrevista a David Carabén Mishima. Escribir, cantar y la conjugación de otros verbos | Binaural.es.

David Carabén es un tipo que sonríe con mucha más abundancia de la que podría esperarse, dada la afectación de algunas de sus canciones. Pero su oficio es el de orfebre pop. Tiene que hablar de cosas importantes, aunque en el día a día sea de aquellos a quién le gusta pasárselo bien. David viste unas gafas portentosas. Unas lentes que Santi Balmes, cantante de Love of Lesbian, dice quererle robar algún día para poder parecerse un poco a él. Y además de vestir bien su miopía, Carabén es el cantante y cara visible de Mishima. Grupo referencial del pop en catalán, con más de diez años de carrera, y que recientemente ha publicado su sexto disco, ‘L’amor feliç’ (The Rest is Silence/Warner Music, 2012). Un trabajo que llega para reiterar que Mishima son de los mejores en esto de hacer el indie por Catalunya. Trabajo, artesanía y honestidad en la propuesta que les están llevando, poco a poco, a asomar la cabeza fuera de los territorios catalanoparlantes. Prueba de ello es su concierto en la sala Galileo Galilei de Madrid, el pasado 23 de mayo. Tuvieron buena aceptación y el público acabó vitoreándolos. Sobre este hecho, David nos comenta: “Sabemos que hemos crecido, pero no hasta donde. Fuimos a Madrid, a una sala muy acertada, por dimensión, y por ser un lugar con mucha patina, mucha historia. Vinieron más de doscientas personas. Fue un muy buen bolo. Estamos muy contentos. Durante la gira pasada ya estuvimos en Madrid tres veces, pero no sabíamos realmente hasta que punto mantendríamos la tendencia”.

 

 

Hemos quedado con David Carabén para que nos hable del reciente ‘L’amor feliç’ y del proceso creativo de éste. Pero también aprovechamos la charla (y también el buen tiempo que viste la terraza del Eixample barcelonés donde nos encontramos) para disertar sobre la trayectoria de más de una década de Mishima, y sobre la situación actual de la escena indie catalana. David es un hombre educado, que asiente a las preguntas. Le gusta hablar y poder contar cosas. Sus inquietudes son palmarias y variadas. Sus letras están ahí para poder verlo. ‘L’amor feliç’ se despliega como un alegato al amor pop. Al concepto romántico del mismo, que hace mucho más tiempo que existe del que nos pensamos. Sobre el tránsito para crear canciones, Carabén comenta que “cuando tienes un proceso creativo como el mío, en el que realmente la relación entre la vida y la obra es borrosa, no hay una frontera muy clara, y juegas un poco con ello, realmente un disco acaba siendo un retrato de una parte de mi vida, de alguna obsesión que tenga en ese momento, de un tema que me haya cautivado o interesado mucho. En este disco ha sido el amor y, en realidad, la canción popular, el origen de la canción. Porqué en las lecturas que he hecho sobre el origen del amor romántico hay el interés de saber de donde salen las canciones populares y este género que habla del amor romántico. Y resulta que coincide bastante. En el libro de Denis de Rougemont, ‘El amor y occidente’, que es el libro que está detrás del disco, el autor hace coincidir la aparición del concepto de amor romántico con la canción trovadoresca, que es casi el origen de nuestra tradición poética. Entonces es bonito ver como las cosas que tu dabas como puestas aquí durante toda la vida, y tu cultura, pues en realidad tienen una historia, un origen y un porqué.

 

El cantante de Mishima hilvana sus explicaciones y salta de concepto en concepto mediante gráciles piruetas verbales. Cuenta su peculiar proceso de escritura de canciones, que no está compartimentado de disco en disco, sino que su escritura y su búsqueda temática son constantes, y poco a poca va tejiendo piezas poéticas de tres minutos que puede presentar al grupo. Y cuando el conjunto tiene empaque, y las circunstancias son propicias se publican discos. En este sentido, ‘L’amor feliç’ explora el tema universal del amor, un tema ya presenta en la discografía de Mishima, pero también supone una evolución de su sonido. Después del éxito de ‘Ordre y aventura’ (Sones, 2010), la banda catalana no se acomoda en las coordenadas del éxito conocido y da un paso adelante en su evolución sonora. Un hecho que pudo provocar descolocación entre los seguidores en escuchas prematuras del nuevo trabajo. Sobre ello Carabén comenta que “esto es bueno que suceda. Porqué nosotros teníamos la tentación, o el miedo, que después del éxito cosechado nos obligábamos a crecer más. Además yo tengo una auto-exigencia alta, y también una tendencia a escribir sobre cosas mucho más serias de lo que yo realmente soy, que me considero una persona alegre y que le gusta pasarlo bien, por lo que mi música tendría que celebrar más la vida. Muchas veces me doy cuenta que la relación que yo tengo con la música es otra y que tengo tendencia al lamento, a la nostalgia y a ponerme solemne. Entonces para este disco me exigí tener temas más abiertos y alegres. Pero entonces había el miedo que haciendo este esfuerzo acabara saliendo un disco más comercial y fácil (un miedo que, por otra parte, es absurdo porqué en definitiva sería yo); este dilema estaba presente. Pero una vez tuvimos grabadas las seis primeras canciones estábamos muy contentos. Ya creíamos que era lo mejor que habíamos hecho hasta la fecha. Nuestro productor, Paco Loco, nos dijo que estaba satisfecho y nos animó. Y a partir de ese punto ya nos sacamos la espina del miedo a no evolucionar y nos dimos cuenta que era un disco que sonaba muy diferente, y que probablemente al espectador le costaría un poco. Se había convertido en un disco para volver a conquistar a la gente, hasta a nuestros propios seguidores.

