Manel- “Atletes, Baixin de l’Escenari”. Las letras son para escucharlas. | Binaural.es


Manel- “Atletes, Baixin de l’Escenari”. Las letras son para escucharlas. | Binaural.es.

Uno de los teóricos cánones del reseñador de discos, si tal figura existiera, reza que al hablar de un disco uno tiene que aislarse sobre cualquier cosa que se diga sobre éste. Evitar leer otras críticas, escuchar comentarios de amigos, o lo que pueda decir la prensa. Todo ello para evitar la contaminación en la impresión “pura” que uno tenga. Pero, claro, se trata de Manel. Y de Catalunya. El país experto en coger algo que gusta y darlo por dosis indecentes por todos los medios posibles. Aprovechar la bondad del momento y estirar el chicle tanto como se pueda. Que para cuando se rompa ya tendremos otra cosa con la que lamernos el ombligo. Y este joven grupo de Barcelona es víctima de ello, quieran sus integrantes o no. Por mucho que ellos parezcan distanciarse del embrollo mediático, no pueden hacer mucho al respeto.

Pues bien, con dicha premisa, enfrentarse a “Atletes, baixin del escenari” (Warner Music/Discmedi, 2013) es una ardua tarea. Aunque solo estemos hablando de un disco. A veces parece que lo que está encima de la mesa sean las sagradas escrituras. Solo música, nada más y nada menos, en definitiva. Pues bien, Manel llegan con su tercer trabajo, después de pasar con nota la difícil prueba del segundo disco, con aquel brillante ‘10.000 milles per veure una bona armadura’ (Warner Music/Discmedi, 2011). Otra vez la batalla parecía complicada, especialmente por las ingentes expectativas que arrastran estos cuatro chicos. Y el resultado ha vuelto a ser, en líneas generales, muy bueno. Éste es un disco más reposado, con una naturaleza más tranquila, aunque ya sabemos que Manel no son un grupo de punk anfetamínico. El mayor acierto vuelven a ser las letras. Pequeñas historias brillantemente pensadas y ejecutadas por la privillejada cabeza de Guillem Gisbert. Trazos de costumbrismo ingenioso como en ‘Vés Bruixot!’, o ingeniería narrativa como en ‘Mort d’un heroi romàntic’. Éste quizás sea el gran qué de Manel. Sus capacidad de versar historias, de entretener con sus coquetas “rondalles”, y todo ello mediante un lenguaje pulcro pero accesible; y una imagen de neutralidad suiza que les hace poder sentar bien en muchas partes.

El primer señuelo de lo que sería el nuevo disco llegó con el sencillo ‘Teresa Rampell’. Una inquietante pieza de corte bailongo, con una acertada y martilleante línea de bajo, y con clara vocación de directo. Una canción que no sirve para hacerse una idea del disco, una vez escuchado entero. ‘Atletes, baixin del escenari’, por lo general, es una apuesta mucho más sosegada. Con un buen puñado de canciones notables y diferenciables, y con otro contrapeso en forma de pistas más asequibles y mayormente olvidadizas.

En la parte alta de la tabla podríamos situar la bella ‘Quin Dia Feia, Amics…’, con sus guitarras alegres, las agradables formas de la imaginaria Adela y un bastante memorable crescendo antes de llegar al primer estribillo. Una canción que parece aunar las bondades de Manel, con una estructura poco al uso y una letra llena de postales y evocación de suspiro. En este mismo sentido encontramos ‘Mort D’un Heroi Romàntic’, una composición sin estribillo, cercana a los seis minutos de duración, y que va desglosando un discurso cordado e imaginativo, poco a poco, como el cineasta que va desplegando escenas para contarnos una historia. En las altas cotas de creatividad también situamos otras como ‘Vés Bruixot’ o ‘Desapareixíem Lentament’. La primera versa de forma bastante incógnita sobre un brujo que revolotea a su paso a todos los personajes que encuentra en una imaginaria auca urbana. La metáfora, de comprensión nublada, puede convertirse en un interesante tema de conversa con otros iguales. Por otra parte, la segunda, una agradable pieza de tiempos lentos, que personalmente evoca al ‘Va com va’ del maestro Ovidi Montllor, y que versa sobre aquel difícil rastro de borrar que dejan algunas relaciones. Por muchos magos y trucos de artificio que se quieran, el pasado tiene su propio tempo para desaparecer, y acostumbra a hacerlo lentamente.

Por otra parte, el tercer disco de Manel presenta algunos cortes de más complicada presencia en la memoria colectiva. ‘Ja Era Fort’, ‘Deixar-te Un Dia’ o ‘A Veure Què En Fem’ son piezas que nos resultan complejas de diferenciar una vez han pasado por nuestros oídos. Y más aun otras como ‘Banda De Rock’, canción que en TV3 ya guardan con un puñado de imágenes recurso para el día que Manel anuncien que lo dejan; o como ‘Un Directiu Em Va Acomiadar’, una extrañeza que parece edificar algún tipo de guiño social que no se acaba de entender se coja como se coja. Y quizás éstos sean los peros que poner a ‘Atletes, Baixin de L’Escenari’. Pero que no esconden otro buen trabajo del grupo catalán. Una nueva entrega trabajada de sus canciones imaginativas, capaces de hablar del amor entre Yoko Ono y John Lennon, o de un niño que es cazado por un cóndor gigante mientras juga a pelota con su padre. Musicalmente no descubrimos el Nuevo Mundo con Manel, pero asumámoslo, esto es algo que no hace casi nadie a estas alturas. Pero sí pasamos un buen rato con un trabajo rico en intenciones, limpio en su ejecución y, especialmente, honesto. Esto es lo que hay, y bien hecho está. No quieran atribuir a estos cuatro chicos más responsabilidades que las de ejercer su trabajo como han hecho hasta ahora, con profesionalidad y con vivaz ingenio. Intentarlo esta en nuestra mano, aunque nos haya tocado vivir en un país donde la gente coloca a buenos entrenadores de futbol como presidentes de la Generalitat, y los músicos con éxito son ofrecidos en desmesuradas dosis mediáticas. Solo escuchen sus canciones, lean sus letras y dibujen una sonrisa cuando la metáfora les haya colado hondo y se sientan identificados.

Lados Mag: Primavera Club 2012


Lados Mag: Primavera Club 2012.

¿Cuántas veces habrán oído aquello del “hermano pequeño del Primavera Sound”? Demasiadas, seguramente. Este 2012 el Primavera Club va a celebrar su séptima edición, un número nada desdeñable que, quizás, podría permitirnos a los que escribimos dejarnos de muletillas absurdas y repetidas hasta la saciedad, sobre parentescos, tamaños y relaciones familiares entre festivales. Porqué siete años son unos cuantos. Y, también, porqué el PC ha conseguido erigirse como evento con espacio propio y carácter personal.

 


 
El Primavera Club llega, pues, a su edición de 2012 con importantes novedades. En primer lugar mantiene sus sedes en Barcelona y Madrid, dónde se celebrará entre los días 5 y 9 de diciembre, pero añade Portugal a su particular mapa presencial. Así, entre el 30 de noviembre y el 2 de diciembre, el PC desembarcará en Guimaraes, ciudad escogida para ser la Capital Europea de la Cultura este año. Por otra parte, otra de las novedades es el propio formato del festival. Mientras en la versión madrileña toda la actividad del festival se concentrará en la sala Matadero, en Barcelona los conciertos se repartirán por cuatro espacios: sala Apolo, la [2], Sant Jordi Club y Mercat de les Flors. Los organizadores del festival quisieran llevar el PC a más puntos de la ciudad condal, pero la falta de salas de tamaño medio y los problemas de conectividad, han llevado a focalizar el grueso de la actividad en estos puntos.



Por otra parte, la parte artística, la arista primordial de estos tinglados, sigue gozando de buena capacidad para tomar el pulso independiente de la escena musical. Nombres de peso específico y baluartes de casa vuelven a ir de la mano en el Primavera Club. Aunque, en primer lugar, hay que lamentar la cancelación de los conciertos previstos por Cat Power, que ha anulado su gira europea. Pero este contratiempo no deja sin citas importantes para los rastreadores de orejas avisadoras. Así destacar nombres como los de Ariel Pink, que actuará con su banda Haunted Graffiti; los baleares Antònia Font, que presentarán su último trabajo, el mesiánico “Vostè és aquí” (Robot Innocent, 2012); el incansable Mark Lanegan con su Band; los últimos reyes del single neo-indie The Vaccines; y el experimental La alineación de Los Planetas, un combo formado por la banda granadina y algunos de sus artistas más cercanos, como Sr. Chinarro o Triángulo de Amor Bizarro, tocando y revisando piezas del propio grupo.