 

 

Así pues, un intento claro de Mishima para evolucionar y arriesgar, a un a cuenta de poder equivocarse. Porqué como el propio Carabén añade “cuando un artista te gusta de verdad lo vas siguiendo haga lo que haga. Todo el mundo la puede cagar, y yo a los artistas les pido que lo hagan. Porqué de dos cagadas harás una buena canción. Entonces creo que es una buena señal que a fans de Mishima les haya costado un poco el álbum al principio. Porqué también es bueno que el espectador se sienta inteligente. Que encuentre sus propios argumentos para que le guste la obra, y se conozca a si mismo a través de la canción. Y no que todo sea fácil”. Todo esto a nivel conceptual. Pero, como decíamos en un principio, el sonido ha evolucionado. Y parte de culpa la tiene Paco Loco, con el que ya habían trabajado en sus dos anteriores discos. Sobre esto Carabén explica que “cuando tu trabajas con Paco, vas aprendiendo de él. Aprendes como funciona su estudio, qué sonidos tiene. Al final, yo compongo y el grupo crea teniendo en cuenta su estudio. Todo está más pensado. Todo tiene una línea más clara y está más estructurado. La presencia de un arreglo da paso al otro, sin interrumpirse. Como grupo hemos afinado la puntería a la hora de decidir donde iban los arreglos, donde eran más eficaces.” Esto tiene que ver con la madurez, sin duda. El paso de los años les ha enseñado a Mishima a temperarse y a saber el punto de cocción de las cosas. O dicho más diáfanamente, como señala David, “cuando más joven eres, en más sitios quieres meter tu polla. Y a medida que vas haciéndote mayor ves que muchas veces menos y más.

 

Los años, los discos a la espalda, y el propio peso de la madurez dan empaque a las cosas, y la música no escapa de esta dinámica. El pragmatismo apareciendo en el proceso compositivo de un grupo adulto, como Mishima. Una banda en la que el paso de los años ha provocado cambios. Xavi Caparrós en el bajo y Alfons Serra en la batería han entrado de lleno en este proceso por primera vez, después de estrenarse con el grupo en la gira de ‘Ordre y aventura’. Este hecho, y la largada y buena calidad de esta gira, han provocado que la grabación de ‘L’amor feliç’ haya resultado más sencilla, compactada, según cuenta David Carabén. La experiencia compartida les ha hecho generar complicidades y mecanismos naturales. Además, él nos subraya que son chicos jóvenes y entusiastas y viven la música intensamente; elementos que da un plus cualitativo al conjunto. En definitiva, cambios y procesos que mutan, y que desembocan en maneras diferentes de hacer discos. ¿Pero todo esto también afecta a la hora de preparar y ejecutar los directos? El cantante de Mishima cree que “cada vez la relación entre el disco y el directo es más ajustada, más inmediata. Creo que hay menos diferencias, y el sonido que tenemos como banda se parece más al que existe en el disco. Cuando empiezas tocas fatal en directo y el disco suena mucho mejor. Con el paso del tiempo, el directo lo puedes mejorar pero no encuentras como reproducir el sonido que has conseguido en el disco. Y, posteriormente, consigues que todo acabe relacionándose. Como siempre todo es un aprendizaje.” Sin duda, la experiencia parece poseer un efecto positivo, una vez más. En este ámbito, Mishima van bien servidos, con más de una década de pura militancia musical. Ellos insisten en que todo esto es una pasión y que nadie se ha hecho rico precisamente. Se autodefinen como artesanos. Con la humildad y la perseverancia que conlleva el concepto. Aún así, Carabén ilumina la mirada cuando se le pregunta sobre estos años. Explica con alegría que es una gozada vivirlo, y que la música pasa a ser un mecanismo vital. Algo a lo que le das y te recompensa. “La guitarra, cuanto más practicas, cuanto más le das, más te devuelve. Esto es muy chulo. Hay pocas cosas en la vida en las que tú vayas poniendo pasta y pasta, horas y horas, y el retorno sea cada vez mejor. Esto es una pasada porqué normalmente pasa lo contrario. Como con la droga y el alcohol, que vas gastando y gastando y cada vez te afecta menos. En cambio, con la música es cada vez mejor. Cada vez viene más gente a los conciertos, dominas más tu técnica, conoces más tus límites y quieres explorarlos de una forma más sana, tienes menos complejos, te lo pasas mejor tocando. O sea, que cada vez es mejor”.