 
Asimismo, el cartel artístico del PC sigue apostando por dar voz a las discográficas locales que trabajan y militan día a día para las bandas locales. Así se mantiene y se enfatiza el formato de showcases de varios sellos, dónde diferentes grupos de cada uno de ellos participa con una pequeña muestra de su trabajo. Los showcases contarán con los sellos Boston Pizza Records, BCore, El Genio Equivocado, CALOR, Repetidor y Aloud. Remarcar que éstos solo podrán disfrutarse en la edición barcelonesa del Primavera Club.

Firma: Oscar Villaliebre

Entrevista a Alberto Guijarro, director de San Miguel Primavera Sound | Waaau TV


Entrevista a Alberto Guijarro, director de San Miguel Primavera Sound | Waaau TV.

El Festival San Miguel Primavera Sound ha ido ganando tanto peso durante los últimos años que ya no cabe en una sola estación meteorológica. Las noticias relacionadas con el festival, los eventos que han ido surgiendo a raíz del mismo, así como los numerosos conciertos y actos bajo su sello se han ido extendiendo largamente por todo el calendario. Por ello debe ser que Albert Guijarro, uno de los directores del festival y responsable de la Sala Apolo de Barcelona, sea un hombre atareado. Un personaje que lleva muchos años militando en los subterráneos musicales, y que desde un tiempo a esta parte ha visto como su trabajo y dedicación daban jugosos frutos. Las entrevistas, las apariciones en los medios y el encontrarse en una posición de responsabilidad, pero, no le han privado de poder seguir hablando de música con prisma de fan. Ni tampoco de dejar de mostrar su entusiasmo con todo lo que va generando el festival de música alternativa más grande de Barcelona.

En este sentido, una de las joyas de la casa, es el Primavera Club. Un festival invernal que permite a los programadores jugar con el riesgo y con un halo más personal en las apuestas programáticas. Hace pocos días se dio a conocer el cartel de la edición de 2012, que contará con nombres comoCat Power, The Vaccines, Los Planetas, Antònia Font, Little Wings o The Field entre muchos otros. Una propuesta que sirve para asentar el modelo de festival después de unos cuantos años funcionando. Sobre ello Albert Guijarro explica que “el festival se consolida a nivel de fechas, y de la doble sede en Barcelona y Madrid. Asimismo vamos mutando el formato de festival porqué nuestra idea original es muy difícil de llevar a buen puerto. La idea del Primavera Club siempre había sido usar el máximo de clubes y conciertos, pero los espacios están muy lejos unos de otros y esto lo hace inviable. Hemos intentado apostar por este modelo durante los últimos años pero la propia estructura de las ciudades no lo ha permitido. Ahora hemos reducido el nombre de salas e intentaremos al máximo evitar solapamientos de conciertos.” Consideraciones logísticas que no dejan de lado el sustento del asunto: la propuesta artística. En el cartel de este año destaca la programación de un buen puñado de showcases, como los de los sellosBCore, Boston Pizza Records, El Genio Equivocado, etc. “La mayoría de los showcases programados son de sellos de Catalunya. Queremos dar voz a los sellos que están trabajando en dar forma y personalidad a sus marcas y a los grupos que llevan. Y con el showcase conseguimos no solo programar conciertos, sino también hablar de un sello discográfico que está haciendo un trabajo. Pienso que ésta es una parte importante que debemos apoyar para dar vistosidad a toda esta gente que esta trabajando” nos comenta Albert. En este sentido, el tema de los artistas de casa dentro de grandes festivales, nos lleva a la polémica surgida durante el PS2012 sobre el supuesto menoscabo hacia los grupos locales que se estaba produciendo por parte del festival barcelonés. Un hecho que la mayor parte de la escena quiso dejar claro que no era tal. Sobre ello Guijarro considera que “nosotros siempre hemos vivido muy cerca de la escena local. Conociéndola, programando conciertos, y formando parte de ella. Al fin y al cabo todo era una polémica sobre los horarios en qué se programa a estos grupos. Pero si lo miras con distancia y cariño, sí que es verdad que todos no están puestos en horarios estratégicos, pero es muy complicado definir que horario es bueno en un festival como el Primavera Sound. Nosotros abrimos puertas a las cuatro de la tarde y a las cinco ya hay 20.000 personas en el recinto. ¿Es poco público potencial para un grupo? Además la mayoría de ellos son extranjeros y ellos se dedican a ver cosas que no conozcan. Si programas a un grupo de aquí por la noche compitiendo con cabezas de cartel pues seguramente no les estás haciendo un favor. Por lo tanto, cuando haces balance en perspectiva ves que tampoco está tan mal, aunque sí que hay cuestiones concretas que se podrían mejorar.”

Todo ello son pros y contras de un evento tan gigantesco como el PS, que nunca puede llegar a contentar a todo el mundo. Asimismo, el director del festival hace una valoración muy positiva de la edición de este 2012. “Estamos muy contentos con el formato que hemos empezado este año, de cinco días y dos de ellos con conciertos abiertos a la ciudad. Esto la gente lo ha valorado muy bien, en especial el público de fuera, que se encuentra el Arc de Triomf lleno de gente, y estás vendiendo al exterior la marca de la ciudad. Con ello hemos consolidado nuestra opción de hace tiempo. El PS no es un festival que pasa en el Fòrum y nadie se entera, sino que empezamos a invadir la ciudad. El extranjero viene a Barcelona y tiene que vivir el festival con la ciudad. Así que para 2013 estamos trabajando para repetir formato. Y en lo que se refiere a 2012 estamos muy contentos. Nos plantamos en un contexto muy duro, por la crisis y la bajada de venta de entradas, pero hemos podido situarnos prácticamente a nivel de 2011, que fue la edición más exitosa.” Por otra parte, este año trajo consigo otra gran novedad, el desembarco del festival en Portugal. Sobre ello Guijarro también se muestra orgulloso: “A nivel de público la cosa ha ido muy bien. Además ha ido mucho público extranjero, concretamente algo más del 50%. También el espacio resulto magnífico y funcionó muy bien. Nos encontramos mucha gente de Barcelona que nos aseguraba que repetirían el año próximo por la comodidad y tranquilidad del entorno, justamente lo contrario de lo que ocurre en nuestra ciudad. Hay mucha zona verde, con espacios de bosque, y también acabando en el mar. Además el ambiente de la ciudad acompaña con el festival. Estamos contentos y repetiremos en 2013.”

En definitiva, un buen sabor de boca que los responsables del PS esperan repetir en 2013. Albert Guijarro explica que la sensación entre la dirección es de éxito sobre el funcionamiento interno del festival, y que los espectadores así se lo valoran. Un modelo que lleva años funcionando y que piensan seguir apostando por él. Su futuro parece asegurado gracias al gran número de ingresos propios que son capaces de generar. La aportación de las administraciones públicas al Primavera es muy poco representativa del total del presupuesto que se maneja, incluso no llegando a cubrir la inversión que se hace en la ciudad. Pero Albert insiste en la intención de hacer marca del festival y de Barcelona para vender mejor en el extranjero el producto. Una buena situación económica en tiempos de crisis, a diferencia de otros eventos históricos del marco español, como es el caso del FIB, que parece pasar por serios problemas financieros que ponen en duda su continuidad. Con todo, las dificultades de contexto no son ajenas al festival, especialmente con elementos como la subida del IVA cultural hasta el 21%. Sobre ello Albert Guijarro considera que “el tema de la subida impositiva nos hace ser menos competitivos respeto a otros festivales internacionales. En Francia pueden ofrecer más dinero a los artistas porqué en sus entradas solo tienen que pagar un 6% de IVA y sobre un 4% y 8% de SGAE, mientras que para nosotros la tasa impositiva llega al 31%. Todo esto al final provoca que puedas pagar menos por los cachés de los artistas.” Un panorama poco alentador que no nos ha de hacer bajar los brazos. “Respeto a las quejas por la subida del IVA cultural no hemos de dejar de hacer presión porqué no es una cuestión banal, ya que hay empresas que acabaran cerrando por este asunto. Habrá una criba y quedará menos gente en el sector, con lo que se acabará recaudando menos impuestos, que es justo lo contrario de lo que se pretendía. Nosotros ya hemos detectado que muchas giras internacionales están pasando de largo España. A los promotores no les sale a cuenta venir porqué han de pagar demasiados impuestos. Hoy en día los países del este de Europa, por ejemplo, están empezando a crecer y a tener mucha actividad musical, y se están llevando parte de lo que sucedía aquí.”