 

 

Mishima son maduros. Mediocampistas de largo recorrido. Con amor por el toque de balón y la fluidez virtuosa. La mayoría de las veces suelen salir al escenario todos con camisa. Porqué Mishima es un grupo que tiene que escucharse con camisa. La prenda popular por excelencia. La transversalidad textil. Llevada por el ilustrado y por el payés. Quizás las camisas, quizás las gafas, quizás el hablar de cosas que otros no hacen les ha hecho ganarse una imagen de intelectuales. En el sentido negativo, que es como se usa en este país el término. Acercándose a estas observaciones Carabén nos dice que “en definitiva nosotros hacemos pop; canciones que se acercan a los tres minutos y con el propósito que las pueda entender todo el mundo. Entonces si tú te dedicas a una disciplina concreta, lo haces porqué seguramente en ella has encontrado obras o artistas que te han atraído mucho, y que no han renunciado a hablar de nada. Entonces pienso que la música es así. Con una canción puedes explicarte la vida, puede contener la vida. Yo no quiero renunciar a nada a la hora de escribir canciones y entonces, necesariamente, hay una parte de complejidad o de cierta sofisticación que puede ser molesta muchas veces, pero creo que es fundamental no renunciar a hablar de nada. Así que el resultado es una mezcla entre no renunciar a tocar ningún tema pero en un formato de canción popular. En definitiva has de encontrar la medida entre la forma y el tema”. Siguiendo el hilo de esta reflexión, la conversa nos lleva hacia las etiquetas y las comparaciones. Territorio facundo para el periodista y zona de purga para el artista. En este sentido, Carabén reflexiona que “en este país el rock aún lleva el San Benito de estar relacionado con la adolescencia. Contiene demasiados valores de construcción personal. De aprender a construir tu identidad, a saber relacionarte con las mujeres, con las personas de tu mismo sexo, etc. Cuando es solo esto, y no un producto cultural, una obra de arte, implica que tengas que despreciar unas cosas y enaltecer otras, ser muy apasionado. Las decisiones y las apuestas de la crítica de aquí son casi carismáticas y viscerales. En cambio hay otros medios que no funcionan así y son más abiertos. Cuando yo era joven recuerdo que se decía aquí que Queen no se podía escuchar, o que los heavys eran unos horteras. Pero parémonos a pensar. Todo tendrá cosas buenas, digo yo. En definitiva, si hay alguien lo suficientemente inteligente para explicarme que ciertas cosas tienen aspectos que a mí me pueden gustar, le escucharé. Esta es la crítica que a mí me gusta. Gasta tu inteligencia en hacerme descubrir cosas. No la gastes para cargarte a un grupo a un artista, porqué es lo más fácil del mundo”.

 

Artistas con criterio y capacidad crítica. Dios los bendiga. Arqueros dispuestos a poner una flecha donde el que pregunta ha puesto una diana. Por eso, aprovechamos para preguntar a David Carabén sobre la situación de la escena catalana, de la que todos nos llenamos la boca de un tiempo a esta parte. ¿Por qué ahora? Preguntamos qué elemento ha hecho florecer tantas bandas como Manel, Standstill, Love of Lesbian o los mismos Mishima. David apunta que “la clave está en el público. La gente ha tenido ganas de oír cantar en la propia lengua. Y es un público nuevo, relativamente joven, con mayor acceso a la cultura. Entonces más predispuestos a un tipo de producto más especial, más intelectual, más local, para el que tienen oídos. Cuando ya han agotado todo lo demás llegan a ello. Una persona con un interés cultural bajo, con un disco de Julio Iglesias pues ya tiene bastante para todo el año. Una persona con muchas inquietudes culturales, el disco de Julio Iglesias ya lo da por escuchado, porqué lo ha oído en el supermercado, y necesita escuchar dos o tres por semana, que acaban siendo ciento y pico al año. De éstos, que veinte sean en el propio idioma y de aquí hace que aparezca un público para estas cosas. De ello que haya grupos que puedan hacer una carrera y acabar generando una escena”. Si hay orejas, hay dedos para las guitarras y habrá grupos. Y en los mismos términos se refiere a la crisis del sector musical. Si la gente compra discos, los grupos ganarán dinero. Y podrán vivir de hacer discos. Además podrán pagar a los fotógrafos, a los diseñadores, etc. Y podrá haber periodistas y críticos que ganen dinero escribiendo. La rueda seguirá girando y creciendo. Pero mientras no llegue el momento, nos quedará el gusto y la militancia. Como el placer de un café con hielo, unas palabras sinceras y todos los discos de Mishima. Siempre.

 

Texto | Oscar Villalibre
Fotos | Pau Pericas