Así pues, un futuro que se prevé incierto. Pero que no nos quita las ganas de seguir batallando. De continuar disfrutando de nuestras bandas preferidas y de la música en directo. Ir a conciertos y asistir a festivales para seguir emocionándonos con las canciones. Llegar a ver algún día en los escenarios del Fòrum a nuestras bandas favoritas. En este sentido, antes de despedirse, Albert nos confiesa que aún hay muchos grupos que le gustaría llevar al Primavera Sound y que por varios motivos no ha podido traer. El número uno en esta lista es David Bowie, que al parecer estuvo muy cerca de venir antes de retirarse definitivamente de los escenarios. Y también reapariciones soñadas como The Smiths o Talking Heads. Nunca se sabe. Si alguien puede conseguirlo en este país, éste no es otro que el Primavera Sound.

Oscar Villalibre

Vídeos de los Ray-Ban Unplugged en el Primavera Sound 2012 | Waaau TV


Vídeos de los Ray-Ban Unplugged en el Primavera Sound 2012 | Waaau TV.

Un verano que no es tanto. El calor parece sufrir vergüenza adolescente y solo se deja ver en plenitud en contadas ocasiones. Un verano que no es tanto pero que sí conlleva los mosquitos, las canciones sobre barbacoas, las reposiciones en televisión y las ventanas abiertas. Un verano a medias que no nos convence y que cambiaríamos rápidamente para volver a la primavera. Al despertar canicular y la astenia sonrojando la piel. Primavera con mayúsculas, en el Fòrum de Barcelona. Volver al Primavera Sound para encintarnos las pulseras y gozar del cálido directo de bandas electrizantes. Conciertos diferentes y estilísticos, como los del escenario Ray-Ban Unplugged. Un pequeño oasis situado a medio camino entre varios de sus hermanos mayores. Dónde cabía prestar atención para no perderse joyas de paladares selectos. Momentos ya vividos con los que sólo queda el gozo de relamer el recuerdo. Pulsar el play y revivirlos mediante los vídeos de algunos de aquellos directos sorprendentes. Olvidarse de este verano de saldo y volver a la melódica primavera.

Por el escenario Ray-Ban Unplugged pasaron varios artistas. Cada uno con su acento y su propuesta diferenciada. Uno de los que más publico congregó fue el aragonés Bigott. El surrealismo vestido de pop de este orador aventajado de barba desaliñada. Con el acompañamiento de su banda y el papel estelar de Paco Loco a la guitarra, Bigott deja buena muestra de sus canciones a ratos coloristas, a ratos afectadas. Bigott es diferente. Canta en inglés pero no lo habla. Asimismo expresa tanto que nos parece haber nacido en Cambridge. Pura evocación artística.

Otra de las actuaciones destacadas que pudimos ver en el escenario Ray-Ban Unplugged fue la de Sharon Van Etten. La chica de rostro frágil y vestido de gasa llenó el pequeño escenario con su folk vitalista de raíz norte-americana. La combinación equilibrada del ajetreo neoyorquino con el peso de la tradición musical del país de las barras y las estrellas. Sharon Van Etten encandiló a los que ya conocían de las bondades de sus canciones y también a todos aquellos que, mientras pasaban, tuvieron que pararse a poner cara a aquella melosa voz que cantaba poesía y empaquetaba porciones de belleza a base de guitarras y certeras palabras.

Crónica y fotos de San Miguel Primavera Sound 2012 | Waaau TV


Crónica y fotos de San Miguel Primavera Sound 2012 | Waaau TV.

El Primavera Sound ha celebrado estos días de finales de mayo y principios de junio su duodécima edición. Uno de los mejores carteles vistos hasta la fecha, una climatología ideal, y la sensación generalizada de necesidad de desconexión de la realidad, fueron los tres elementos que daban la bienvenida, y las buenas perspectivas, a esta edición 2012 del festival. A continuación, un repaso a algunos de los conciertos vistos durante tres intensas jornadas en el Parc del Fòrum. Como suele decirse: no están todos los que son, pero si son todos los que están. Con más de 200 actuaciones, todo no puede ser visto en las mejores condiciones para luego ser contado. Así que éste solo es uno de los trayectos hechos entre escenarios, como tantos otros ha habido. Solo esperar que les guste ser partícipes del viaje y de sus vistas.

El jueves empezó con Archers of Loaf, que se presentaron en el escenario Ray-Ban con el sol aún muy impetuoso. La banda norteamericana afiló sus guitarras y encadenaron su musculosa serie de hits impetuosos, llenos de guitarras gruesas y melodías referencia del indie de los Estados Unidos, que tanto nos recuerda a otros nombres como Pavement. Unas decenas de incondicionales poblaron el foso del escenario con sus manos al aire, mientras una buena parte del público desentumecía sus oídos y degustaba la primera cerveza de la jornada sentado en las gradas. Por otra parte, Grimes era una de las grandes esperanzas blancas de esta edición del Primavera Sound. La canadiense empezó con unos problemas técnicos que retrasaron unos minutos su actuación. Pasado el bache, la chica empezó a desarrollar el desparpajo de sus 24 primaveras, y dejó destellos de su propuesta combinativa de pop, electrónica y tonos oscuros. Su entusiasmo, pero, quedó a veces eclipsado por los bailarines amateurs que salieron al escenario (con especial atención a la chica con blanco vestido corto, sobredosis de entusiasmo y ganas de protagonismo), y por los pasajes demasiado cortos donde daba protagonismo a su joven voz. Grimes dio la impresión de poder cautivar más al respetable. Todo llegará.

En otro orden de cosas, Death Cab for Cutie eran una de las propuestas transversales del cartel y dieron buena cuenta de ello. Dada su poca presencia en actuaciones por nuestro país y su cartel de gran banda referencial del pop contemporáneo, los de Ben Gibbard salieron al escenario MINI con la intención muy clara de aprovechar al máximo el tiempo que tenían de actuación. Y así lo hicieron. DCFC están hechos de una pasta especial y son habitantes poco comunes de los convencionalismos. Muestra de ello es que abrieran el concierto con ‘I’ll posses your heart’, single de su penúltimo disco ‘Narrow Stairs’, y que cuenta con más de cuatro minutos de introducción instrumental antes de empezar la lírica. Personalidad y marcada de paquete para empezar el espectáculo. Éste recorrió la mayoría de grandes hits de la banda, combinándolos con las piezas más celebradas de su reciente último disco ‘Code & Keys’. Un concierto que supo a poco y que quizás hubiera dado más de sí, en el escenario principal y con mayor tiempo de actuación.

La noche del jueves aún tenía grandes nombres que sacar a relucir. Uno de ellos fueron Wilco, clásicos del Primavera Sound, que bien podrían ganarse una invitación perpetua al estilo Shellac. Los chicos de Chicago salieron con su alineación de gala, dispuestos a dejar huella en el escenario San Miguel. El público, algo menor de lo esperado por la coincidencia de Beirut, esperaba ansioso otra nueva representación de la majestuosidad wilconiana. Y Jeff Tweedy y los suyos no defraudaron. Ofrecieron un repertorio nada previsible, alternando temas de su último disco –‘The Whole Love’- con clásicos entre los clásicos como ‘Jesus, etc’ o la virtuosa ‘Impossible Germany’ (incluido el monumental solo del guitarrista Nels Cline). Hasta se atrevieron con una versión algo modificada de ‘Spiders (Kidsmoke)’ que hizo las delicias de los más incondicionales. Una gran actuación de Wilco, demostrando que adjetivos como acomodados no sientan nada bien con ellos.

El siguiente plato fuerte de la jornada del jueves, casi de visita obligada, era la actuación de The XX. Los británicos volvían al Primavera Sound, dos años después de su debut en el festival y de su meteórico éxito con su primer disco. El trío oscurista por antonomasia ofreció algunas de las nuevas canciones que formarán parte de su segundo disco, y los ya clásicos de su ‘xx’ editado en 2009. The XX dieron la sensación de enfrentarse a un escenario demasiado grande. Algunos de sus temas fueron ejecutados con excesiva lentitud provocando el tedio en algunos momentos del directo. Hecho que contrasta con el entusiasmo que dijo vivir Oliver Sim, asegurando su gratitud y emoción por estar en esta edición del festival barcelonés. Los británicos, pues, fueron una de las pequeñas decepciones de este Primavera Sound. Quizás las expectativas creadas eran demasiado altas.

La primera jornada tuvo otras actuaciones reseñables aunque de menor calado de lo esperado. Así, el grupo de hip hop A$AP Rocky encandiló a su público con una buena dosis de sampleados certeros y punch sangrante desde el micrófono. Asimismo, el éxtasis no fue pleno y fue cortado de cuajo cuando el rapero Rocky, después de tirarse encima del público, decidió interrumpir su actuación antes de lo previsto, mientras levantaba sus dos dedos centrales y dedicaba un sonoro ‘fuck you’ al respetable. La noche encaraba su final con una mayor presencia de cuota electrónica con actuaciones como las de John Talabot y Erol Alkan. Mientras el primero causó cierto desasosiego por su relativa dosis de bpm’s, a pesar de una impecable ejecución, el segundo consiguió poner de patas arriba el público que aún tenía ganas de porciones de hedonismo de diseño.

La jornada del viernes llegaba con el monopolio de atención que copaba la actuación de The Cure. A pesar de ello ocurrieron muchas otras cosas reseñables en el recinto del Fòrum. Por ejemplo, el brillante concierto de Other Lives, una de las bandas que consiguió mayor reconocimiento en 2011, con su fabuloso ‘Tamer Animals’. La banda de Oklahoma sacó a escena toda su artillería de instrumentos de cuerda para proyectar un impecable sonido que bañaba de elegancia su propuesta de folk calmado con tintes heroicos. Posteriormente, The Chameleons ocuparon el escenario Ray-Ban para celebrar su reaparición y su peregrinación activista por los lares del post-punk. Los de Manchester congregaron un buen número de entusiastas a pesar de lo temprano de su cita con el público. Otras de las propuestas más minoritarias pero no menos interesantes, fueron Siskiyou, que encontraron en el atardecer y el escenario ATP las coordenadas perfectas para dar un directo de rebosante belleza. La melancolía y la faceta más delicada del folk se dieron de la mano en este reconfortante directo de los canadienses.

El viernes dejó de dar sus últimas horas de luz con una de aquellas propuestas que dan carácter y sentido al Primavera Sound. Afrocubism dieron la nota de color y el toque entrañable a la velada. La orquestra afloró toda la vitalidad de sus sonidos de raíz maliense y cubana, provocando un destello de comunión dual de baile entre los asistentes, que convirtieron la explanada del escenario Ray-Ban en una sesión de fiesta mayor. Todo ello sirvió como buen preparativo para la gran cita que casi todo el mundo esperaba el viernes en el Parc del Fòrum. Justo a las 22:10h, Robert Smith salió al escenario acompañado de toda su banda al son de los hipnóticos acordes de ‘Bells’. The Cure ofrecieron un mastodóntico concierto de tres horas. Demasiado largo para celebrarse en un festival como este, aunque el trayecto no se hizo nada largo para los numerosos fans presentes. Los británicos dieron un recital completo realizando un vasto repaso a sus más de 30 años de carrera, haciendo rigurosas paradas en todos y cada uno de sus hits más populosos, y que sirvieron para que el público celebrara una gran fiesta coral. Con una inmaculada e impecable ejecución The Cure demostraron tener consolidada su condición de grandes estrellas del pop, aunque la nitidez oscura de su sonido solo tuvo como sombra la casi nula retroalimentación con los asistentes, hecho que dotó de menos misticismo el espectáculo. Asimismo, el largo repertorio de los cincuentones liderados por Smith, acabó eclosionando en el éxito antonomástico que es ‘Boys don’t cry’, obra fundamental del pop de ayer y hoy, que el público bailó como si nada más aconteciera a partir de aquel momento. Pero la espera supuso perderse los primeros instantes del concierto de M83, contando la travesía por el desierto que suponía el tránsito desde el escenario San Miguel hasta el MINI. Los franceses ofrecieron un colorido espectáculo que encandiló a todos los Primaveristas. Así pues, supieron encordar sus piezas más bailables con sus paisajes más instrumentales y pausados, desembocando en un recital equilibrado que más que un concierto se convirtió en una gran celebración. La apabullante ‘Midnight city’ fue la antesala del final de un concierto que muchos asistentes guardarán por mucho tiempo en sus retinas (y en sus rótulas).

Después de dos intensos días, el sábado se presentaba como una buena jornada de clausura. Ésta tenía a Kings of Convenience como protagonistas de la primera franja horaria. Erlend Oye y Eirik Glambek Boe aparecieron en el escenario solos, ataviados con sus guitarras, y dando cuenta de su repertorio de pop esponjoso y calma complaciente. Su recital ganó enteros con la aparición de un grupo de músicos que orquestó a la perfección las burbujeantes melodías de los noruegas, aliñadas con los estrambóticos bailes de un Oye entregado al divertimiento de todos los asistentes. Grandes hits como ‘Homesick’ fueron una gran comunión nórdica en la explanada a los pies del escenario principal. Antes de la puesta solar aún quedaban interesantes actuaciones como la de Atlas Sound, en Pitchfork. El cantante de Deerhunter apareció solo, con su guitarra, y sus múltiples pedales y efectos para crear algunas de sus músicas de texturas. Un viaje entre la canción de autor, el pop diáfano y la experimentación. Lamentar algunos problemas técnicos que no permitieron a Bradford Cox dar todo lo que su potencial y privilegiada mente le hubiese permitido. De esta forma, con la noche ahora sí ya instalada, la peregrinación festivalera llevó a los asistentes otra vez hacia el escenario MINI, donde tocaban uno de los nombres más esperados de esta edición del Primavera Sound, concretamente Beach House. Plaza grande, buen horario, y lamentable coincidencia horaria con Real Estate. Así pues una buena predisposición para uno de los grandes nombres de este 2012. Los de Baltimore no defraudaron con un sonido nítido y crepuscular, que les permitió hilar una actuación majestuosa. Todo ello a pesar de la insistencia del matrimonio con casita en la playa de permanecer en el anonimato, y mantenerse en un segundo y mal iluminado segundo plano, que casi no permitía ni verles las caras. Pero eso no impidió observar el halo de luz con tintes de chorro de la cálida voz de Victoria Legrand, y algún que otro suspiro por parte del público.

Otro de los grandes nombres del sábado era Sant Etienne. Los londinenses tuvieron que cubrir a última hora el enorme hueco mediático dejado por Björk, y el ejercicio no parecía agradecido de buenas a primeras. A pesar del vasto examen al que se tenían que someter Saint Etienne saldaron positivamente su actuación. Les restó puntos cierta deficiencia en el sonido y una puesta en escena un tanto desangelada, pero la victoria les llegó gracias a la gran cantidad de aciertos anotados por Sarah Cracknell, su fastuoso encanto y su bufanda de plumas. También aliñaron la victoria sus grandes éxitos marca de la casa, como ‘Sylvie’ o ‘He’s on the phone’, y temas de su reciente y magnífico disco ‘Worlds & Music’, como ‘Tonight’. Con todo, los reyes del electropop dieron la sensación de poder haber ofrecido más, pero su militante matrimonio con la melodía dio nuevas muestras de buena salud. Todo ello facilitó el tránsito hasta la medianoche, que  llevó hasta ciertas decepciones como The Weeknd. El canadiense Abel Tesfaye llegaba al Primavera Sound como la nueva joya del R&B, y con críticas que lo comparaban con nombres residentes en altas cuotas de calidad. Pero quizás la exagerada expectación llevó a cierto desapego. Sin contar el apagón eléctrico inicial, que no fue culpa de The Weeknd, nos encontramos con un cantante que recuerda demasiado a Michael Jackson en su voz (interpretación de versión incluida) y que interpretó un repertorio demasiado monótono y falto de curvas de intensidad. Pero el cierto desasosiego duró poco. Solo hasta pasada la una de la madrugada, cuando en el escenario San Miguel aparecieron los franceses Justice, con su habitual escenografía a base de altavoces mastodónticos y cruz iluminada. El dueto galo encadenó, sin demasiadas variaciones a bordo de los platos, todos sus grandes hits insuflando dosis poco comunes de decibelios y ritmo vertiginoso. El hedonismo tomó el protagonismo entre los asistentes, que permanecían enganchados al baile de sus cuerpos con caras que mezclaban felicidad y sorpresa por lo que estaban viviendo. Un espectáculo sin sorpresas pero con toda la calidad y potencia a la que Justice nos tienen acostumbrados.

Así pues, una edición del Primavera Sound marcada por el éxito, sin duda. Más gente que nunca, cartel diverso, cualitativo y unánimemente popular. La cuadratura del círculo para los responsables del PS. Aún así siguen existiendo lógicos peros a este gran acontecimiento cultural. Principalmente los problemas derivados de su gigantismo, como son los accesos y las aglomeraciones. Quizás las cuotas de crecimiento tengan que desacelerarse algún día, para que las cuotas de calidad sigan siendo notables, pero el futuro dirá. Así que, visto lo visto, y oído lo oído, esperamos con ganas una nueva edición del Primavera Sound, que estamos seguros seguirá sorprendiéndonos.

Oscar Villalibre
Fotos superiores: Prensa Primavera Sound
Fotos Inferiores: Xavi Torrent